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La parasitosis intestinal afecta a casi un 80 por ciento de la población que habita en sectores rurales y urbanos deprimidos, tanto social como económicamente. Si bien, la más conocida es la amibiasis puesto que sus síntomas son más definidos, existen otras afecciones más graves que necesitan ser diagnosticadas a tiempo. Lo que tienen en común es su principal medio de transmisión: agua contaminada.
Aileen Nieto Ramírez
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 Aunque los parásitos se alojan en el intestino, muchas veces no dan síntomas claros, por lo que se debe estar alerta Al estado Bolívar se le prometió "Agua para todos", y no sólo eso, la Gobernación aseguró que a partir de noviembre del 2005, con la creación de Hidrobolívar, la región gozaría del mejor suministro del vital líquido en el país, y que los trabajos de mantenimiento y adecuación de las plantas de tratamiento del agua garantizarían su calidad y potabilidad, tal y como la ciudadanía se lo merece. Pero hasta ahora, muy poco se ha hecho. Los cortes de agua son frecuentes, el líquido que es repartido a través de los camiones cisternas como medida de contingencia deja muy poco que desear por su color y la gran cantidad de "suciedad" que contiene, aún muchos sectores no tienen acceso a este derecho y todavía se ven las protestas en las calles. Dejando a un lado el inconveniente que el pésimo servicio de agua crea en la colectividad en cuanto a las dificultades de llevar a cabo sus actividades diarias, esta situación genera otro grave problema para las personas y su salud. A principios del mes de julio, Correo del Caroní publicó los resultados de la investigación realizada por la Universidad de Oriente, llamada "Prevalencia de Parasitosis en el estado Bolívar", el cual demostró cómo este tipo de infección está afectando a gran parte de la población como consecuencia de la mala calidad del agua. La parasitosis intestinal se ha convertido en un verdadero problema de salud pública. María Eugenia Landaeta, secretaria general de la Sociedad Venezolana de Infectología, indicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha detectado que cerca de un tercio de la población del mundo está afectada, y en Latinoamérica, aproximadamente un 80 por ciento de la población, especialmente en los países donde prevalecen las áreas marginales o rurales, y en las zonas urbanas deprimidas tanto social como económicamente, incluyendo a Venezuela. La importancia de diagnosticar Landaeta explicó que la parasitosis intestinal se define como una infección por parásitos, que se trasmite vía oral por agua y alimentos contaminados o por la piel por contacto con aguas negras o excrementos. Los parásitos se alojan en el intestino y producen una serie de trastornos que muchas veces no son identificados por el portador. Según esta especialista, hay dos tipos importantes de parasitosis. Las primeras son las causadas por protozoarios como amibiasis y giardiasis, que si bien no son las más frecuentes, son las que más provocan consultas puesto que sus síntomas son más específicos, como diarreas sanguinolentas, dolor abdominal y fiebre. "La gente se siente muy mal, por eso acuden al médico". Pero el segundo tipo es el más común, el que muchos pueden tener pero pocos se dan cuenta, que son las helmintiasis, causadas por gusanos como las tenias y anquilotomiasis. Estos parásitos consumen los nutrientes de las personas, y ocasionan trastornos como cansancio, dificultad para concentrarse, apatía, dificultades para dormir, dolor de estómago y mala digestión. "Son las más frecuentes, pero como sus síntomas no son bien identificados las personas no acuden a consulta. Se ve mucho en los niños, que presentan retardo escolar y los padres creen que son 'lentos', y se les ve flacos con barriga, sobre todo en las zonas rurales y las áreas urbanas más deprimidas. La buena noticia es que el diagnóstico es muy sencillo, se hace en cualquier laboratorio con un examen de heces. La población infantil es la más susceptible, y vemos cómo muchos niños andan descalzos por calles donde corren las aguas negras". Prevalencia alarmante De acuerdo a las investigaciones de