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(Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) Ha podido titularse "El Mundial sin goles". O también "El mundial del aburrimiento". O quizás: "El mundial donde la ofensiva fue relegada". Cualquiera de esas definiciones ha podido ser usada y aunque ninguna es una verdad absoluta, se acercan mucho a la que el mundo vio.
Cada uno de esos títulos podría ser considerado, en el peor de los casos, "una exageración pedagógica". Ciertamente hubo goles, pero fueron escasos, muy escasos, y a cambio, muchos fueron los partidos empatados sin tantos. Hubo algunos partidos emotivos y casos de equipos que son recordados con entusiasmo como Camerún, el primer equipo africano en cuartos de final y su as Roger Milla, el de más edad en hacer goles en un Mundial. También fue el Mundial en el que un equipo "cenicienta", Costa Rica, hizo toda clase de méritos y se llevó el aplauso y la admiración de todos, junto a su guardameta "El Conejo" Gabelo. Mas allá de esos dos ejemplos, hay poco que recordar. Fue un campeonato mundial sin ofensiva. Eso también ex una "exageración pedagógica", pero muy cercana a la verdad. Al final, el campeón, Alemania, fue el único de los equipos grandes que tuvo vocación ofensiva. Seguramente por eso ganó. Todos los restantes equipos de la fase definitiva jugaron permanentemente a "cerrarse atrás". Era más importante evitar los goles contrarios que hacer los propios. Fue el único Mundial en su historia, en que Brasil jugaba al "cattenaccio". Aquello era una vergüenza. Argentina, a pesar de tener en sus filas a Maradona y Caniggia, apenas superó la primera fase con una derrota 0-1, un empate 1-1 y una victoria 2-0. ¡Y así llegó a la final! La Holanda de Marco Van Baasten, Franz Rijkard y Ruud Gullit, con todo y esos nombres ilustres, no fue ni la sombra de la "Naranja mecánica" de las tres copas precedentes. ¿Pueden creerlo? Tres empates sin goles, con Inglaterra, Irlanda... ¡y Egipto! A pesar de todo, pasó a octavos de final. Sin ganar un solo partido, sin hacer un gol, pudo clasificar. Como pueden ver, ninguno de los títulos sugeridos fue una exageración. Camerún hace llorar a Buenos Aires
En el magnífico estadio de San Siro, en Milán, fue la inauguración. Eran tiempos en que aún se diseñaba el torneo de modo que el campeón anterior jugaba el choque inaugural. Así, le tocó a Argentina medirse a Camerún, un equipo que ya había debutado en el mundial de España causando grata impresión e incluso quedando eliminado en una jugada fortuita en la que un resbalón del extraordinario portero N'Kono, le costó la derrota decisiva ante una Italia que a la postre sería campeón en aquel 1982. Ni Maradona, ni Caniggia "se vieron" en aquella jornada del viernes 8 de Junio de 1990. Los dirigidos por Salvador Bilardo pasaron el trago amargo de verse impedidos de llegar al arco de N'Kono. "Camerún provoca la mayor sorpresa del fútbol mundial" tituló en páginas interiores su edición del sábado 9 Correo del Caroní, mientras en la primera plana de deportes una sola palabra definió el valor de los africanos: ¡Indomables! Y es que Camerún venció al campeón defensor, Argentina por 1-0. Oman Biyik, un sólido jugador que no había podido pasar de la segunda división francesa, hizo el gol a los 60 minutos de la segunda fase. La cosa fue aún mucho más grave para los suramericanos pues Camerún jugó casi todo el partido con un hombre menos y al final con dos menos, ambas expulsiones por faltas sobre Caniggia. "Fue una dura lección", declaró Bilardo a los periodistas, aceptando el fracaso. La prensa pelea con Lazaroni El mismo día, pero en otra ciudad, el seleccionado de Brasil, ("el eterno favorito", decía un despacho de agencia internacional) se preparaba en medio del asedio de aficionados y periodistas. Ni unos ni otros estaban conformes con lo dispuesto por el director técnico, Sebastiao Lazaroni, quien dispuso un cambio táctico tan grande e impensable en el estilo brasileño, que parecía otro equipo. "Será difícil que nos hagan goles", dijo el técnico, aunque de seguidas admitió: "aunque también será difícil que los hagamos nosotros". ¡Fin de mundo!, gritaban en los "torcedores" y también los periodistas quienes incluso debatían frente al técnico en plena rueda de prensa. "Solo dos atacantes -Muller y Careca- tendrá la verde amarelha", explicaba la información publicada aquel 10 de Junio en las páginas interiores de la sección de deportes de Correo del Caroní. "Será un juego basado en la capacidad destructora de Dunga y Branco", remataba Lazaroni y parecía que hablaba de una selección italiana, rusa o uruguaya. "Nada de 'jogo bonito", era la consigna, "necesitamos resultados, los que no hemos logrado en 16 años". El tiempo diría que tampoco así se lograrían