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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Siempre es necesario recordar que esta sección dominical se hace revisando al azar los libros contentivos de las ediciones de Correo del Caroní de algún mes de un año cualquiera desde 1977, fecha de la fundación del diario. Así, esta vez nos topamos con el libro de noviembre de 1987, a diez años y medio de existencia de Correo del Caroní. Una fecha de la que ya han transcurrido dieciocho años y medio. El presidente de Venezuela era Jaime Lusinchi en su penúltimo año. Era año preelectoral, los partidos ya se aprestaban a decidir sus candidaturas para la contienda del año siguiente. Los precios del petróleo estaban bajos, obligando al gobierno a recortes presupuestarios. No tan bajos como luego ocurriría en el segundo gobierno de Caldera, ocho años más tarde, pero si lo suficiente como para agudizar la crisis que venía desde principios de los años 80 y que no ha cesado a pesar de los altísimos ingresos petroleros de hoy. Los sauditas piden precios y producción En la edición del día 11 de ese mes y año, se incluye una nota proveniente de las agencias internacionales de prensa, en la cual los más altos funcionarios del reino de Arabia Saudita, encargados del tema petrolero, declaran que ese país desea que la OPEP mantenga la actual banda de precios, alrededor de los 18 dólares por barril y al mismo tiempo aumentar la producción. Recordemos que para aquellos años, era la OPEP la que fijaba los precios pues los productores no-OPEP, no tenían capacidad para hacer variaciones significativas. El ministro saudita, advierte, sin embargo, que su país también quiere aumentar las cuotas de producción. Un mecanismo antimercado pues se supone que un aumento de la producción, es decir, de la oferta, debería empujar los precios hacia abajo, salvo que se estuviese produciendo un aumento desmesurado de la demanda, que no era el caso. En la misma nota se refiere que otros países como Irán, Libia y Argelia piden que se aumente el precio en un rango entre 2 y 4 dólares el barril para llegar a 20 ó 22. Lusinchi y la refinería de Curazao Días antes, es decir, para la edición del 1 y 2 de noviembre, se registra la visita del presidente Lusinchi a Willemstead, Curazao, para recibir un doctorado Honoris Causa y para hablar con las autoridades de la isla acerca de la refinería operada por Pdvsa allí.
En efecto, en la edición del 2 se despliega como noticia importante que “Venezuela renovó contrato de arrendamiento de refinería en Curazao”, un lugar donde parte del petróleo venezolano se transforma en gasolina y otros combustibles. Llama la atención la foto que acompaña la nota y que es de una agencia de prensa. En un balcón de la casa de gobierno de Curazao, saludan muy sonrientes Lusinchi, el primer ministro de Curazao y… Edmundo Chirinos, rector de la UCV y conocido dirigente comunista venezolano. La nota no lo explica pero se supone que Chirinos acompañó al presidente venezolano por los actos previos en la Universidad de Willemstead (donde también se habló de otros acuerdos a nivel universitario entre ambos países) y luego fue convidado a seguir con el Presidente en la reunión con el Gobierno curazoleño. Eran otros tiempos, donde ser de oposición, incluso de oposición comunista a un presidente adeco, no era obstáculo para un cierto nivel de convivencia y hasta para coincidir en una gira. Eran tiempos en los que pensar diferente no significaba el extremo de ser considerado “enemigo” al que habría que “pulverizar”. Primarias en Copei Eduardo vence a Caldera Durante todo ese mes, Correo del Caroní contienen numerosas informaciones relacionadas con un proceso interno del partido Copei para elegir a su candidato presidencial.
