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De viaje a Palital PDF Imprimir E-Mail
viernes, 02 de marzo de 2007

El caluroso pueblo de Palital recibe más de 100 turistas todos los fines de semana. Los visitantes se entregan a la fascinante sensación de comerse un pescado frito o una sopa "fosforera" a orillas del Orinoco, sumergiéndose en un rato agradable junto a sus familiares.

Juan Manuel Carvajal
Foto Aníbal Barreto

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Regálese la oportunidad de contemplar cómo el Orinoco luce algunos fragmentos en el color de sus aguas que tomó prestados del Caroní
El segundo puente sobre el río Orinoco hizo realidad la posibilidad de "pegar un saltito" e ir a dar de Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, a las poblaciones de El Amparo, La Viuda y Palital, ubicadas en el vecino estado Anzoátegui. Es precisamente este último poblado, Palital, el que recibe a los turistas y visitantes apenas se pasa la inmensa estructura metálica que comprende el hermoso puente.

 De casitas sencillas, una humilde plazita y niños corriendo por las calles, así se define. La gente se llama entre gritos y sonrisas y la atención es tan especial, que pareciera que lo conocen a uno de toda la vida.

 Al llegar todo se muestra como una especie de remanso de paz, pues cada vecino anda en lo suyo, lo que no quiere decir que si solicita alguna información o se detiene a conversar con ellos, no lo van a atender, la cuestión es todo lo contrario.

 Definido por los mismos residentes como un pueblo "de paso", Palital se beneficia de estar fundado a los márgenes del Orinoco, mismo que se entremezcla en algunas partes de la comunidad, formándose de este modo caños que permiten a las garzas blancas posar para las respectivas fotos.

 El equipo reporteril de este medio impreso decidió dirigirse a la referida población del estado Anzoátegui, la cual tiene "más de 40 años de fundada y a pesar de todo ha ido creciendo con el tiempo", tal y como explicó Pedro Cortés, artesano de la comunidad, quien es uno de los fundadores de la misma.

A un paso
 Desde la inauguración del puente se ha desatado una fiebre por ir a conocer la zona, que ha resultado muy beneficiosa para los habitantes de esta población, pues aunque el turismo aquí está "en pañales", nadie les quita la satisfacción de estar "a casa llena" una vez acaba la semana.

 "Viene mucha gente de Puerto Ordaz y San Félix. Desde los días viernes hasta el domingo como hasta las 9:00 de la noche esto está lleno de turistas", comentó Yasmir Guevara, vendedora de las famosas sopas "fosforeras", las cuales "le vuelan" poco antes del mediodía de los sábados y domingos.
 
 Del mismo modo, Alicia Pérez, miembro del consejo comunal de Palital y dependienta de una bodega ubicada en la calle principal, destacó que "es muy bueno para el pueblo, y la cuestión ha ido pasando de boca en boca, porque no sólo hay sitios cerca del río en los que se vende comida sino en las casas de los residentes. Lo que tiene que hacer es llegar y preguntar, porque comida se ofrece en todo el pueblo".

 Uno de los atractivos principales es la venta de pescado, hecho que se hace posible gracias a que el llamado "río padre" está preñado de corocoros, coporos, caribes, rayados y palometas, especies que los turistas pueden adquirir para llevar o preparadas para comer con la brisa del río acariciándoles el rostro.

 Si hay algunos amantes de los guisos y especialidades hechas con carne de iguana, pues en este pueblito encontrará esa especie de paraíso que siempre soñó.

 Durante la semana hay gente de Ciudad Guayana y Soledad, que llega con la única intención de comprar sus iguanas. No obstante, son los fines de semana cuando más se ofrece la mercancía.

 La otra opción que le dan los residentes es que "los mismos turistas traigan para hacer su parrilla o su sancocho, aquí eso no está prohibido. Que vengan y pasen un rato agradable".

 Pero todo no acaba allí, pues sólo los días sábados y domingos hay paseos a caballo cerca de un caño que se forma con las aguas del Orinoco, que resulta un comodín para los que se desplacen al lugar con niños.

 Los precios son accesibles. Los platos de sopa cuestan Bs. 8000, mientras que uno de iguana le puede llegar a costar cerca de Bs. 15.000, siempre encontrará sus excepciones, o más caro o más barato.

 En el humilde pueblo la amabilidad es una de las cosas que más deja sorprendidos al visitante. De modo que no se niegue la oportunidad de visitar Palital, pueblo luchador, que con todos los planes por los que están luchando quieren llegar a ser ejemplo de desarrollo turístico. (Agradecimientos a los vecinos de Palital por su cálida atención)

Para tener en cuenta

 - Si viene de Ciudad Guayana, no puede dejar de pasar por el mirador del segundo puente. Venden unos platillos muy sabrosos, además de una variada artesanía y dulcería criolla.

 - El puente mismo es una atracción. Pasarlo es como vivir una nueva experiencia. Nada pierde.

 - El terreno para llegar a la ribera del Orinoco es un tanto arenoso pues cuando el agua se crece llega al mismo. Lleve zapatos cómodos. Los carros pequeños pasan sin inconvenientes.

 
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Correo del Caroní - 2008
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