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(Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) Foto Aníbal Barreto Cuarenta años de guerra fría se tradujeron en una carrera de armamentismo nuclear que ha tenido a la humanidad entera al borde del abismo de la destrucción.
No obstante, algunas actitudes realistas en ese período y algunos acuerdos sensatos hacia finales de los años 80 redujeron el peligro potencial y abrieron esperanzas de una paz firme y duradera. Para los lectores más jóvenes hay que explicar qué es eso de "guerra fría". Tras el final de la II Guerra Mundial, las grandes potencias que vencieron a la Alemania nazi y al Japón guerrerista iniciaron una puja por el control del poder mundial sin una guerra abierta pero con pequeñas guerras colaterales y luchas por el control de determinadas zonas y países. La Unión Soviética mantuvo el control de la llamada Europa del este (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania) mas las naciones que integraban su propia Unión y que en su mayoría hoy son independientes como Ucrania, Lituania y otras. Luego asumió a Cuba y Corea del Norte. Estados Unidos mantenía alianzas e influencias en la Europa Occidental, en América Latina y parte de Asia. En no pocos casos con clara injerencia. Así, hubo guerras y conflictos de todo tipo en los que siempre estaba presente "la mano peluda" de uno u otro o en todo caso luchas legítimas terminaban por ser dominadas por la lógica de esa "guerra fría". La posibilidad de imponer su ley para ambos estaba en la carta del armamento nuclear probado por EE UU en Japón para poner fin a esa fase de la II Guerra Mundial. La posibilidad de que ninguno aplastase al otro estaba dada por el equilibrio del poder nuclear. Al menos en la certeza de que ninguno podía usar ese letal poder de destrucción sin estar seguro que recibiría esa misma "medicina" de parte del otro. Otros países se sumaron al "club nuclear", alineados en uno u otro bando aunque con grados mayores o menores de independencia. El gasto creciente en esa carrera armamentista -por un lado- y la convicción de que usar esa arma significaría la desaparición de la vida terrestre para todos, terminó por llevar a todas las naciones a firmar un Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Fue un paso, para muchos pequeño, pero un paso adelante. Luego vino la época de la llamada "distensión" entre EE UU y la URSS que permitió acuerdos mejores y más razonables. Eliminar cohetes nucleares Así llegamos al 25 de noviembre de 1987. Correo del Caroní abre su sección internacional de esa fecha con una noticia positiva. "EE UU y la URSS acordaron destruir 1.000 cohetes nucleares". La nota explica que el acuerdo fue sellado por el secretario de Estado George Shultz y el canciller Eduard Schvernadze con un apretón de manos pero que sería ratificado días más tarde en un encuentro cumbre entre Ronald Reagan y Mijail Gorbachov, evento que ya había creado una gran expectativa mundial. Entre los misiles a destruir estarían los Pershing norteamericanos y los de la serie SS-20 y ss-12 de la URSS. En la edición del 3 de diciembre, sin embargo, se destaca una nota en la que "fuentes" soviéticas acusan a EE UU de "obstaculizar tratado de control de los misiles de alcance medio" pero no ofrece nada serio. Para el 4 de diciembre se refleja una intervención de Reagan en la TV en la que trata de suavizar las críticas de sectores más conservadores que reclaman contra la cumbre con Gorbachov hablando del peligro comunista. Reagan dijo que "Gorbachov es diferente" y que su colega ruso "cree de manera sincera en el socialismo" y que la presencia soviética en Afganistán es "una herencia" que recibió el líder soviético de sus antecesores de la que "no ha podido librarse". Para el domingo 6, se registra la noticia de una cadena humana hecha por ciudadanos en Moscú para exhortar a favor de la paz, mientras la prensa oficial soviética afirma que "Moscú propondrá a Washington una nueva forma de enfocar la paz universal". Encuentro en Washington Para el lunes 7, la víspera de la llega de Gorbachov a Washington, siguen sucediendo reacciones. Algunas protestas de grupos judíos y cubanos que resienten el recibimiento amistoso al jefe de la URSS pero otros gestos amistosos como el de un grupo de niños estadounidenses que acuden a la embajada soviética a entregar un