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Correo del Caroní nunca ha ocultado la noticia, ni ayer ni hoy
(Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Fotos Henry Ortega El juicio por presuntas irregularidades administrativas contra el ex alcalde Antonio Briceño es una de las principales noticias de estos días en Guayana. No es para menos. Ese hecho es noticia, independientemente de la opinión que cada quien tenga. Pero justamente, un medio de comunicación está en el deber de presentar todas las versiones del caso, todas las caras de la moneda. Correo del Caroní, fiel a su compromiso histórico de ser la voz de Guayana y un diario con independencia de intereses económicos o políticos, le da el tratamiento adecuado a esa noticia. Correo del Caroní tiene una indeclinable línea editorial a favor de la libertad, de la democracia y contra los autoritarismos. No hay concesiones en la denuncia contra la corrupción y los abusos de poder. Esa conducta invariable no niega, sin embargo, el equilibrio informativo. En sus páginas se reflejan los hechos de la imputación y el juicio. También las denuncias y argumentos de sus acusadores, así como la voz de Antonio Briceño y sus colaboradores ejerciendo su defensa. Así es y así debe ser. Sería un abuso contra el lector publicar lo que dicen sus detractores y ocultar o censurar las declaraciones de sus defensores. Y así lo ha hecho siempre Correo del Caroní, sin importar las veces que Briceño fue parte de agresiones contra este diario. En 2002 denunciaban a Briceño Por ejemplo, buscamos las ediciones de este diario correspondientes al mes de julio de 2002. Y encontramos que por aquellas fechas llovían denuncias contra el entonces alcalde de Caroní. Sus principales denunciantes en aquel tiempo eran concejales, algunos de oposición y otros de su propio partido de entonces, el MVR. Correo del Caroní, fiel a su conducta, no ocultaba aquellas denuncias aunque al alcalde le disgustara. Aquí no se censuraba a esos denunciantes que mostraban documentos y asumían la responsabilidad de tales denuncias. No había negocios publicitarios ni de otro tipo que impidieran a Correo del Caroní cumplir con el deber de informar y dar cabida a la crítica contra el poder. Y aunque el alcalde acusaba a nuestros periodistas de "no informar bien", mientras manoteaba molesto, igual se le daba su derecho a replicar. Tal como hoy, no hay intereses subalternos ni de ningún tipo que nos aparten del deber de informar. En Correo del Caroní no había negocios, pautas o intereses que nos hicieran censurar a los denunciantes contra el alcalde. Preferimos soportar los ataques y sortear riesgos antes que doblegar nuestro deber de informar y ser críticos del poder. Hoy tampoco hay poder ni intereses que nos impidan dar cabida a sus acusadores ni para que lo censuremos a él en su legítimo derecho a la defensa. Nadie nos impone censura. Se destapa la olla en la Alcaldía
Justamente fue ese el titular con el que Correo del Caroní abrió su edición del miércoles 3 de julio de 2002. Y es que varios concejales declaraban pidiendo improbar la memoria y cuenta del alcalde en cuanto al ejercicio 2001-2002.
