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Diciembre es, indudablemente, esa época del año en que es casi imposible alimentarse bien. Hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina, pernil, turrones, ponche crema, dulces, ninguno de estos productos puede jactarse de ser "saludable". Por eso, es común observar en enero a muchas personas con unos kilos de más. Sin embargo, tomando algunas medidas se pueden contrarrestar los "efectos nocivos" de la Navidad.
Aileen Nieto Ramírez
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FOTO Aníbal Barreto  Las hallacas, indispensables en la mesa navideña, pueden tener hasta 400 calorías cada una Llegó la navidad, y con ella las interminables cenas familiares, los "pasapalos" y traguitos en casa de los amigos, las fiestas con los compañeros de trabajo y esas canastas llenas de cosas ricas a las que muy pocos se logran resistir. Luego de haber pasado todo un año cuidándose, incluso sometiéndose a regímenes dietéticos para bajar ese peso extra, diciembre se convierte en la excusa perfecta para salirse de la rutina, lo cual ocasiona que, si no se toman las medidas necesarias, se inicie el próximo 2007 con uno a cinco kilos de más. Para desgracia de muchos, las comidas tradicionales de navidad están repletas de grasas saturadas, carbohidratos y azúcares, los peores enemigos del cuerpo humano. El típico plato contiene hallacas, pan de jamón, pernil, ensalada de gallina y es acompañado de bebidas gaseosas. En una sola sentada, la persona está ingiriendo más calorías de las que se necesitan diariamente, y se debe considerar que, en promedio, en diciembre cualquiera puede comerse una rodaja de ese delicioso pan de jamón en el desayuno, otra en el almuerzo, y otra en la cena. Carlos Basanta, médico general y coordinador del programa de enfermedades crónicas no transmisibles, advierte que la ciudadanía no debe controlar lo que come en navidad sólo por el peso, sino también por la gran cantidad de patologías que la ingesta de alimentos grasosos y con alto contenido calórico provoca, como la hipertensión arterial, trastornos cardiovasculares y digestivos, elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos, y en pacientes con diabetes e hipertensos las consecuencias son peores. Placeres dañinos "La navidad es considerada una época con licencia para comer", señala Basanta. "Un adulto debe ingerir un promedio de 2 mil calorías al día. Esto se rebasa en extremo durante este mes, porque en una sola comida podemos ingerir más del 90 por ciento de ese requerimiento. Una hallaca, por ejemplo, puede tener hasta 400 calorías, una rodaja de pan de jamón tiene unas 160, y un pedazo de torta navideña alrededor de 360. Y todo eso siempre viene acompañado del pernil de cochino, la ensalada de gallina, el dulce de lechosa, los turrones y el licor". En cuanto a las bebidas alcohólicas, se estima que una cerveza puede tener hasta 160 calorías, una copa de vino entre 70 y 80, y una onza de whisky 80. Son muy pocas las personas que resisten la tentación de tomarse sólo uno de estos "tragos" en el día. Así mismo, las visitas, tanto si son en su casa como si es usted quien va al hogar de otra persona, significa invitaciones como "tienes que probar los bollitos que hace mi mamá", o "tómate un roncito conmigo". Ahora, otro de los pecados navideños es el cochino. Basanta indicó que esta carne está presente en la hallaca, en el pan de jamón -tocineta-, en los bollos navideños, y por supuesto el pernil horneado. Y normalmente todos se reúnen en un mismo plato. "Es conocido el daño que produce este animal en las arterias y el corazón, y se sabe que el cochino es portador de parásitos como las Triquinelas y Solitaria, cuya fase de cisticerco produce enfermedades neurológicas y del toxoplasma con sus alteraciones visuales y sus efectos sobre el embarazo". Pero el guayanés debe estar pendiente de su salud, especialmente por la hipertensión arterial, que según basanta, la sufren 27 de cada 100 habitantes, y cada día aumenta esta incidencia. Actualmente, es la primera causa de muerte no transmisible de los habitantes de nuestra ciudad, y su principal inconveniente es que no presenta síntomas, cuando aparecen es porque la condición ya está avanzada. A cuidarse... Basanta señala que estas advertencias no significan