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Las circunstancias económicas y el discurso han cambiado mucho desde que Hugo Chávez asumió la presidencia de la República. Ejemplo de ello es lo que decía en 1999, cuando anunció en larga cadena de radio y televisión la privatización del aluminio, pero no en bloque.
(Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Fotos Antonio García Jr. ¡Sorpresa! Sí. Para muchos será sorpresa. Al menos para quienes no tengan memoria suficiente para recordar los hechos, pero la verdad es que en los primeros meses de su gobierno, Hugo Chávez y sus seguidores no se dedicaban mucho al discurso en contra del supuesto "neoliberalismo salvaje". Por el contrario, cuando aún no se cumplían dos meses de estar en Miraflores, Hugo Chávez, con apoyo de su ministro de Planificación, Jorge Giordani, del resto del gabinete económico y del recién designado presidente de CVG, Clemente Scotto, elaboran un plan de medidas económicas y dentro de ellas contemplan retomar el proceso de privatización del sector aluminio, aunque con algunas variantes con respecto al que se intentó en el gobierno anterior. Anuncios en cadena La noche del 25 de marzo de 1999, Hugo Chávez interrumpe las telenovelas, las transmisiones deportivas, los noticieros y toda clase de programas en radio y TV. Una cadena que se extiende por dos horas y 45 minutos, hasta pasadas las 11:00 de la noche, sirve para presentar unos planes económicos basados en los poderes que le dará la Ley Habilitante que será aprobada por el antiguo Congreso Nacional en el que sus opositores tienen mayoría. El plan contempla medidas para intentar bajar la inflación a entre 20% y 24%. Para eso requiere -dice- que le aprueben un plan de plenos poderes en materia económica, financiera y fiscal. Mucho más amplia de la que nunca recibió otro Presidente en condiciones semejantes. Con poco dinero y precios bajos La economía mundial estaba en baja. Una drástica caída en la producción industrial de los países del mundo capitalista desarrollado, de Japón en particular y de los llamados "tigres asiáticos", es decir las economías emergentes como la de Corea del Sur se juntaban para provocar una reducción en la demanda de petróleo pero también de otras materias primas y productos como el aluminio, el hierro y el acero. Esa merma en la demanda trajo consigo el desplome de los precios mundiales. El aluminio se adquiría a 1.236 dólares la tonelada. Ni siquiera Venalum lograba producir por debajo de esa cifra. La cesta petrolera venezolana se colocaba a 11.90 dólares el barril cuando el presupuesto nacional estipulaba un ingreso promedio de 15 dólares por barril. Simplemente la plata no alcanzaba. Era una situación que se arrastraba desde hacía algo más de dos años y que había afectado seriamente a Venezuela, a todos los países de la OPEP, a los productores no OPEP y a todos los productores de materias primas. El gobierno anterior de Venezuela, el de Rafael Caldera, se vio obligado a efectuar severos recortes presupuestarios y a transitar el camino de privatizar Sidor para evitar costosos subsidios a pérdidas. Tampoco tenía recursos para acometer las costosas inversiones en adecuación tecnológica indispensable para sacar a flote la siderúrgica. Lo mismo intentó en el aluminio bajo la premisa de vender todo el conglomerado industrial en bloque, ya que Venalum era la tajada más atractiva por su tecnología más moderna. En cambio, ningún inversionista mostraba interés en Alcasa o Carbonorca. Las inversiones a realizar eran muy altas, el rezago tecnológico muy grande y los costos excesivos. Y por eso no se pudo culminar la venta. No hubo ofertas por todo el bloque, pero el gobierno de entonces no quiso vender solo "el lomito". Privatizar pero no en bloque En ese marco, Chávez hace su cadena del 25 de marzo. En la última media hora habla de Guayana. El periodista de guardia en Correo del Caroní aquella noche, tuvo la paciencia para esperar el final de la larga cadena, pero la recompensa fue que encontró la noticia: "Complejo del aluminio no será vendido en bloque", fue el titular que "abrió" el periódico en la edición del 26 de marzo, precedido por un antetítulo: "Anunció Presidente Chávez en cadena de dos horas y 45 minutos".
La información indica que Chávez explicó que "los planes del Ejecutivo para el sector incluyen la reserva de la propiedad de la producción de bauxita y alúmina, la venta de Venalum y establecer asociaciones estratégicas en Alcasa y Carbonorca". Eso significaba que se conservaría la propiedad estatal en Bauxilum, se semi privatizarían Alcasa y Carbonorca pues las "asociaciones estratégicas" implicaban el ingreso de capital privado como accionistas y se vendería a las transnacionales interesadas la mejor de las empresas: Venalum. Apoyo a la Sidor privatizada La nota también recoge las palabras de Chávez en cuanto al "seguimiento de la situación en el sector siderúrgico, apostando al éxito del proceso de privatización de Sidor".