nutrido ramo de rosas rojas en símbolo de paz. Desde Londres se informa que la señora Margaret Thatcher, la "dura" primer ministro de Gran Bretaña se preparaba para recibir brevemente a Gorbachov en una parada de éste antes de cruzar el Atlántico. Dice Thatcher que "un acuerdo global sobre el programa bélico de todos y la llamada Guerra de las Galaxias, permitía reducir el arsenal nuclear del planeta en 50%". En la edición del martes 8 abre primera plana una gran fotografía a color en la que Gorbachov y su esposa Raisa son recibidos con flores y honores por el secretario de Estado Shultz en la base Andrews de la Fuerza Aérea de EE UU a pocos kilómetros de la Casa Blanca. Un curioso diálogo se escucha entre ambos hombres que incluye un deseo de Gorbachov por la "paz y bienestar para los estadounidenses", palabras seguramente calculadas y estudiadas para causar el efecto diplomático deseado, pero seguidos de algo más sorprendente dada la naturaleza atea del estado comunista: "Tengamos esperanza, que Dios nos asista". Y Shultz le respondió: "este es un buen comienzo". Gorbachov salió del aeropuerto hacia la embajada soviética en Washington donde se alojaría durante la visita. Firma de Tratado En la edición del miércoles 9, Correo del Caroní despliega la firma de los acuerdos sobre misiles nucleares entre los dos Presidentes que ambos califican de "pacto sin precedentes" y "primer paso hacia el fin de la carrera armamentista". Por el acuerdo se eliminan los misiles de alcances entre 480 y 4.800 kilómetros. Reagan dice que "es un ejemplo de la recompensa de la paciencia". Gorbachov señaló que "este pequeña plantita puede convertirse en un robusto árbol" y destacó que "el pacto es una oportunidad de alejarnos de la catástrofe". Habló de "ofrecer a nuestros hijos y nietos la posibilidad de un mundo sin amenaza y con una vida feliz" e insistió en el tema de los "gastos innecesarios de la carrera armamentista". Muchos años después, los analistas advierten que ese pacto y toda la política de Gorbachov para la "apertura" (el glasnot) se hicieron bajo la certeza de que la carrera armamentista había terminado por arruinar la economía soviética que ya era sumamente ineficiente y que su país estaba imposibilitado de mantener el desarrollo económico y social enfrentado a los montos del gasto militar y nuclear. Raisa se roba el show El resto de la Cumbre se fue en conversaciones sin resultado sobre el caso de la guerra en Afganistán donde el ejército soviético se mantenía como invasor. Sin embargo, la nota especial la colocó Raisa Gorbachov, una mujer educada, fina y elegante que, a diferencia de las esposas toscas de Brezhnev y Kruschev, antecesores del último líder soviético, enamoró a los estadounidenses y europeos. La señora Gorbachov fue invitada por Nancy Reagan a recorrer la Casa Blanca, departió largo rato con muchos empelados, respondió sus preguntas e invitó a su anfitriona a visitar Moscú. "Nunca he dudado del deseo de paz y bienestar de los ciudadanos de Estados Unidos", dijo con mucha galantería. Los redactores de temas sociales pusieron de manifiesto que tanto Raisa como su esposo supieron manejar mejor que los Reagan los detalles de la "etiqueta" y el protocolo, incluyendo el manejo de las copas y los cubiertos. Conclusiones Tras el regreso del líder soviético a su país, Reagan ofrece una conferencia de prensa en la que asegura que su colega es "un duro negociador... fue natural... es un hombre que cree demasiado en su sistema". Hoy esas palabras merecen ser analizadas. ¿Sabía Reagan que Gorbachov no creía tanto en su sistema e intuía que terminaría por desmantelar la vieja dictadura comunista? ¿Trataba Reagan de ayudar a Gorbachov ante sus enemigos y críticos internos haciéndolo ver como "duro" o solo lo hizo por ser amable? ¿Intentaba Reagan quitarle fuerza a sus propios críticos dentro de EE UU que se alarmaban ante esos entendimientos con "el enemigo"? Otra nota de una agencia de prensa refiere que Reagan y Gorbachov discutieron el caso de Nicaragua planteándose la posibilidad de que ambos gobiernos cortaran la ayuda militar y el subsidio de armas tanto al gobierno sandinistas como a la guerrilla "contra". No obstante, allí no hubo más avances, probablemente debido a que Fidel Castro era el sostén militar de los sandinistas aún a despecho de los soviéticos que no aprobaban esa política. |