que las personas deban renunciar a estas tradiciones. Simplemente, se pueden hacer algunos cambios para que los platos no resulten tan dañinos. El especialista recomienda que la persona mantenga una alimentación balanceada, evitando las dietas estrictas porque difícilmente se cumplen y llevan a caer en atracones, y la ingesta excesiva. "Es bueno que las familias traten en lo posible de dividir la mesa navideña en varias comidas, ofreciendo además de los platos tradicionales alimentos saludables con los cuales acompañarlos. Igualmente es necesario aprender a decir no a la costumbre de brindar comida a todas las visitas, y nunca dejar de realizar ejercicios físicos. También se debe moderar el consumo de alcohol, y asegurarse que los alimentos hayan sido preparados con mucha higiene, porque una indigestión o problema estomacal le arruina las fiestas a cualquiera". Para asegurarse de que esto no ocurra, se deben guardar los alimentos crudos lejos de los cocidos, para evitar que las bacterias se propaguen de un lado a otro. Es necesario además descongelar sólo la cantidad de comida que se va a preparar, y revisar la fecha de vencimiento en los empaques y enlatados. De más está decir que se debe aprovechar esta época de compartir en familia y con amigos para evitar comer en la calle. La carne de cochino, por su parte, debe estar bien cocida, no rosada. Leído esto, usted podría expresar que es imposible preparar una hallaca saludable. Basanta asegura que sí se puede. "Es recomendable eliminar las tiras de tocineta, no usar manteca sino aceite vegetal y lo mínimo, sustituir el cochino por pechuga de pollo o pavo, y de utilizar carne de res, preferir los cortes sin grasas. Aquellos que le colocan huevo cocido a la hallaca, ponerle sólo las claras". Más recomendaciones Aparte de las explicadas por el especialista, existen otro tipo de medidas que se pueden tomar en su hogar para que el 2007 no lo agarre con muchos kilos de más y problemas arteriales y de colesterol. Recuerde que la idea no es privarse, sino comer con moderación. Para cocinar, se pueden eliminar o modificar ingredientes y así lograr cambios substanciales, como por ejemplo, reducir las grasas. La carne debe ser magra, y utilizar el pollo sin piel, mientras que la grasa de las sopas y salsas se puede eliminar si se congela y se quita la capa que se forma en la superficie. Use sustitutos o variaciones descremadas de productos como la leche o la crema, evite la mantequilla, la margarina y la manteca y prefiera aceites vegetales, de canola o de girasol, y si va a cenar fuera de su casa, coma algo ligero antes, como una ensalada o un yogurt, para evitar comer demasiado. También es importante que las personas disminuyan el consumo de azúcar prefiriendo las frutas como postre y utilizando sustitutos. Otra forma de evitar la culpa de inicios de año es comer liviano durante todo el día para que no existan tantos remordimientos en la cena. Si va a comer una hallaca, acompáñela con ensalada verde. Puede intentar distribuir los alimentos típicos durante el día, dejando el pan de jamón para el desayuno, el pernil para el almuerzo y la ensalada de gallina para la noche, y no juntarlos nunca. Coma despacio, no repita, tome refrigerios saludables, no deje nunca de hacer ejercicio, y limite el consumo de bebidas alcohólicas y gaseosas. Acompañe las comidas con agua o jugos naturales sin azúcar, o en su defecto refrescos dietéticos, que tampoco son muy recomendables. Además, balancee el consumo de fibra para garantizar un buen funcionamiento intestinal. Empezar con buen pie Una vez que termine la navidad, no tarde en recuperarse de los estragos de las fiestas y las grandes comilonas. Adopte rápidamente una dieta equilibrada, cumpla esas resoluciones de dejar de fumar y consumir bebidas alcohólicas, y prepare una agenda para realizarse los chequeos anuales correspondientes de oftalmología, odontología, ginecología, dermatología, y exámenes de sangre, orina y heces para descartar enfermedades. Lleve a sus niños al pediatra para que ellos también tengan un 2007 saludable. Además, otra de las resoluciones que casi nunca se cumple es la de mantener una actitud más positiva de la vida, para huir de los efectos dañinos del estrés. Quizás este año sea la oportunidad perfecta para intentar relajarse. |