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El Mirador del II Puente sobre el río Orinoco es uno de los sitios de nuestra ciudad que se perfila muy bien de frente al futuro. En el lugar, se combina lo más rico de la gastronomía autóctona, la diversidad de artesanías y una vista hermosa del puente y del río, que sirven de relax total a los visitantes.
Juan Manuel Carvajal Foto Julacci Brito  La imponente estructura del puente, es una de las atracciones principales Las vistas que ofrece el río Orinoco son sencillamente envidiables. Si bien el majestuoso Caroní le ha robado el show en varias ocasiones al llamado “río padre”, éste no deja de ser uno de los atractivos más característicos del estado Bolívar. Con la reciente inauguración del Segundo Puente sobre el río Orinoco, se abre una serie de posibilidades, que va desde el fomento de la integración hasta el acercamiento de las mismas personas que aquí residen, en un encuentro cercano con todos los elementos que conforman el paisaje alrededor de la colosal estructura. El lugar no es sólo para “pasar por allí” y ya, sino que se presta para despejar la mente de todas esas preocupaciones que agobian el día a día del guayacitano. Pensando en esa premisa, la cooperativa “Aguas Claras de Caruachi” ya había emprendido en 2005 el proyecto del mirador turístico, que hoy se engalana a pocos metros antes de llegar a la entrada del puente con sentido Bolívar- Anzoátegui. “Rinconcito” Cuando el visitante llega al lugar, la sonrisa de la señora Almira Martínez sirve como bienvenida, y ya al instante, hace que en el ambiente se sienta una especia de vibra casera, que lo vuelve otro de sus hijos. En el pequeño espacio, se ofrecen varios servicios, destinados a que el rato que pase el turista en el mirador sea realmente reconfortante. Artesanía, comida típica y una hermosa vista es el menú de opciones que, quien decida visitar el sitio podrá disfrutar. Martínez es la encargada del puesto de artesanías. En él hay gran cantidad de objetos, que van desde un pequeño detalle hasta un notable distintivo cultural del estado Bolívar. “Nosotros como cooperativa estamos aquí desde mayo de 2005. En la actualidad la inauguración del puente es un beneficio para nosotros, porque siempre venían las mismas personas, los clientes fijos del lugar. Pero aunque todavía no se ha visto el crecimiento, pues lleva pocos días de inaugurado el puente, se espera que muchas personas vengan para acá”, explicó. Sobre su espacio, destacó que “hay variedad de artesanías indígenas, tallas de madera, trabajos de arcilla y gres. Antes hacía unos viajes a Santa Elena de Uairén, que es de donde es toda la mercancía, después que hice los contactos ahora me la traen, pero también tenemos, piezas de artesanos del Mango de Río Claro y sectores cercanos”, apuntó Martínez. La declarante considera al lugar un “rinconcito” en el que “uno pasa el día tranquilo, con mucha seguridad, porque contamos con el apoyo de la Guardia Nacional. Aquí uno está y se olvida de todo”, dijo. ¡A comer se ha dicho! Si usted va de visita a algún lugar de nuestro estado, no puede dejar de probar los exquisitos platos que nuestra gente prepara. En el mirador del Segundo Puente, eso de darle gusto al paladar cobra cuerpo. Bien sea por la variedad de turrones, galletas, ponquecitos, el chicharrón de mango y otros dulces o por los platos completos de almuerzos y desayunos que ofrece el restaurant en forma de churuata del mirador, quien decida comer allí, tiene dos ventajas: es bueno, barato y con una vista privilegiada. José Cedeño, es el encargado del local de comida y también es miembro de la cooperativa. Explicó que lo que más piden las personas es el rico pescado que allí se prepara. “Las cosas que aquí vendemos son frescas y sacadas de aquí mismo. Viene un señor y nos trae el pescado. A la gente le gusta, porque siempre tenemos todas las clases de pescado, como por ejemplo, el rayado y la curvinata”, destacó. Tiene capacidad para atender a unas 30 personas. Disponen de mesas dentro de la pequeña churuata y en la parte frontal, con mirada obligada a la inmensa estructura de hierro. En este “rinconcito” de nuestra ciudad puede pasar un rato distinto. Vaya al mirador, tomando la vía de las empresas básicas, guíese por la señalización, que lo lleva claramente al sitio. Atrévase a visitar el mirador, y recargue las pilas que mueven su vida con un turrón de mazapán, las postales o la artesanía o con el encanto del Orinoco para usted solo. Del mirador Si en las mañanas la vista en el sitio es hermosa, los atardeceres son espectaculares. “Ahorita estamos estudiando un proyecto para abrir un turno nocturno para el mirador, pues mucha gente quiere venir en horas de la noche y nosotros tenemos que estar preparados”, explicó Cedeño. Ante el incremento de visitas que sobre todo llenan el lugar los fines de semana, los miembros de la cooperativa ya preparan a su “team” nocturno, para poder atender |