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Evangelina García Prince, socióloga y ex ministra para la Promoción de la Mujer, advierte que a partir del año 2000 "la destrucción de la unidad del movimiento de mujeres en Venezuela ha sido total", por lo que considera que las venezolanas deben formarse para dar la lucha por la igualdad de género en el país, sobre todo en lo que se refiere a la lucha política.
Ivonne M. Rincón Moreno
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Foto Henry Ortega  García Prince: “Se ven muchos ejemplos de mujeres que intentan clonar los modelos masculinos de liderazgo” Evangelina García Prince, socióloga y ex ministra de Promoción de la Mujer durante el segundo mandato presidencial de Carlos Andrés Pérez, está convencida de que en estos últimos años la discriminación de género en Venezuela se ha intensificado, pese a lo que establecen la Constitución del 99 y los diferentes convenios internacionales que ha suscrito la nación. Citó como ejemplo que en los últimos años la participación política de la mujer no ha superado el 12 %, y “el aumento de la presencia de las mujeres en la Asamblea Nacional que ocurrió en las últimas elecciones no puede ser asumido como una tendencia de crecimiento de las mujeres en la Asamblea Nacional, porque obedeció al retiro de los partidos políticos de la contienda electoral que determinó la posibilidad de que muchas mujeres entraran”. Explicó que en el año 2005 el Consejo Nacional Electoral convocó a un grupo de mujeres que aún perteneciendo a otros partidos siempre han estado en la lucha por los derechos de las féminas para apoyar al CNE en la producción de una disposición que estimulara en los partidos una participación equitativa del 50 y 50 % de las mujeres y “se aprobó en el Consejo Nacional Electoral un exhorto y el CNE prometió que iba a vigilar que se respetara esa cuota de participación, pero eso no lo cumplió ni siquiera el MVR”. García Prince, quien estuvo participando en el foro “Las mujeres en los gobiernos locales”que se llevó adelante en Ciudad Guayana, considera que en este momento político es sumamente importante “despertar” en las mujeres venezolanas todos aquellos elementos que tienen que ver con sus potencialidades personales para lograr objetivos importantes dentro de la sociedad, incluyendo la actividad política y la posibilidad de alcanzar cargos públicos de relevancia. Abandono de lo femenino La ex senadora ante el extinto Congreso Nacional explicó que en los últimos años ha realizado una investigación no sólo en Venezuela, sino en toda América Latina para evaluar cómo es la participación de la mujer en la actividad política y dentro de los partidos políticos. Precisó que el caso venezolano -en lo que se refiere a la participación de la mujer en política- “es uno de los más lamentables, porque se ha abandonado el tema de la mujer y sus necesidades, dentro de las estructuras doctrinarias y las propuestas políticas del sistema de los partidos venezolanos”. Adicionalmente la socióloga refiere que “en ningún partido político venezolano hay una tesis doctrinaria sobre las mujeres, y no sólo sobre las mujeres que forman parte del partido, sino de las mujeres en general. No hay ningún partido político que hasta el momento haya hecho un planteamiento serio de programas políticos relacionado con las mujeres”. García Prince también señaló que de todas las organizaciones políticas venezolanas sólo Acción Democrática y el Movimiento al Socialismo tienen dentro de sus estructuras una organización interna para las mujeres, mientras que en la mayoría de las organizaciones “se niega o no existen secretarías, ni frentes de las mujeres por ello la acción en defensa de los intereses y necesidades de las mujeres se diluye en episodios políticos que están en manos de la primera persona que de manera oportunista asume el tema de las mujeres como plataforma para el desarrollo de sus intereses personales”. Obstáculos en la vía La ex ministra para la Promoción de la Mujer advierte que a las damas venezolanas les cuesta más que a los hombres hacer carrera política dentro de las organizaciones partidistas, porque “dentro del sistema de partidos, fundamentalmente patriarcal, los hombres en los cargos resultan indispensables mientras que las mujeres resultan intercambiables, ¿qué significa esto? que hay hombres que pueden estar dentro de un sector de la carrera política y permanecer por años y décadas, mientras que las mujeres son desechadas y sustituidas por otras”. “En general dentro del sistema de partidos para las mujeres es mucho más difícil encontrar individuación, es decir, que se le recuerde por nombre y apellido, y las que se recuerdan es porque asumen posturas muy semejantes a las de los hombres”, aseveró. García Prince reiteró que en la actualidad se ven muchos ejemplos dentro del sistema de partidos de mujeres que intentan “clonar” los modelos masculinos de liderazgo, llegando a ser en algunos casos “grotescos. Y esto lo vemos no sólo en el caso de Venezuela, sino