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Este lunes se celebra el Día Mundial de la Alimentación, y este año se enfoca en la promoción de la agricultura como una de las medidas más efectivas para luchar contra la pobreza y la desnutrición. Millones de personas mueren anualmente por falta de alimentos, pero también fallecen cientos de miles más por obesidad y sobrepeso. Todos los excesos son malos.
Aileen Nieto Ramírez
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 La comida rápida, llena de grasas y carbohidratos, es una bomba para la salud del ser humano. Foto Archivo En una era en la que las enfermedades crónicas e infecciosas están a la orden del día, parece contradictorio que uno de los males más grandes de la humanidad no tenga nada que ver con bacterias, virus o trastornos de herencia genética. En el mundo millones de personas mueren al año por hambre y desnutrición, mientras que otros millones más fallecen debido a la obesidad y los trastornos que este padecimiento genera, creando así una incongruencia que para muchos es difícil de asimilar. La alimentación es definida por varios textos médicos como la "obtención, preparación e ingestión de los alimentos", mientras que la nutrición es "el proceso mediante el cual los alimentos ingeridos se transforman y se asimilan, es decir, se incorporan al organismo de los seres vivos". Ante la presencia de diferencias geográficas, sociales y económicas en el mundo, no todas las personas tienen acceso a una alimentación sana y balanceada. Los gobiernos tienen la responsabilidad de establecer políticas públicas que garanticen que sus ciudadanos podrán alimentarse adecuadamente. Por esto, en 1979, durante la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), se proclama el 16 de octubre como el Día Mundial de la Alimentación, con el objetivo de crear conciencia en las poblaciones sobre el problema alimentario mundial. Así mismo, esta celebración busca fortalecer la solidaridad internacional en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. La Asamblea General de la ONU respaldó esta iniciativa en 1980, asegurando que "la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental". Situación alimentaria El tema elegido para este año es "Invertir en la Agricultura para lograr la seguridad alimentaria". Según el comunicado oficial de la FAO para este día, la actividad agrícola constituye una salida viable al hambre y la desnutrición, pero en los últimos años, ha disminuido la ayuda extranjera para la agricultura y el desarrollo rural en los países más necesitados. Mientras tanto, se estima que 854 millones de personas siguen sufriendo de desnutrición en el mundo. Sin irse muy lejos, en Ciudad Guayana tenemos un ejemplo de cómo las zonas más reprimidas del país están sufriendo los estragos de la mala alimentación. Hace un mes, Correo del Caroní publicó varios trabajos en donde se informa a la población la muerte por desnutrición de varios niños indígenas. En Cambalache el ejecutivo regional y municipal prometió la construcción de una aldea agroturística, pero esto aún no ha sido culminado. El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), en su informe presentado este año, que comprende el período 2004-2005 de la situación de los derechos fundamentales en nuestro país, se señalan varios aspectos interesantes en cuanto a la alimentación venezolana. En primer lugar, establece que la FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) registraron un déficit general nutricional de 17 por ciento, un estimado de 4 millones 600 mil personas. En el 2004, se registró un 8,8 por ciento de nacimientos de bebés de bajo peso, aumentando así por segundo año consecutivo. Cabe destacar que el estado Bolívar aún se encuentra posicionado en el primer lugar de muertes infantiles. El informe señala que la mortalidad por desnutrición se incrementó en 25 por ciento en menores de un año de edad y 32,5 por ciento entre uno y cuatro años. También es preocupante el aumento de deficiencia de hierro en niños y niñas, sobre todo en los estados Cojedes, Guárico y Portuguesa. ¿Buena alimentación? Las costumbres del venezolano en cuanto a la alimentación distan mucho de ser las más adecuadas para la salud. Abundan las grasas saturadas, los embutidos y los carbohidratos, y la mayoría de las familias acompañan sus comidas con bebidas de alto contenido calórico, como las gaseosas y las cervezas. En varias oportunidades Correo del Caroní ha publicado reportajes sobre cómo debería ser una alimentación sana y balanceada, que ofrezca beneficios no sólo para mantenerse en buena forma física, sino para prevenir enfermedades futuras. Carlos Basanta, médico general y director del programa de enfermedades crónicas no transmisibles del Distrito Sanitario número II, señaló que una de las principales razones para cuidar la alimentación es mantener un corazón sano. Según este especialista, algunos alimentos que se encuentran en la dieta diaria del venezolano son sumamente dañinos, sobre todo las grasas saturadas, que son las animales y sólidas, como el cerdo, las carnes rojas y los embutidos. Así mismo, indicó que es necesario aumentar el consumo de grasas monosaturadas y que no elevan el colesterol dañino, como las que están presentes en los pescados azules, por ejemplo, las sardinas. "Hay grasas que la ciudadanía percibe como sanas, pero que realmente son una bomba, como la margarina", expresó Basanta, explicando que muchas personas eligen esta grasa pensando que por ser de origen vegetal, es más beneficiosa que la mantequilla o la manteca, cuando la realidad es que es igual de dañina. También manifestó que es necesario disminuir el consumo de azúcares, prefiriendo en tal caso las frutas como postre. "Además, comerlas con sus conchas, en caso que sea posible como con las manzanas y las peras, para garantizar el consumo de fibra". La otra cara Al igual que la desnutrición, el exceso de peso puede generar problemas sumamente graves para la salud. En Venezuela, la dieta está caracterizada en la mayoría de los casos por varias porciones de carbohidratos y grasas, y pocos vegetales y fibra. Se prefieren los dulces refinados a las frutas, y varias personas consumen refrescos y bebidas artificiales como si fueran agua. Este problema afecta especialmente a los niños, puesto que en los últimos años han incrementado considerablemente los casos de obesidad infantil. Esto se debe en gran medida a que en los colegios y escuelas, quizás por el alto costo de los alimentos que se consideran "saludables", las cantinas escolares ofrecen como único menú pastelitos, empanadas, tequeños y chucherías, logrando así que los más pequeños empiecen desde muy temprano a dañar su organismo y ser propensos a enfermedades crónicas cuando crezcan. También existe una relación económica entre la desnutrición y la obesidad. Muchas familias de bajos recursos no tiene con qué comprar alimentos, y esto genera problemas de nutrición, mientras que a otras no les queda más remedio que comprar pastas, pan, arroz y tubérculos para conformar su dieta diaria simplemente porque esto es mucho más económico que las carnes, huevos, proteínas y vegetales. Como garante de la salud y la vida de sus habitantes, el Estado, el Ejecutivo nacional y regional, es el responsable de la seguridad alimentaria, y aunque el actual gobierno ha asegurado que con la Misión Mercal y el Ministerio de la Alimentación (Minal) se están estableciendo políticas beneficiosas para la ciudadanía, los índices de desnutrición y obesidad del venezolano continúan elevándose, dejando en evidencia que algo podría estar fallando. Reconociendo el problema Los principales síntomas que se presentan en un proceso de desnutrición son pérdida de peso, aparición de edemas, aparición de ascitis, debilidad muscular y pérdida de masa muscular y corporal, alteraciones de la circulación sanguínea y del sistema inmunológico, piel arrugada, caída del cabello, despigmentación del cabello y abdomen distendido. Se debe recordar que existen varios tipos de desnutrición, y puede que la persona sólo presente alguno de esos síntomas. Para determinar la obesidad, la mejor manera es medir la circunferencia de la cintura. Los hombres con más de 101,6 centímetros de cintura y las mujeres que tengan más de 88 centímetros deben acudir a un especialista para determinar si se sufre de obesidad o se trata de algún otro tipo de padecimiento. |