Unas elecciones primarias, aunque con un mecanismo de segundo grado, es decir, elección de delegados que acudirían a un Congreso partidista a celebrarse en el Poliedro. Cinco años más tarde, Copei haría una elección primaria más abierta, tanto que pudo votar todo ciudadano venezolano que lo deseara. Esa vez Oswaldo Álvarez Paz vencería a Fernández. En ambos casos, los candidatos de Copei fueron derrotados luego en la elección presidencial. Carlos Andrés Pérez derrotaría a Fernández y Caldera haría lo propio con Álvarez Paz en 1993. Varios de los más conocidos dirigentes regionales copeyanos de la época se enzarzaron en una polémica a lo largo de las semanas previas a la elección de los delegados al Congreso socialcristiano. Acusaciones veladas y no tan veladas, rechazos directos o indirectos de unos contra Caldera y de otros contra Eduardo Fernández, aunque había un tercer candidato en liza, que era Pedro Pablo Aguilar pero que suscitaba escasa polémica. Fernández hablaba de una “democracia nueva” y aunque siempre evitó cualquier referencia negativa hacia su antiguo mentor, su propuesta política implicaba siempre una renovación de ideas, de proposiciones, de métodos y por consiguiente de rostros y generaciones. El viernes 20 de noviembre se realizó el Congreso socialcristiano en el Poliedro. Y el sábado 21, Correo del Caroní abre su primera plana con la información: “Eduardo Fernández, candidato de Copei”, especificando que “El Tigre” ganó las elecciones primarias con los votos de 5 mil 599 delegados, quienes a su vez habían sido electos por las bases y que representaban el 67.75% de los votantes. Rafael Caldera obtuvo 2.002 votos y Aguilar 663. Una vez más, Fernández fue claro en su discurso en cuanto a su estrategia, tanto externa como interna. “Voy a trabajar para que ningún joven venezolano sienta la frustración del desempleo (…) el cambio significa darle poder al pueblo (…) vamos a iniciar la democracia nueva que hemos ofrecido”. A varios kilómetros de allí, en su casa de Los Chorros, Caldera ratificaba la amenaza previa: “me voy a la reserva”, lo cual se entendía cómo que se colocaba en un segundo plano, que no participaría en la campaña electoral, que aceptaba el resultado más no lo compartía. Caldera habló por la gente copeyana que lo había apoyado: “Espero que se les trate en forma que los anime a incorporarse”. Fernández habló en su discurso de “sanar las heridas y también ofreció abrir espacio e incorporar a todos, los que lo apoyaron y los que no”, pero la historia nos dice que al vencer a Caldera salió con “plomo en el ala” y no pudo construir la fuerza necesaria para enfrentar exitosamente a Carlos Andrés Pérez, candidato de AD bajo la consigna de “el Gocho para el 88”. Gesto civilizado y luego “leña” A las pocas horas de conocerse el resultado de la elección en Copei, el presidente Lusinchi llamó a Fernández para felicitarlo y CAP le envió mensaje en igual sentido. Gestos democráticos y civilizados. Tres días después, sin embargo, aparecieron avisos de “guerra sucia” contra Fernández anunciando un “pacto” de éste con el ex presidente Hererra. Y CAP, en visita posterior a Guayana calificó a Eduardo Fernández de “joven con mentalidad de viejo”, entre otros ataques y descalificaciones. Así era la política. Taxis a 15 mil de inicial y apartamentos a 18 mil
Los avisos de aquellos años siempre llaman la atención. El día 2 encontramos un aviso de un cuarto de página de una casa comercial denominada Mikama cuyo título sugestivo era “Lluvia de Ofertas” y que ofrecía colchones ortopédicos en varios tamaños con precios que oscilaban entre 2 mil 223 bolívares y 4 mil 798 bolívares. También ofertaba colchones de mayor calidad, con 15 años de garantía, a precios de entre 3 mil 639 y 8 mil 649 bolívares. Y una cama matrimonial con peinadora a un precio único de 4 mil 449 bolívares. El jueves 12, destaca un aviso en el cual se ofrecen apartamentos de tres habitaciones en el Edificio Residencias Orinoco, de San Félix. Se pide una inicial de 18 mil bolívares. Pero la oferta estelar en esa materia, terminó por ser la noticia de abrir la edición del viernes 13 de noviembre. “Ford ofrece carro popular con 15 mil de inicial”. Y la nota explica que se trata de una versión sencilla del modelo Del Rey para ser usado como taxi a precios y condiciones de crédito muy cómodas. La empresa fabricante le ofrece al Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC), cuyo titular el ministro Juan Pedro Del Moral es quien declara, 2 mil unidades de ese vehículo con inicial de 15 mil bolívares.
¡Qué tiempos aquellos! |