internacionalmente. En Venezuela tenemos ejemplos tan conocidos, que ni siquiera vale la pena mencionarlos, porque al sólo verlos uno inmediatamente reconoce un comportamiento altamente masculino y hasta machista en algunos casos”. Puntualizó que esa individuación no se logra únicamente por la condición de mujer, sino que generalmente las damas están tratando de lograr reconocimiento individual por “travestismos” intelectuales y políticos por imitación de los comportamientos masculinos. Retos para cambiar La especialista en Ciencias Sociales considera que para revertir esta situación de discriminación de género en el accionar político, es necesario que las féminas asuman nuevos desafíos y hagan valer sus capacidades intelectuales, sin intentar adoptar como molde la figura masculina. “Hay desafíos que deben asumirse, hay que fortalecer la organización interna de las mujeres dentro de los partidos, hay que filtrar todo lo que tiene que ver con las propuestas, necesidades e intereses de las mujeres a escala nacional, hay que acabar con los centralismos y las capitalizaciones de los problemas de las mujeres para que realmente haya un proceso de irradiación que alcance todo el territorio nacional”. García Prince considera que en este momento “el movimiento de mujeres está herido de muerte en Venezuela” por lo que plantea que es fundamental que las féminas asuman el compromiso de formarse y rescatar “una experiencia de casi 30 ó 35 años de alianzas coyunturales de las mujeres que duró hasta el año 2000, porque a partir de ese momento la destrucción de la unidad del movimiento de mujeres ha sido total”. Sin embargo, señala que este año se produjo un intento de recuperación, pero alerta que “desafortunadamente la polarización política está marcando la actitud de las mujeres en las mesas de diálogo y eso resulta insoportable para quienes venimos de una tradición de 30 ó 40 años de posibilidades de juntarnos coyunturalmente para alcanzar los mejores logros que hemos alcanzado las mujeres en la política nacional”. ¿Cuál igualdad? Desde que el gobierno del presidente Chávez impulsó la Constituyente, se planteó como un logro la inclusión de varios artículos que garantizaban a las mujeres el respeto a los derechos humanos y la igualdad de género en todas las áreas de la vida nacional, incluyendo la política, pero en realidad esa igualdad no ha sido tal y las venezolanas siguen esperando por un sitio propio dentro de la sociedad. A decir de Evangelina García Prince hay dos ejemplos puntuales de que esa igualdad de género que tanto pregona el Gobierno nacional no es tal, el primero es que en 1999 “el Consejo Nacional Electoral, cuando era presidente Etanislao González, desaplicó el artículo 144 de la Ley del Sufragio y Participación Política que asignaba cuotas de participación en las listas de las candidaturas electorales de 30 % para las mujeres y desde ese momento no se ha vuelto a aplicar, y esa era una acción positiva contemplada incluso en la Constitución”. El segundo ejemplo es el “desmadre” que se ha producido con la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que haciéndole caso a la solicitud del fiscal general de la República ha eliminado las medidas cautelares que protegían a las mujeres maltratadas. Concluye señalando que estos son “apenas” dos ejemplos de los muchos que se han registrado en el país y que demuestran “falta de coherencia que hemos sufrido en los últimos tiempos por la falta de políticas de promoción de la mujer”. Igualdad en papel En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela hay varios artículos que garantizan a las venezolanas la posibilidad de actuar -en igualdad con los hombres- en todas las áreas de desarrollo del país, inclusive la política. A continuación algunos de los artículos que en el papel garantizan a las damas igualdad de género. Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia: 1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona. 2. La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas positivas a favor de personas o grupos que puedan ser discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a aquellas personas que por alguna de las condiciones antes especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan. Artículo 62. Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. Artículo 88. El Estado garantizará la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio del derecho al trabajo. El Estado reconocerá el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social. Las amas de casa tienen derecho a la seguridad social de conformidad con la ley. Adicionalmente Venezuela ha suscrito una serie de convenios, convenciones y acuerdos internacionales cuyo objetivo es preservar los derechos humanos y de participación de las féminas, para garantizarles igualdad de oportunidades frente a los hombres. Algunos de esos convenios son: la Declaración y Convenio de Acción de Viena, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), la Convención De Belém Do Pará y la Plataforma de Acción de Beijing. |