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(Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) Fotos Julacci Brito Veinte años atrás, en las cercanías de la ciudad ucraniana de Kiev, en esa época territorio de la Unión Soviética, ocurrió un accidente en la central nuclear de Chernobyl cuyas consecuencias aún se sienten en esa región y una vasta porción de Europa.
El accidente ocurrió el 23 de abril de 1986 a la 1:23 minutos de la madrugada, pero el mundo comenzó a tener noticias de lo ocurrido entre tres y cuatro días más tarde, cuando el daño producido por una nube radioactiva ya se había extendido cientos de kilómetros a su alrededor, incluyendo países distintos a la URSS. Rumores negados Los primeros informes llegaron a los medios de comunicación de los países de la entonces Europa Occidental hacia el 25 de abril, provenientes de familiares y amigos de ciudadanos residentes en Ucrania, mientras el cerco informativo del gobierno comunista de la URSS y de sus medios de comunicación estatizados era total. Ni una noticia en la TV soviética o en el diario Pravda. Tampoco en la agencia de noticias TASS. El gobierno mantuvo una cortina de silencio inquebrantable. Eran solo rumores sin confirmación, pero la primera señal de alarma real provino de Suecia, tan lejos como el 27 de abril, es decir, ¡seis días después! Varias estaciones de control ambiental de ese país detectaron la presencia de polvo radioactivo en su territorio y determinaron que el origen del mismo era la zona fronteriza con Ucrania y Bielorusia. Algo similar detectaron en Alemania y Finlandia el mismo día. Los gobiernos de esos países lanzaron un alerta y exigieron a la cancillería soviética explicaciones. Entonces, el 28 de abril, una semana después del terrible accidente y cuando ya miles de personas estaban en los hospitales, varias decenas de miles evacuadas del pueblo de Chernobyl y otros adyacentes, fue cuando la radio estatal soviética, por intermedio del programa de noticias "Uremia" dio a conocer un lacónico comunicado: "Ha ocurrido un accidente en la planta de energía de Chernobyl y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno". Haber ocultado la verdad fue causa de que no pocas personas fuesen afectadas por la radioactividad en la misma Rusia y en otros países como los ya nombrados. El hecho puso de manifiesto lo nefasto que es el control de los medios de comunicación por parte de los gobiernos y la inexistencia de la libertad de expresión. Si en la Rusia y Ucrania de la época hubiese existido libertad de información y medios de comunicación independientes, la noticia se habría conocido el mismo día y muchas personas han podido salvarse. Mil veces más radiación que en Hiroshima Para el 28 de abril es que las agencias internacionales de prensa explotan con la noticia y al día siguiente se publica por vez primera en Guayana a través de Correo del Caroní. Los informes aún eran confusos. Ya se conocían testimonios de que algo grave había ocurrido mediante familiares de habitantes de Kiev, pero aún esas personas tenían información parcial, incompleta y fragmentada dado el férreo control informativo del gobierno comunista sobre su propia población. En la edición del 1 de mayo de aquel 1986. Correo del Caroní titula en su primera página: "Crece alarma mundial por desastre nuclear ocurrido en la URSS", acompañado de una foto en la que científicos de Finlandia hacen exámenes a alimentos y objetos para determinar el grado de contaminación radioactiva. En la sección internacional, el título fue: "Radiación mil veces mayor a la de Hiroshima; segundo reactor nuclear se habría derretido". La nota indica que se trataría de un "incendio radioactivo" y que miles de personas residentes en esa zona de Ucrania estaban siendo evacuadas y huían hacia zonas más lejanas. Luego, indica que las autoridades soviéticas admiten la muerte de "tan solo dos personas con 197 heridos", aunque informes extraoficiales hablan de "hasta dos mil muertos". Desde Estados Unidos, se informa que un satélite espacial fotografió la central nuclear y reporta que el incendio se mantiene, afectando a dos de los cuatro reactores, pero la TV soviética dijo esa noche que "eran mentiras de la prensa occidental" y mostró la foto de un edificio con unos pequeños daños. Las autoridades de Kiev, sin embargo, ordenan a los habitantes de la capital ucraniana no tomar agua de los ríos ni consumir pescado de esa zona. Un científico consultado explica que los reactores nucleares no explotan como las bombas sino que se incendian con temperaturas de más de dos mil grados centígrados y se derriten, que se calcula una radiación mil veces mayor que la Hiroshima cuando la bomba de 1945. Muertes por años