El escrito no ofrece más detalles pero la realidad era que la industria siderúrgica mundial atravesaba una gran crisis y Sidor no escapaba a ella. Los precios del acero estaban tan bajos que cada tonelada producida significaba perder más dinero. Ni menciones al neoliberalismo ¿Por qué Chávez no tronaba entonces contra el "neoliberalismo salvaje" ni contra el "capitalismo explotador"? ¿Por qué buscaba fórmulas para privatizar el aluminio tratando de corregir el fracaso del proceso anterior ya que los inversionistas solo deseaban el "lomito" de Venalum? Sin dudas porque el déficit de ingresos, producto de la caída de los precios del petróleo no permitía margen de acción. Había que ser realista. Como tuvo que hacerlo el gobierno anterior. ¡Y Chávez se hizo privatizador! Claro que en el camino ese proceso no se cumplió. La China comunista comenzó a abrirse aceleradamente al capitalismo más agresivo. Comenzó a privatizar empresas y a atraer capitales extranjeros. Y eso comenzó a disparar la economía mundial. Los precios del petróleo se elevaron. El gobierno de Chávez comenzó a nadar en abundancia. Y cambió el discurso. De allí en adelante, cualquier propuesta de privatización fue acusada de criminal y neoliberal. Con ingresos petroleros tan abultados, se puede decir cualquier cosa. Scotto reconfirma anuncios de Chávez Dos días más tarde, el presidente de CVG de aquel inicio de 1999, el hoy alcalde Clemente Scotto, ofrece una rueda de prensa para reconfirmar los anuncios hechos por Chávez de privatización del aluminio. "Alcoa, Billiton y Reynolds nuevamente interesados en privatización del aluminio", fue el titular de Correo del Caroní del domingo 28 de marzo recogiendo las palabras de Scotto, quien anuncia, además, "la llegada al país del nuevo presidente de Alcoa (la poderosa transnacional yanqui del aluminio) quien se reunirá con Chávez". Por si fuera poco, anunció también "una reunión con el Fondo Monetario Internacional". Explicó el entonces presidente de CVG que "no se venderán ni Minerven ni Ferrominera. Solo las empresas del aluminio por separado más las asociaciones estratégicas pero conservando el control de la propiedad de la bauxita y la alúmina". En cuanto a Alcasa, señaló que "buscaremos una asociación estratégica para desarrollar el laminador y la Línea V que permitirá producir aluminio a menor costo". Matriz de opinión a favor de privatizar Hay que leer las palabras de Clemente Scotto representando a Hugo Chávez y siguiendo las órdenes del "líder".
"La decisión del gobierno es fortalecer la industria nacional a través del capital nacional e internacional". Y de inmediato suelta esta para la historia: "el proceso de privatización debe hacerse creando una matriz de opinión favorable. Para apostar al éxito y no al fracaso nuevamente". Por eso llama al Congreso Nacional "a comprometerse con esta iniciativa", y explica que "la situación de las empresas (del aluminio) es muy difícil (...) es un problema entrar en este momento a discutir las nuevas contrataciones colectivas". Finalmente dice que "hay que colocar a Venalum en el mercado para poder reflotar a las demás empresas". Parece sencillo deducir que del buen dinero que se obtendría por Venalum se sacarían las inversiones necesarias para reflotar a las demás empresas junto con la apertura de capital privado nacional e internacional. Voces a favor y en contra La mayor parte de las voces que se escucharon entonces fueron favorables o al menos comprensivas.
Dos chavistas de antigua militancia de izquierda dicen estar en contra de la decisión de Chávez. Elio Sayago, un ex dirigente estudiantil vinculado a la Liga Socialista, en aquel momento sidorista y candidato perdedor en las elecciones de Sutiss, hoy director en Alcasa y Rada Gamluch, trabajador de Venalum, hoy ficha del gobernador piden elaborar un plan para rescatar las empresas en lugar de privatizarlas. Claro que es puro voluntarismo. Quizás porque no son ellos los que debían enfrentar los problemas, recomiendan "una plan para rescatar", pero no explican cómo hacerlo sin recursos y con precios muy bajos del petróleo y del aluminio. Obsérvese que pese a su desacuerdo, no califican a Chávez de "traidor", tampoco de "neoliberal" por decidir la privatización. José Luis Morocoima, dirigente sindical de Bauxilum hace una observación diferente: "crear un complejo del aluminio es una cadena y debe tener una estrategia del Estado", por lo que cree que "el modelo privatizador más adecuado es vender en bloque porque preserva puestos de trabajo". Advierte que si se vende Venalum pero se mantiene a Bauxilum en manos del Estado, "¿quién garantiza que la producción de bauxita y alúmina tendrán colocación?". Waldo Negrón admite que "la venta por separado será más atractiva para los inversionistas interesados", y alaba al presidente Chávez "porque envía señales positivas hacia la apertura al capital privado nacional e internacional". Admite que "habrá problemas para vender Alcasa por el endeudamiento de más de 400 millones de dólares más la obsolescencia tecnológica y los problemas ambientales". Mauro Suárez y Roy Rodríguez, del PPT y del MVR respectivamente apoyan los anuncios del presidente sin entrar en muchos detalles, en tanto Noel Vargas de Copei responde con sorna que "Chávez está haciendo lo que criticó a los gobiernos anteriores". Todas estas declaraciones están en las ediciones del 28 y 29 de marzo de 1999 de Correo del Caroní. |