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(Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Foto Antonio Jr. García Una real conmoción se sintió en Venezuela cuando se supo que Andrés Galarraga sufría un cáncer en la espalda. Eso fue a finales de 1998, tras una brillante temporada con los Bravos de Atlanta en la que conectó 44 jonrones y empujó 121 carreras dejando un average de bateo de .305.
Llama la atención que su salud y su fortaleza física parecían intactas, pese a los 37 años que acababa de cumplir, pues jugó en 153 de los 162 partidos del equipo, tomando 555 turnos. No obstante, una persistente molestia en la espalda llevó a nuevos exámenes y durante el receso "invernal" le descubrieron un "linfoma de Hodkin", que es un tipo de lesión cancerosa sumamente seria. Por aquellos años, era Andrés Galarraga un verdadero héroe nacional. Sus hazañas deportivas le habían convertido en referencia y hasta consuelo para la maltrecha autoestima nacional. Mas aún, su don de gente, comportamiento ejemplar como deportista y ciudadano, su proverbial sencillez y bonhomía complementaban el liderazgo que hicieron suyo espontáneamente los venezolanos de toda condición. La navidad de 1998 y los dos primeros meses de 1999, las noticias sobre Galarraga, su enfermedad y el duro tratamiento de quimioterapia a que fue sometido para salvarle la vida, llenaban páginas y más páginas de los diarios venezolanos y no solo en la sección deportiva. Desde todos los sectores llovían opiniones, mensajes de tristeza pero también de aliento. Aquello se asemejaba mucho a una tragedia nacional o al menos así lo sentían millones de venezolanos. No obstante, siempre se trató de noticias indirectas, es decir, comunicados, boletín de prensa, declaraciones escritas o informaciones transmitidas por sus familiares, amigos o por el equipo de los Bravos. Sin entrevistas personales o directas. Nostalgia por la amistad Los primeros días de marzo de aquel 1999, comenzó el "spring training", es decir, el llamado entrenamiento de primavera de las Grandes Ligas. Como muchas veces hicimos en esos años, quien esto escribe y quien hizo las gráficas, Antonio García Jr., acudimos a la cita de aquel spring training, enviados por Correo del Caroní para brindar a la gente de Guayana una cobertura en primera fila del evento que reúne a los mejores peloteros de la gran carpa y a casi un centenar de jugadores venezolanos que eran parte del evento. En cada parada de cada día, por las diferentes ciudades de Arizona y Florida que constituyeron nuestro periplo, los peloteros criollos de todos los equipos reservaban un espacio de sus declaraciones para enviar un mensaje de aliento y apoyo a Andrés Galarraga. Así, en las sucesivas ediciones de Correo del Caroní de aquel mes de marzo de 1999 están registradas las palabras solidarias y emocionadas de Carlos Hernández, Carlos Guillén, Eduardo Pérez, Wilson Álvarez, Bob Abreu, José Miguel Nieves, Robert Machado y tantos otros. Para el 15 de marzo fuimos al estadio de Disney en Orlando, Florida, donde entrenan los Bravos de Atlanta. El locker vacío de Galarraga era mudo testigo de un episodio que sacudía anímicamente a todos los jugadores. "Muchos aquí dicen que vamos a extrañar el bate y la producción de Galarraga en jonrones y carreras. Yo no lo veo así", nos dijo el zuliano Eduardo Pérez, en ese entonces, el catcher que acompañaba a Greg Maddux, "lo que yo siento que más vamos a extrañar es el compañerismo de Andrés, su amistad dentro del club house, la eterna sonrisa que levantaba el ánimo, su optimismo que nos ayudaba a todos". Reaparece "El Gato" con la fuerza de siempre Como siempre, nos cruzábamos con numerosos venezolanos haciendo el mismo trabajo para diarios, emisoras de radio y TV de toda Venezuela. ¿Habrá forma de hablar con Galarraga?, nos preguntábamos unos a otros aunque sabíamos que era poco probable. No es nada fácil la quimioterapia. El martes 16 nos llega el dato: "Galarraga va a estar mañana