la OMS y la Sociedad Venezolana de Infectología, en Venezuela hay poblaciones donde hasta el 80 por ciento de sus habitantes, tanto adultos como niños, tienen parásitos, y esto tiene mucha relación con el saneamiento ambiental, el control de las aguas negras y la disposición de agua potable para el consumo, la proliferación de moscas, que también son un vehículo para el parásito, y la cantidad de basura. El estudio de la Universidad de Oriente señala que en el municipio Caroní, se evaluó durante el período 2003-2004 una gran escuela ubicada en el sector Buen Retiro, donde se aplicaron exámenes a 300 niños y un 97 por ciento de ellos tenían parásitos, mayoritariamente protozoarios. Luego, en febrero de este año, los investigadores estuvieron en el sector 25 de Marzo, en otro plantel, y allí se dio una prevalencia de 70 por ciento. "Las zonas más susceptibles al ataque y diseminación de la parasitosis intestinal se caracterizan por poseer comunidades levantadas sin planificación física, sin sistema de tratamiento de aguas servidas, sin políticas de higiene y seguridad y sin garantías de un servicio público apto. Es por ello, que con todas estas características, la parasitosis intestinal se convierte en un problema de salud pública de primer orden", manifestó Landaeta. Otra buena noticia es que el tratamiento para distintos tipos de parasitosis intestinal se encuentra de forma gratuita en la mayoría de los ambulatorios de salud pública, por lo que es necesario que las personas que distingan alguno de los síntomas mencionados anteriormente acudan a realizarse un examen. De todas formas, de no darse los síntomas, es igualmente recomendable que la ciudadanía acuda a realizarse pruebas de heces, sangre y orina regularmente durante el año. La responsabilidad de prevenir Landaeta señaló que existen dos tipos de prevención de estas enfermedades, y la primera es responsabilidad del Estado, a través de políticas de saneamiento ambiental, recolección de basura, canalización de aguas negras, suministro de agua potable y todas aquellas medidas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Por otra parte, están las acciones que puede realizar el individuo en su casa, como hervir el agua, lavar las verduras como lechuga y repollo con agua y vinagre, cocinar muy bien los alimentos para matar los parásitos, lavarse las manos antes de manipular los alimentos y después de ir al baño o cambiar los pañales al bebé, y mantener una buena limpieza general del hogar. Otras recomendaciones dadas por varios ministerios de salud de países latinoamericanos señalan que es necesario mantener las casas libres de bolsas de basura que atraen moscas, roedores e insectos, lo cual si bien puede parecer difícil en Ciudad Guayana debido al deficiente servicio de aseo urbano, es sumamente necesario. Igualmente, se debe tener un sistema adecuado de disposición de excrementos, preferiblemente por cañerías y no pozos sépticos en las comunidades. También es necesario acostumbrar a los niños a usar calzado, para que no caminen descalzos por las calles sucias, evitando el contacto de las manos y los pies con lodo, tierra o arena de aquellos sitios donde se sabe o se sospecha que existe contaminación fecal. Estas medidas son especialmente recomendables en estas fechas, en las que las lluvias causan estragos en muchas comunidades debido al mal sistema de drenajes. "Con las lluvias se revuelve el agua limpia con la sucia que está en las calles, y eso significa más agua de la cual cuidarse", finalizó Landaeta. Cuidado en la calle... El ajetreado ritmo de vida que llevan los guayaneses los obliga muchas veces a consumir alimentos en los sitios de comida rápida en las calles, pero es recomendable evitar ingerir alimentos en estas ventas callejeras, sobre todo si no se tiene garantía de sus condiciones higiénicas. La OMS ha señalado que los malos hábitos higiénicos de muchos puestos de comida rápida han contribuido a una mayor incidencia de parasitosis. Por esto, es necesario que las personas que trabajan en esta rama comercial deben cuidar al máximo la limpieza de sus puestos y alimentos, lavarse frecuentemente las manos y exigiendo a sus trabajadores exámenes y certificados de salud. |