Aquí se publicaba sin permitir a nadie ponerle sordina. Argumentaban los ediles una serie de supuestas irregularidades, tales como procedimientos incorrectos en las licitaciones, ejecución de obras sin control previo, gastos desmedidos en relaciones públicas, entre otros asuntos. El entonces concejal del MVR, José Pérez, asegura que ellos advirtieron de esos problemas con tiempo y no fueron escuchados ni por el alcalde ni por sus funcionarios de confianza. "Para ser revolucionario no basta con aparecer en fotos abrazado con Lina Ron y Bernal", ironiza Pérez y reclama que "el presupuesto de todo el año en Relaciones Públicas ya fue gastado totalmente en el primer semestre". Sin aseo urbano
Por aquellos días Ciudad Guayana estaba en crisis (muy parecido a lo de hoy), en cuanto al servicio de aseo urbano por mil millonarias deudas con la empresa Sabenpe y un caos de basura en todas partes. Es por eso que la periodista Ivonne Rincón acude a un evento de la Alcaldía para buscar una entrevista con Antonio Briceño. La colectividad quiere respuestas de parte de la autoridad y el deber del periodista es buscarla. La gráfica de aquel día es elocuente. Sin ocultar su molestia, el alcalde manotea y sube el tono de voz mientras la dama periodista aguanta con reciedumbre para cumplir su deber de buscar la información. "La ciudad debe saber que el servicio de aseo urbano no es un problema de la Alcaldía sino de los ciudadanos", razona Briceño, "el 80% de los guayaneses no pagan aseo urbano". Acusa a la administración municipal anterior "por un sistema atrofiado y mal seleccionado". Le recrimina a la periodista que según él, "no informa bien". Dueño sin saberlo
La noticia de abrir, con su elocuente fotografía, estaba acompañada de dos pequeñas notas complementarias. En una, el alcalde Briceño explica que "no es responsabilidad nuestra la crisis del aseo urbano (...) hice todo lo que tenía que hacer. Ese conflicto no es responsabilidad de la Alcaldía". Argumenta que "el Gobierno nacional pagó todas las deudas a Sabenpe y que por eso les rescindirá el contrato". La otra nota complementaria es asombrosa. "Soy dueño y no lo sabía" es el título y se refiere a la denuncia de un ciudadano de nombre Nelson Monsalve, latonero de oficio y trabajador de un taller mecánico en Caracas quien muestra documentos en los que descubrió que él mismo figura como copropietario de una empresa contratista de "Ciudad Bonita", proyecto bandera del alcalde Briceño. Monsalve aparece firmando gruesos cheques y movilizando poderosas cuentas bancarias, pero él nunca lo supo ni por supuesto recibió beneficio alguno. La denuncia era parte de un caso más amplio de presuntas empresas fantasmas. Que sepamos, el caso jamás fue aclarado ni por el alcalde ni por la Fiscalía a donde la denuncia fue formulada. 70 millones en celulares
Un día más tarde otra denuncia causa impacto y se lleva el titular de primera página. De nuevo en Correo del Caroní no aceptamos la censura. "Alcaldía debe 70 millones en celulares", denuncia el entonces concejal Argimiro Maduro, quien por aquel tiempo era militante de Cadecide. Explica el edil que "la partida de deudas extras por 3 mil millones ya se gastó completa en un solo semestre, pero siguen deudas por alquiler de servicios con hoteles 5 estrellas, transporte, equipos de sonido, celulares, boletos aéreos, agencias de publicidad". Los encierran y se voltean En la entrevista del día 3 de julio, Briceño admite que algunos de sus principales colaboradores, como el administrador Hugo Rosas, podrían ser transferidos a la CVG, saliendo de la Alcaldía. No niega Briceño que esa pudiera ser una solución negociada para evitar el voto en contra de los concejales del MVR a su memoria y cuenta. Una especie de pacto o canje. "Si el alcalde lo dice será cierto", responde Rosas al ser consultado. Así se llega al jueves 4 de julio, fecha establecida para la sesión de la Cámara Municipal que debía votar por la aprobación o no de la memoria y cuenta. De nuevo los periodistas de Correo del Caroní acuden al sitio para informar con propiedad, aunque deben soportar no pocas agresiones verbales de las "barras" de seguidores de uno y otro bando. Son testigos de la entrada de varios de los concejales del MVR a una reunión privada con el alcalde en su despacho. Dos de ellos juraban que "nada nos hará torcer el brazo". Media hora más tarde, salen de la reunión y votan a favor de la aprobación de la memoria y cuenta. Son cuatro ediles que dejan en solitario a otros dos emeverristas, José Pérez y Gervasio Coronado, quienes se mantienen intransigentes en sus enfrentamientos contra Briceño. "Briceño aplacó la rebelión", fue el titular de la edición del viernes 5 de julio. |