los triunfos. Solo Alemania convence En la segunda jornada, Colombia debuta ganando 2-0 a Emiratos Árabes Unidos, pero sin brillar. De hecho el titular de Correo del Caroní fue: "Colombia gana pero deja insatisfacción". Italia, fiel a su estilo pero ahora exacerbado por la tónica general del torneo, vence a Austria 1-0 con gol de Schilacci, quizás el único jugador talentoso de su ofensiva. El domingo 10, Brasil gana a Suecia 2-1 con par de tantos de Careca, aunque a nadie le gusta su juego. Así lo registra Correo del Caroní en su edición del lunes 11. En la misma jornada, Alemania arrolla 4-1 a Yugoslavia, con goles de Juergen Klinsman, Rudy Voeller y Lottar Mathaeus (2) mostrando su estilo clásico, ofensivo y arrollador, basado en la potencia de sus atacantes lo que hace a algunos evocar la tristemente célebre "blitzkrieg", es decir la campaña de guerra rápida y aplastante de los blindados y tanques en la II Guerra Mundial. Costa Rica alegra a todos En la edición del martes 12 hay alegría de color y emoción. ¡Ticos gigantes!, dice la primera plana, mientras adentro se explica: "Costa Rica alegra el torneo al vencer 1-0 a Escocia". Era el primer partido de "los ticos" en un Mundial. Y cual mejor debut que con un triunfo. A los cuatro minutos del segundo tiempo, un taquito de fina orfebrería de Juan Cayaso puso el gol que sería definitivo, El otro héroe fue el guardameta "Conejo" Gabelo. Aquel equipo fue dirigido por el técnico yugoslavo Bora Milutinovic, el mismo que llevó a México y Nigeria a un Mundial. La jornada se cerró sin pena ni gloria con Inglaterra e Irlanda empatando a un gol en un partido insulso calificado por la prensa internacional como "el anti fútbol".
Ni Garra ni Furia El miércoles 13, mientras en Grandes Ligas Nolan Ryan lanzaba el sexto juego de "no hit no run" de su carrera a los 43 años de edad (el más "viejo" de la historia en lograr la joya), ponchando a 14 toleteros de Oakland para su partido 201 con 10 o más ponches, en Italia, Egipto empataba sin goles con la Holanda de Van Baasten, Rijkard y Gullit. Para los del norte de África fue un gran éxito. Para Holanda el anuncio de la humillación por venir. Al día siguiente un título lo dijo todo. Más gráfico imposible. "Ni Garra ni Furia". Así con mayúscula cada una de esas palabras con las que son conocidos Uruguay y España para indicar características tradicionales de fuerza y pundonor de esas selecciones. La "Garra charrúa" es el mote de Uruguay. La "Furia" es el apodo de España. Nada de eso se vio en un sonso empate a cero. En otro escenario, Argentina se recupera superando a la URSS 2-0. Los soviéticos estaban en su último mundial antes de desaparecer como nación y ya venían de perder 4-0 con Rumanía. Roger Milla como Nolan Ryan El viernes 15 se registra la decepcionante derrota de Colombia 1-0 ante Yugoslavia, pero luego surge el equipo que alegraba el evento, Camerún con triunfo 2-1 sobre Rumanía. Camerún clasifica con dos goles de Roger Milla, un carismático jugador de 38 años de edad que sorprende al mundo. Los libros de la FIFA certifican que nunca antes un jugador de esa edad hizo un gol en una Copa del Mundo. ¡Y duplicó! El mismo día, Italia vence a Estados Unidos 1-0 desatando más críticas entre sus aficionados por el magro resultado. Para el sábado 16 son los checoslovacos y alemanes los que aseguran su pase a segunda ronda con sendos triunfos. Samba sin ritmo Con ese título Correo del Caroní refleja un resultado pobre de Brasil sobre la sorprendente Costa Rica 1-0. Y encima fue un autogol de un defensor "tico". También Holanda e Inglaterra empatan sin goles. Una de las pocas noticias de juegos con ofensiva es la del lunes 18. España mejora, le gana a 3-1 a Corea con trío de tantos de Michel. Bélgica vence a Uruguay. Argentina empata a un gol con Rumanía y con ese resultado (acumulado con la derrota ante Camerún y el triunfo sobre la URSS) logra pasar a octavos de final. El miércoles 20 se publica el resultado que el día anterior sorprendió a todos. Colombia vence a Alemania 1-0 con golazo de Freddy Rincón en las postrimerías del partido. Italia supera a Checoslovaquia en un partido de trámite, con ambos clasificados. ¡Bravo Costa Rica! La última jornada de la etapa clasificatoria la cierra Brasil con una victoria de 1-0 sobre Escocia que no convence a nadie. De hecho, el titulo de esa edición en Correo del Caroní fue: "Brasil: ¡Que aburrimiento!" Fue un gol de Mueller. El mismo día, Costa Rica si produce emociones. Le gana 2-1 a Suecia tras estar perdiendo por 80 minutos. También Uruguay clasifica de milagro con gol del juvenil Fonseca en el minuto 89, superando a la débil Corea. Inglaterra apenas logra ganarle a Egipto 1-0. Irlanda y Holanda empatan en un partido calificado de vergonzoso. (Continuará) |