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Una vida sexual responsable y un control médico anual son la clave para combatir una de las epidemias que ha ido creciendo de forma gradual en los últimos años, y que en su etapa inicial, no presenta ningún síntoma: el Virus del Papiloma Humano (VPH).
Ivonne M. Rincón Moreno
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Foto Aníbal Barreto  Para prevenir el Virus de Papiloma Humano es fundamental evitar la promiscuidad Para contrarrestar el Virus del Papiloma Humano (VPH) la clave es la prevención. Una vida sexual responsable y un control médico anual, parecen ser fundamentales al momento de combatir una de las enfermedades que ha ido creciendo de forma gradual en los últimos años y que en su etapa inicial no presenta ningún síntoma. De acuerdo a las cifras que maneja el Distrito Sanitario número II -que están muy por debajo del registro real- durante el año 2006 se reportaron 56 casos de Virus del Papiloma Humano en pacientes con edades comprendidas entre los 16 y los 48 años, que fueron atendidos en el módulo de Manoa. Pero con relación a esta enfermedad existe un subregistro, pues no es una patología de declaración obligatoria, por lo que existen miles de casos que son diagnosticados en los consultorios y clínicas privadas y no son registrados por las autoridades sanitarias. Aunque regularmente se vincula el VPH con el cáncer cervical, existen más de 100 cepas diferentes y no todas estarían vinculadas directamente con la presencia de carcinomas, tanto en hombres como mujeres. En este momento el punto de debate en el gremio médico se refiere a la posibilidad de que la enfermedad desaparezca por sí misma al cabo de uno o dos años, sin embargo hay algunos casos que suelen degenerar en cáncer. Los especialistas advierten que en el caso del VPH y de otras patologías la inmunidad juega un papel decisivo para la estabilización, progresión o regresión de esta enfermedad de transmisión sexual. El VPH es una enfermedad que no presenta síntomas, sino cuando ya la patología está avanzada y aparecen las lesiones en forma de condilomas, es decir unas verrugas en las partes genitales del paciente, sea hombre o mujer. La única forma de detectar este tipo de patología es a través de la colposcopia y de la prueba de Papanicolau en las mujeres, y en los hombres a través de la citología esfoliativa del pene, la colposcopia o visión con lupa a gran aumento del pene, igual que las exploraciones clínicas de las damas. El doctor Guillermo Herrera, médico ginecólogo, explicó que en el caso de sus pacientes con VPH, siempre remite a sus esposos o parejas al dermatólogo, porque las lesiones que se presentan en el hombre son de piel, por tanto deben ser tratadas más por un dermatólogo que por un urólogo. Indicó que el tratamiento de esta enfermedad está orientado “hacia la destrucción de la lesión, porque la lesión está causada por un virus y nosotros sabemos que los virus no tienen tratamiento médico sistémico, que yo te diga que te tomes esta pastilla y te curas... eso no existe, lo que sí existe es una vacuna que no cura, sino que previene”. Herrera apuntó que el tratamiento del VPH es destructivo con medios químicos y físicos. Prevención, pura prevención El especialista advierte que para prevenir esta enfermedad es fundamental reducir al mínimo los factores de riesgo: el alcoholismo, la multiparidad, la inmunodeficiencia, es decir, las defensas bajas; y evitar la promiscuidad, porque “en los casos de VPH, al igual que el Sida, la prevención sería no tener relación sexual, pero como esto no es posible es fundamental que se tenga una sola pareja”. Sobre el uso del preservativo, explicó que es “una barrera” que impide el contagio porque el virus se transmite por el roce de dos superficies de piel, entonces, con “el preservativo se interpone y lo evita”. Sin embargo, Herrera está convencido de que “la mayoría de las infecciones de VPH remitirán