Aunque el hermetismo informativo y el férreo control político y militar impiden conocer detalles de lo ocurrido, para la edición del 3 de mayo, Correo del Caroní informa que médicos especialistas calculan que unas cien mil personas podrían morir por cáncer en la zona afectada en los siguientes 20 años. Años después, se supo en el momento del accidente, murieron 31 personas, pero que alrededor de 350 mil personas tuvieron que ser evacuadas de los 155.000 km² afectados, permaneciendo extensas áreas deshabitadas durante muchos años. La radiación se extendió a la mayor parte de Europa, permaneciendo los índices de radiactividad por encima de niveles inocuos durante varios días. Quince años más tarde, informes médicos de la Rusia post soviética y de los países aledaños señalan que, "la evaluación de víctimas totales por contaminación directa o por consecuencias indirectas de la catástrofe ascendía a 20.000 personas muertas o con pronóstico fatal debido a las afecciones contraidas debido a la radiación y cerca de 300.000 aquejadas por distintos tipos de cáncer". Pravda informa. El Kremlin admite En su edición del martes 6, Correo del Caroní registra que el día anterior, el diario oficial soviético Pravda informa por vez primera sobre lo ocurrido en Chenobyl. El famoso diario fundado por Lenin le ofrece a los sorprendidos ciudadanos soviéticos que "hubo una explosión con llamaradas de más de 30 metros de alturas y un segundo accidente en otro reactor que despidió una nube radioactiva". Ese mismo día en Moscú, una comisión de científicos soviéticos, en un gesto inusual, critica con dureza las autoridades locales porque la evacuación de personas en las ciudades cercanas al desastre comenzó apenas 36 horas después. Al fin, el 14 de mayo, casi tres semanas después del accidente, el secretario general del PCUS y presidente del Soviet Supremo, Mijail Gorbachov lee por TV un extenso, tardío y sincero texto en el que reconoce la magnitud de la tragedia. No era posible seguir ocultando lo ocurrido. Una tumba de concreto Aún hoy, 20 años después, hay detalles de lo ocurrido que permanecen en un velo de oscuridad. Sin embargo se ha ido revelando la verdad de lo que sucedió. Todo habría comenzado con un diseño erróneo que posibilitaba un recalentamiento excesivo si ocurrían algunas variables poco frecuentes pero no imposibles. Y se desató porque los técnicos hacían un experimento para mejorar los sistemas de control y seguridad. El reactor tres se incendió y quedó fuera de control. Los bomberos lograron en medio de una acción heroica impedir que los otros tres reactores fueran invadidos, pese a lo cual se levantó una columna radioactiva de varios cientos de metros. Un segundo reactor resultó afectado y para el día 10 -así lo informa Correo del Caroní de aquella fecha- se comienza a construir un gran tumba de concreto tanto por los lados y por arriba como por debajo de la tierra mediante un túnel para encerrar el viejo reactor y dejar sepultada la radiación. Con los años, se supo que mediante helicópteros militares, dejaron caer 500 toneladas de una mezcla de productos que absorbieran la radiación y la sellaran para luego hacer la ya comentada tumba de concreto. Los precios de ayer Mientras aquella tragedia angustiaba al planeta, incluyendo a los venezolanos, en esta otra parte del mundo, la vida continuaba.
Los venezolanos andábamos incubando el descontento, pero hoy nos causan risa los precios de los productos, bienes y servicios de aquellos días. Ya el dólar había sido devaluado tres años antes. Ya no era de 4.30 bolívares por dólar sino que andaba rondando los 20 bolívares. No obstante, un aviso publicado el 4 de mayo en Correo del Caroní le ofertaba a los guayaneses casas de tres habitaciones y dos baños en la urbanización Los Mangos de Puerto Ordaz a 310 mil bolívares. Se construían casas. Tanto los organismos gubernamentales como la empresa privada. De hecho, debían pagar avisos para vender sus casas. Al día siguiente, lunes, eran los Supermercados Santa María los que buscaban atraer clientes mediante un aviso de ofertas que incluía, pimentón a 8 bolívares con 95 céntimos el kilo, papa a 5.95 el kilo; cebolla a 3.95; lechuga a 8.95. El paquete de arroz de un kilo a 7 bolívares con 95 céntimos y el litro de acierte vegetal a 11.75. Televisores y neveras Para el jueves 8 vemos un aviso de Galerías Souki en el que se ofertan televisores Philips de 19 pulgadas con control remoto a 5.490 bolívares; neveras de 11 pies a 3.250 bolívares: una lavadora de la misma marca a 4.775 y la secadora a 3.500. También ofrecen box spring matrimonial marca Simmons a 1.850, una nevera de dos puertas a 8.995 y un aire acondicionado Philipps de 18 mil BTU a 6.550. |