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Más de 400 pesebres son los protagonistas en la sala de exposición del "Rincón de la Artesanía" sitio ubicado en la vía a Upata. Piezas traídas desde un total de 14 estados de Venezuela, caracterizan la sexta muestra de portales, que cada año organizan Lourdes de Guzmán y Pilar de Pérez.
Juan Manuel Carvajal Foto Juan Aular  En esta temporada, los nacimientos son el principal atractivo de la feria artesanal permanente Lo más parecido al sitio es el país de Nunca Jamás, en el que Peter Pan realizaba sus travesuras. Aunque suene a cuento, esa es la sensación que ofrece el “Rincón de la Artesanía”, ubicado en plena vía a Upata, y en cual la maravilla moldeada de la artesanía nacional tiene su espacio. Cuando el visitante viene por la vía (sentido San Félix-Upata) una valla gigante da la bienvenida al sitio, del que, en lo alto de una pequeña colina, sólo se observa la cúpula de una maloca, los techos de las casitas que hacen las veces de tienda y varias estacas de colores dispuestas a manera de cerca. Sin embargo, cuando se llega al lugar, es tanta la buena vibra en el ambiente, que ni el sol quita las ganas de aventurarse a ese mundo lleno de detalles artesanales. Desde hace casi una década, dos amigas, ambas educadoras retiradas, se decidieron a montar, en principio, un pequeño puestecito para la venta de artesanía en la vía, el cual después de mucho esfuerzo, bajo la figura de la “autogestión” ha logrado convertirse en referencia obligada de quien vaya de San Félix hacia Upata. Pilar de Pérez y Lourdes de Gómez son las fundadoras del colorido lugar, quienes atienden a cada cliente como si fuera el único sobre la faz de la tierra. En sus rostros, que no dudan en hacerse eco de una sonrisa amplia, se refleja esa satisfacción de hacer lo que les gusta y que además les sirva de sustento. 400 pesebres En la actualidad, una hermosa muestra de pesebres viste la pequeña sala de exposiciones del referido lugar. Según comenta la señora Pilar, “esta es nuestra sexta exposición de pesebres. En ella se incluyen todos esos pesebres que encontramos a lo largo de nuestro recorrido anual, el mismo que nos llevó a visitar este año más de 14 estados de Venezuela, buscando la artesanía más emblemática de cada región”. Así, en un mismo recinto se reúnen piezas en madera oriundas de los estados andinos, trabajos en repujado en metal, curiosas creaciones en cepa de plátano, hojas de maíz, yeso, figuras precolombinas, pequeños nacimientos dentro de botellitas, además de un sinnúmero de elementos como casitas, pastores, ovejas, aljibes y portales. “Vamos a cada rincón buscando las cosas que le den un toque distinto a nuestro lugar, a nuestra exposición. Al año hacemos cerca de seis exposiciones de distintos motivos, como en ocasión del día de las madres, o en homenaje al mundo marino, por mencionar algunos. En algunos casos, viajamos y nos vamos hasta sitios impensables a buscar a un señor que trabaja debajo de una mata, pero que hace creaciones bellísimas, o cosas por el estilo”, acotó Gómez. De todo En promedio, quien decida ir a visitar el lugar debe durar mínimo unas dos horas, por la variedad de piezas, las cuales van desde los diseños convencionales decorativos hasta creaciones funcionales. “Cada vez vamos creciendo más, buscando satisfacer esas necesidades, planteamientos o sugerencias que nos han hecho los clientes. Aquí puedes encontrar desde los recuerditos o souvenirs, así como artesanía decorativa, objetos con técnicas artísticas y acabados de primera, muebles, juegos de comedor, lámparas, sillas, bancos, repisas, vitrinas, manteles, caminos de mesa, cojines, mantas, tapetes y hasta piezas de colección”, indicó Pérez. Por estaciones El “Rincón de la Artesanía” abre desde los días viernes hasta el domingo, en horario corrido desde las 9:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. El lugar está dividido en varias secciones, entre las que destaca “El Galpón” espacio dedicado a la artesanía en arcilla y hierro forjado, en donde los porrones, vasijas y objetos decorativos de todos los tamaños tienen cabida. A parte de la sala de exposiciones, la “Tiendita” es otro de los puntos referenciales, en el cual el visitante puede adquirir a precios variados, piezas artesanales de todos los estados de Venezuela. Del mismo modo, el recién inaugurado rincón indígena, se sirve de la multiplicidad de los tejidos, la cestería, la bisutería y otras expresiones de más de 10 etnias venezolanas, para que el turista, además de apreciar la belleza de las mismas, pueda llevarse una enseñanza sobre ellas. Sólo los días domingos, hay servicio de almuerzo. Ese día se abre el restaurant bajo la comodidad de una maloca y se atiende íntimamente a los que quieran darse un gusto muy al estilo casero. “Nosotros gracias a Dios contamos con muy buenos clientes, quienes ya saben donde está el punto. Muchos vienen y duran horas viendo todo, además de que aquí contamos con la ayuda de varias muchachas de la comunidad que ya son parte de nuestra familia y nos acompañan cada fin de semana y fechas especiales para atender a los clientes”, explicaron. Y es que todo se conjuga para resultar acogedor. Hasta el cafecito servido en tacitas de gres, es maravilloso. La vista se despeja, cuando desde cada “estación” miras la carretera y se siente esa brisa fresca que anuncia que se está cerca de Upata. Aprendizaje El sitio es particular sin duda. La disposición de plantas florales, mezcladas con piezas de madera o barro, o las mismas muñecas de trapo sentadas en los banquitos del jardín te dan la impresión de vivir en un mundo de juguete. “Cuando decidimos montar este negocio, luego de dejar de ser docentes, nos dijimos que debíamos hacer algo que nos llenara y eso es precisamente lo que nos gusta de todo esto, que disfrutamos lo que hacemos, si no, ya lo hubiéramos dejado hace años”, añadieron las declarantes. “Sobre cada piecita que hay aquí, se tiene una historia. Hemos aprendido muchísimo de la artesanía venezolana, porque ¿cómo vamos a ofrecer algo de lo que ni siquiera sabemos de donde viene?, tenemos que formarnos, investigar para después ofrecer un producto con propiedad a los turistas”, aseveró Pérez. “La idea es hacer un lugar distinto, en donde se apoye la artesanía y además se permita a los guayacitanos acercarse a la forma de arte de otros estados. El único estado que no hemos visitado formalmente aunque de allá nos envían mercancía es Zulia, pero está en proyecto la visita, porque no es lo mismo cuando uno va y escoge las piezas”, finalizaron. Detalles - La atención de las dueñas es sin igual, pareciera que lo conocieran a uno desde hace años. - En el sitio, también se expenden artesanías representativas de nuestra ciudad, aunque las encargadas manifiestan que el movimiento artesanal en la zona aún es poco. - Los precios de los nacimientos van desde los Bs. 3 mil hasta los Bs. 600 mil. Todo lo expuesto se vende. - El sitio cuenta con su propio parque para que los visitantes puedan dejar a los niños mientras se entregan al mundo artesanal. |