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Mango aprovechado al máximo PDF Imprimir E-Mail
viernes, 02 de febrero de 2007

La cooperativa "El arte de vivir", ubicada en la vía a los Castillos de Guayana, es vivo ejemplo de que cuando se tiene amor por un trabajo no hay tiempo ni peros que valgan para seguir realizándola. En este sitio se trabaja con el mango, fruto que se produce muy bien en Ciudad Guayana, y del cual han sabido encontrar sus más insospechados usos, llevándolo de exquisito manjar dulce a acompañante salado y hasta remedio natural.

Juan Manuel Carvajal
Foto Aníbal Barreto

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Las creaciones manuales que se hacen con la semilla del codiciado fruto dejan a más de uno con la boca abierta
Desde hace 5 años, en la comunidad de Altamira, en plena vía los Castillos de Guayana en San Félix, un grupo de mujeres lideradas por Ramona de Cazaniello se dedican a la noble tarea de hacer del mango un producto camaleónico.

 Sin caer en exageraciones, han logrado buscarle más de 20 usos a esta fruta, que se da “en cada esquina” de nuestro estado Bolívar. Ya cuando el visitante va en camino a encontrarse con estas especies de “hadas” del mango, se puede observar cómo la naturaleza ha sido prodigiosa con este sector pues en cada casa por lo menos hay dos matas de mango.

 “Todo nació como una cooperativa”, explica Cazaniello, quien junto a Ivanna Hoffer atiende la casa de salud “El arte de vivir”, desde donde ofrecen las bondades de una fruta que se presenta muy versátil.

De todas clases
 “Tenemos en el patio unas 13 matas de mango de distintas clases. Hay mango piña, burrero, trinitario, melocotón, hilacha y dudú. Preparamos con mucho amor, tinturas, carato, picantes, salsa al pesto, cremas, chicharrones, que la gente los pide mucho”, explicó Hoffer.

 Según las declarantes, ha sido el paso del tiempo y las ganas de dedicarse a este oficio, lo que las ha llevado a experimentar con aromas y sabores para profundizar y diversificar los productos que pueden prepararse usando al mango como ingrediente principal.

 “No sé decirte a ciencia cierta cuánto tiempo llevamos dedicadas al trabajo del mango, porque está la cooperativa, pero mucho antes de eso cada una en sus casas, de sus ancestros, de sus parientes fue recibiendo esas recetas que se pueden hacer con el mango. No obstante, cada día aprendemos algo nuevo y es la más emocionante de todo esto. Muchas han sido las muchachas y señoras que han aprendido el arte del mango y hoy en día hacen sus propias creaciones y les quedan deliciosas”, argumenta Cazaniello.

Creatividad constante
 Así como cada quien se levanta temprano y se va a su trabajo, en “El arte de vivir”, bien temprano todos los días Cazaniello y Hoffer junto al resto de los colaboradores, cumplen su rutina de labor. Deben seleccionar las frutas, pelarlas, separar las piezas, hacer inventarios, comprar los condimentos adicionales, y todo esto al tiempo que se cuentan las cosas de sus hogares y charlan amenamente, como en familia, con música de fondo como poniéndole más ganas a lo que se hace.

 “Nosotros disfrutamos de este trabajo al máximo, sin que nadie nos moleste. Cuando hace las cosas porque le gustan todo sale mejor y eso es lo que aplicamos aquí todos los días. Nosotros también nos formamos y cultivamos espiritualmente, para estar relajadas, tranquilas, en equilibrio con todo y eso hace que elaboremos un producto que a los clientes les sepa a gloria”, comenta entre risas la declarante.

Cuestión de reinventarse
 Cada día que pasa es un nuevo reto para las trabajadoras o mujeres del mango, como las conocen la gente que por allí habita. “Siempre estamos buscando y trabajando en esos productos nuevos”, acotaron.

 Este año, después de un período de ausencia regresará el Festival del Mango de Altamira. “Será nuestra quinta edición y estamos muy contentas, porque durante este año que no lo pudimos hacer porque estuvimos enfermas, nos preocupamos por seguir elaborando nuevos productos que serán expuestos en el mes de junio del 15 al 17, aquí en las instalaciones de El arte de vivir. Para el cual tenemos muchos invitados que viene a exponer, además de actos culturales para que los turistas puedan disfrutar de las delicias del mango y pasar un rato agradable”, explicaron.

 Por ahora, continúan exaltando los usos del mango en las manualidades, del cual realizan orquídeas, pajaritos, casitas, nacimientos, llaveros, y hasta han probado la combinación de las semillas secas con el tejido en dos agujas, labor que se observa en varios chalecos que ya han hecho.

 “Vamos a trabajar la guacamaya que es mascota de la Copa América 2007, para que los turistas que vengan a nuestra ciudad, puedan llevarse un recuerdo de la misma, la vamos a hacer con las semillas de mango”, explicaron.

 “Aquí siempre estamos a la orden”, finalizaron. Para visitar “El arte de vivir”, ubicado en la avenida principal de Río Claro, en la vía a los Castillos de Guayana es recomendable ir en las mañanas, pues las tardes son para que las trabajadoras vuelvan al calor de sus casas.

“Unidos como el mango”

 Este trabajo, además de brindarle un aunque no muy constante ingreso a Ramona de Cazaniello, según dice ella misma, le ha brindado la oportunidad de recibir los consejos de la naturaleza.

 “Por ejemplo, tú nunca vas a ver a un mango solito en una mata, siempre están por grupos, por gajos. Y es que la misma naturaleza nos dice que no podemos trabajar solos, que tenemos que estar juntos para que todas las cosas salgan bien”, explicó.

 Señala que es el trabajo en equipo, que desarrollan en la cooperativa lo que hace que todo salga siempre a pedir de boca.

 
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Correo del Caroní - 2008
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