espontáneamente... y esto es nuevo. La idea que se ha tenido siempre es que el VPH no se cura, y que si alguien tiene VPH lo tendrá toda su vida, sino termina con un cáncer, y eso es mentira. No es verdad. Hoy en día se sabe -apoyado en estudios científicos- que el 80 ó 90% de los casos se pueden curar espontáneamente y sin que el paciente y el médico se den cuenta. La estadística no dice la verdad, porque se dice que 80 ó 90% de las personas con una vida sexual activa están infectados por el virus sin darse cuenta, y la mayoría de esas personas se curan sin haber tenido manifestaciones clínicas”. Aclara que para que desaparezca la infección por VPH, es necesario que el paciente tenga un sistema inmune capaz de defenderse. “La mayoría de las infecciones por VPH remitirán espontáneamente sin dejar secuelas y el tiempo habitual de resolución espontánea es de 1 a 2 años y hay estudios que comprueban esta tesis, estudios que se han realizado a 600 pacientes, y por eso yo he ido diciendo esto”. Herrera considera que con el tema del VPH se ha “abusado muchísimo” de la gente, “hay personas que casi a diario se someten a una cirugía mayor por una lesión inicial de VPH que es curable y que simplemente lo que ameritan es un seguimiento médico. Y hay estudios que demuestran que en un periodo máximo de 2 años hay pacientes que se curan espontáneamente”. “El VPH produce cambio citológicos que son clasificados en diferentes grados y si se le hace un control citológico y colposcópico cada tres meses y se negativiza espontáneamente ni siquiera hay que tomar la biopsia, y eso no es una conducta Guillermo Herrera, sino de la Sociedad Americana de Colposcopia y Citología”, dijo. El doctor Herrera explicó que el VPH se puede dividir en dos grandes grupos: los de alto riesgo y los de bajo riesgo; y para que se desarrolle un cáncer de cuello uterino sería necesario que se diera una infección por VPH de manera persistente y que la cepa que la produjese fuera de alto riesgo. “El cáncer de cuello uterino constituye una complicación poco habitual de una infección por VPH, no es tan frecuente y mucho menos si la paciente mantiene un control ginecológico estricto. El alto riesgo de la cepa y la persistencia es lo que lleva generalmente al cáncer de cuello uterino”. Reiteró que en la mayoría de los casos, los pacientes de VPH reaccionan positivamente a un tratamiento o a intervenciones mínimas, sin necesidad de llegar a grandes operaciones, sobre todo si se trata de las cepas de bajo riesgo. “El segundo grupo de VPH de alto riesgo es el que se asocia con el cáncer de cuello uterino, cáncer anal y con cáncer de pene. Pero hay que dejar claro que hablar de VPH de alto riesgo no es lo mismo que hablar de cáncer, los tipos de VPH de alto riesgo pueden causar cáncer si persisten en el tiempo los cambios en las células, de allí que sea necesario el control médico”, dijo. Herrera recomendó a las mujeres a realizarse sus pruebas rutinarias de Papanicolau -aun cuando se sientan saludables- para comprobar si existen problemas que “aún no se sienten o no tienen síntomas”. Continuó señalando que “las pruebas de Papanicolau revelan cambios en las células producidas por el VPH y detecta el cáncer en etapas tempranas de forma que puedan ser tratados antes de que se conviertan en cáncer”. El especialista precisó que una evaluación ginecológica adicional que permite detectar cualquier cambio es la colposcopia. Tanto la colposcopia como las pruebas de Papanicolau deberían realizarse cada 8 meses, pues es en ese periodo que se producen los cambios celulares detectables. ¡A inmunizarse! Actualmente existen varias vacunas contra el VPH que se encuentran en investigación, pero sólo una ha sido aprobada por la Food and Drug Administration, FDA, de los Estados Unidos. “Esta vacuna combate la enfermedad y crea resistencia al virus. Previene las infecciones de VPH tipo 6, 11, 16 y 18, que son precisamente las de alto riesgo. Como los laboratorios