miércoles en el estadio de los Bravos en Orlando. Parece que habrá rueda de prensa". De inmediato, todos cambiamos el itinerario y esa mañana del miércoles 17, desde muy temprano estábamos en el lugar importante. Era casi una "asamblea" nacional. Contamos más de 40 venezolanos entre periodistas, locutores, dirigentes de los equipos del béisbol criollo. La edición de Correo del Caroní del jueves 18 de marzo (ver reproducción de las páginas en fotos) estuvo repleta de Galarraga. "El Gato seguro de volver" era el titular en la primera página del periódico con una foto y un sumario explicativo. El despliegue fue mayor en la primera página del cuerpo B, el de Deportes, bajo el título: "Fuerte, con la sonrisa de siempre". Y es que los temores de encontrar al héroe deportivo nacional disminuido física o anímicamente como producto de la enfermedad y el duro tratamiento, se disiparon no más verlo. Con el cabello escaso, apenas recreciendo de un corte "al cero" pero con la misma fuerza física y entereza, llegó Galarraga al encuentro con los periodistas venezolanos y de los Estados Unidos. Su conocida sonrisa le acompañó toda esa mañana. "Quizás Dios me impuso esta tarea de dar un ejemplo de lucha para vencer esta enfermedad", se destaca de lo que dijo. Sus palabras y la crónica de lo ocurrido se desplegaron también en la última página de Deportes, la B-8, bajo el título: "No es fácil pasar por esto pero el béisbol me ayuda a tener fuerzas" Galarraga no ocultó la desazón y el miedo que lo invadieron cuando los médicos le dieron el diagnóstico de cáncer: "Cuando supe que tenía cáncer, pensé que me iba a morir en dos días, pero luego los médicos me explicaron que podía recuperarme". Señaló, entonces, de dónde tomó fuerzas para luchar y salir adelante: "Siempre pensé que en Venezuela me querían, pero estoy asombrado por todo esto, el cariño, la unión que hay (...) eso es una motivación grande que lo ayuda a uno a superar esta enfermedad". Contó que "no tienen ni idea, ustedes de las cajas y cajas de cartas que me han llegado a mi casa, a las oficinas del equipo, a los medios de comunicación". Hubo gestos especiales que le sirvieron para tomar fuerzas, como las llamadas por teléfono que le hicieron tres ex peloteros -Darryl Strawberry, Eric Davis y Brett Buttler- que también sufrieron cáncer en medio de sus carreras y que igualmente se pudieron recuperar. "Tengo la mente positiva, cada pelotero o amigo que me llama es una ayuda". Lo más impactante para él, sin embargo, fue lo que le llegaba de Venezuela: "Sé que hay tanta gente en Venezuela rezándole a José Gregorio (Hernández) que creo que ya lo tenemos cansado", dijo, permitiéndose una broma. De tantos mensajes que le llegaban desde nuestro país, Galarraga sabía el malestar, el temor, la inquietud entre los niños. Se acordó de ellos y del trauma que para muchos significaba lo que a él le acontecía: "Díganle a los niños que no se sientan mal. Quizás esto es algo que me mandó Dios para que sea ejemplo de que las cosas no son fáciles y que hay que luchar". Abrazos, ovación y firmas Tras una hora y media de conversación, con innumerables fotos -y también autógrafos- Andrés Galarraga bajó al club house de los Bravos, siempre flanqueado por el manager Bobby Cox y el gerente general John Schuerzholz, donde se multiplicaron los abrazos y la bienvenida de sus compañeros de equipo. Minutos antes del juego pautado para la 1 de la tarde estuvo en el centro del diamante para hacer el lanzamiento inaugural y recibir tanto una prolongada ovación del público, mayoritariamente estadounidense, como una gigantesca pancarta de fina tela con miles y miles de mensajes y firmas de aliento y solidaridad que a lo largo de las tres semanas previas fueron estampando allí los aficionados que acudían a ver los juegos de primavera de los Bravos. La emoción de aquella jornada quedó registrada para siempre en las páginas de Correo del Caroní del jueves 19 de marzo de 1999, coincidencialmente, día de San José. |