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El Salto Pozo Negro, ubicado en la vía a Upata, es una de las maravillas que las montañas y cerros de nuestra ciudad oculta.
Juan Manuel Carvajal Foto Julacci Brito  El salto se presenta imponente y a la vez muy seductor En el estado Bolívar hay lugares en ocasiones tan escondidos, que muchas veces creemos haber visto todo lo que esta maravillosa tierra nos puede ofrecer. A lo largo de la vía San Félix-Upata, en ambos sentidos, se encuentran numerosos sitios que merecen un vistazo por haber sido tocados por el mágico pincel del Creador. Uno de estos lugares, en los que parece haberse derramado la gama completa de los colores verdes que se enviaron a la tierra, es el Salto Pozo Negro, ubicado a 40 minutos en carro desde Upata, en la carretera de desvío de Los Rosos, justo donde se abre sencilla la población de Monterralo. Este pequeño poblado formado por casitas humildes, en su mayoría viviendas unifamiliares, esconde un hermoso paraje que vale la pena visitar. Para llegar al Salto Pozo Negro los visitantes avanzan con vehículos, preferiblemente rústicos por la única vía que recorre la localidad hasta atravesar los distintos sembradíos de maíz, yuca o fincas ganaderas que se encuentran en el sitio. Luego de un recorrido de 20 minutos, el camino se hace estrecho por lo que los automóviles pueden dejarse en la casa de José Cruz, dueño de la parcela que precede el camino montaña adentro. Explorar Cuando los visitantes se encuentran frente a esa cadena de cerros que están en vía Monterralo, la sangre pareciera llenarse de ganas de aventura para explorar todo cuanto oculten los inmensos árboles que cubren la entrada. Una vez frente al bosque, la madre natura te invita con un concierto de chicharras, perdices, potoquitas, monos e insectos a ingresar a ese mundo verde. El clima de montaña se mantiene durante todo el recorrido. Una especie de aire frío se combina con la pastosidad del abono bajo los pies del explorador, para involucrar al mismo con todo lo que allí lo rodee. La caminata dura cerca de 45 minutos, 1 hora, pero se hace totalmente agradable. El camino está compuesto por subidas y bajadas, en un pasillo de piedras, troncos caídos, raíces de los árboles y una alfombra de hojas secas. En tramos del recorrido salen al paso pequeños pozuelos, hijos del espectacular torrente que el explorador busca como desesperado y más aún si cuando falta poco para llegar te seduce con cantos particulares al son de la caída de agua de Pozo Negro. Del mismo modo las copas de los árboles cierran con una cúpula verdosa el cielo visto desde abajo, pues bambolean sus ramas como recordándole al visitante que están en sus dominios. La llegada El guía turístico upatense, Gregorio Petterson, acompañó al equipo de Correo del Caroní durante el recorrido dentro de la montaña. Señaló que en ocasiones ha ido al salto en compañía de grupos de amigos, los cuales se sorprenden al ver la belleza de la caída de agua. Aunque camina seguro apartando lianas, troncos y alguna que otra tela de araña, Petterson asegura que si "el camino no estuviese marcado uno se echara una perdida". Asimismo, resaltó las bondades naturales del espacio pues en la montaña de Monterralo se encuentran numerosas especies de plantas tales como el mapurite, rabo de alacrán, cariaquito, caña la india, moriche y carata, entre otras, con gran utilidad medicinal o florales tales como el platanillo, ave del paraíso, la orquídea, la bromelia y la rosa de montaña. Las veredas están llenas de detalles y en algunos puntos un grupo de cooperativistas de la Universidad Bolivariana, colocaron barandas hechas con maderos para ayudar al visitante a subir, en las zonas más empinadas y en las que las colinas se proyectan plenas hacia abajo. Cuando se escucha de cerca el ruido de la caída de agua del pozo, lo agotador que pudo haber resultado el recorrido, se borra en un santiamén pues el agua cae con tal fuerza y el cuadro es tan hermoso, que hasta dan ganas de llorar. El Salto Pozo Negro tiene más de 50 metros de altura y nace desde el mismo corazón del cerro La Cuaima, y su agua es tan pura y tan cristalina, que pareciera que fuera una mujer llorando las penas de un marido infiel. Rocas lisas y con formaciones rectas, con un toque de brillo son el escenario del espectáculo acuático. El salto se desarrolla de arriba hacia abajo por tramos, así en unos tres magníficos escalones se hacen varias pozas cristalinas en las que el turista puede darse un baño de agua de manantial, muy fría para sacudirse la flojera. Poco explotado La ida al cerro La Cuaima para visitar el Salto Pozo Negro es esporádica. Normalmente excursiones independientes se aventuran a disfrutar de la maravilla escondida de este tesoro natural. La cascada se muestra casi virgen, pues el blanco de la espuma de la caída asemeja la presencia de un velo de novia. Es por ello, que en aras de proyectar y prestarlo al mismo tiempo, un grupo de cooperativistas, compuesto por más de 14 personas, mantiene un campamento en las cercanías con el fin de orientar a los visitantes. El acceso al hermoso lugar es totalmente gratuito y se presta para domingos familiares, en los que después de una larga caminata, las personas puedan darse un "chapuzón" y devolverle la energía al cuerpo. Debe tenerse muy en cuenta que así como el sitio se presta para el disfrute, el turista sea foráneo o del estado Bolívar debe estar consciente de que tiene que conservar el sitio tal y como lo encontró. En cada visita, así como se cargan las bebidas hasta el sitio en los distintos envases, deben recogerse todos los desperdicios, echarlos en una bolsa de basura y dejarlos en el basurero más cercano del pueblo o por qué no, de la ciudad. Sin embargo, una vez que se llega al lugar de las pozas, y se mira hacia arriba para ver esa hermosa caída como pegada de las nubes, vale la pena la caminata, que dicho sea de paso, no hace nada mal para mantener una buena circulación sanguínea. Atrévase a recorrer el estado Bolívar, venga a Monterralo, báñese en algunas de las pozas del Salto Pozo Negro y recargue las pilas que mueven su vida con la frescura y virginidad de esta cascada. Recomendaciones - Para ir al sitio es necesario llevar ropa cómoda, además de usar un calzado con suela anti-resbalante. - Si las excursiones son en grupo, mucho mejor. Así entre todos pueden ir marcando el camino, atando tiras de plástico a los árboles para facilitar el retorno. - Debe respetarse y preservar la flora de la montaña. Evite llevarse helechos, flores y talar árboles. - Busque información de dicha localidad en la Casa de la Cultura o Dirección de Turismo de la Alcaldía de Upata. - Pruebe las suculentas sopas de res que venden los comerciantes que se encuentran en la vía Upata. |