no pueden hacer una vacuna contra tantas cepas, porque cada cepa tiene un comportamiento distinto y los investigadores lo que hicieron fue investigar las cepas de alto riesgo que producen cáncer e hicieron la vacuna para esas cepas”. Herrera explicó que esa vacuna tiene entre 95 y 100% de efectividad contra el VPH de los tipos 6, 11, 16 y 18. La FDA aprobó la vacuna en niñas y mujeres con edades comprendidas entre los 9 y los 26 años y recomienda la vacunación antes de iniciar cualquier actividad sexual, “porque sencillamente no tiene el virus y la vacuna es preventiva, es decir, si ya tienes el virus la vacuna no te hace nada. Entonces, la pregunta que pueden hacerse muchas personas es que si iniciaron la actividad sexual se la pueden colocar... la respuesta es sí, siempre y cuando se haga una tipología para identificar que tiene un VPH de una cepa diferente a los de alto riesgo, se la puede poner, porque no ha tiene una infección con las cepas con las que previene la vacuna”. La vacuna va a proteger a las personas de aquellas cepas indicadas con las que no ha tenido contacto, entonces no únicamente sirve para las niñas y personas que no hayan iniciado su vida sexual, sino que también se puede administrar con buenos resultados en personas que no estén infectadas con las cepas de virus 6, 11, 16 y 18. Insistió al señalar que la vacuna no trata ni cura el VPH adquirido, lo que hace la inyección es que aquellas personas que tienen algún tipo de virus no se infecten por los otros tipos para los que se hizo la vacuna. Si usted tiene VPH tipo 11 se puede colocar la vacuna que lo protegerá de las cepas 6,16 y 18. ¿Quiénes se pueden infectar? El médico ginecólogo indicó que cualquier persona que tenga contacto sexual con una persona infectada está expuesta a esta enfermedad, “tanto hombres como mujeres pueden contraerlo y transmitirlo sin saberlo, porque puede estar subclínico, es decir, no presenta manifestación de lesiones. El virus puede permanecer inactivo durante un periodo prolongado, es decir, una persona puede estar infectada por VPH aún después de años de haber contraído la enfermedad”. Herrera advierte que las personas afectadas por el VPH no deben sentirse avergonzadas por tener esta patología, y “si tienes VPH genital no culpes a tu pareja actual, ni supongas que tu pareja ha sido infiel porque puede ser una infección antigua. Y esto lo aclaro porque se ha causado mucho daño a la población y las parejas”, dijo. Los cuentos del VPH - No se ha demostrado que el VPH se trasmita por el uso de baños públicos. - No hay estudios que demuestren que el VPH se transmita por besos en la boca, abrazos o por tomarse de las manos. - El VPH no se transmite por una higiene personal deficiente, compartir alimentos o utensilios. - Tampoco se ha confirmado que se pueda transmitir por el uso de piscinas y jacuzzis. - Lo que no descartan los especialistas es que un objeto que haya sido contagiado recientemente, como un juguete sexual, pueda convertirse en un vehículo de contagio. Factores de riesgo * Promiscuidad y precocidad sexual. * Tabaquismo. * Alcoholismo. * Multiparidad. * Sistema inmunológico deprimido (Factores genéticos, enfermedades crónicas, medicamentos, consumo de drogas, etc.) * Nutrición Signos de alerta En su etapa inicial el VPH no presenta síntomas, y se recomienda acudir de inmediato al ginecólogo cuando se detectan algunas anormalidades como las siguientes: - Sangrado genital fuera de la menstruación. - Flujo atípico - Aparición de lesiones externas o internas llamadas condilomas o papilomas, conocidas vulgarmente como verrugas. - Cuando una mujer embarazada tiene papiloma, durante la gestación disminuyen las defensas y eso hace que el VPH esté exacerbado y se encuentran condilomas que pueden llegar a obstruir el canal vaginal. Y se han dado casos de que cuando esa mujer sale de la gestación desaparecen las lesiones, porque sus defensas vuelven a la normalidad y destruyen el virus. |