|
De acuerdo a un estudio realizado por el Grupo de Ingeniería Arborización, GIDA, de la Universidad Central de Venezuela, hay signos que revelan un "dramático" estado de deterioro de los ecosistemas de la cima y la base del Roraima.
 El Roraima tiene una antigüedad de cerca de 2 mil millones de años. Los científicos coinciden en que en este punto ocurrió la separación de los continentes. Foto Cortesía GIDA/UCV Incendios, caminos que se han abierto en desmedro de la vegetación, explotación y traslado de piedras para la construcción de veredas para los excursionistas, desechos sólidos en la base y cima del tepuy, la extracción de piedras de cuarzo, y el destrozo de la vegetación son algunas de las anomalías que detectaron los integrantes de un grupo ambientalista de la Universidad Central de Venezuela, en uno de los tepuys más emblemáticos de Venezuela: el Roraima. La Operación Roraima, desplegada por el GIDA-UCV, pretende garantizar la protección y resguardo al tepuy Roraima, ubicado en el sector oriental del Parque Nacional Canaima. En diciembre del 2004, este grupo ambientalista decidió reeditar la Operación Roraima, que no se hacía desde 1991, dado el agravamiento de los problemas de orden ambiental generados en la cima del Roraima y también en su base. El informe enviado a la redacción de Correo del Caroní por los miembros del grupo GIDA, dejó al descubierto la crítica situación que enfrenta una de las formaciones rocosas más antiguas e imponentes del planeta. Señala el informe que en la caminata hacia la base y la cima del tepuy Roraima, se registraron incendios de vegetación de grandes proporciones que "por dos días consecutivos afectó vegetación de sabana, arbustos y bosques en la base del Matawí Tepuy (Kukenán), las llamas en algunas partes llegaron hasta la pared del tepuy y sólo una copiosa lluvia logró apagar el incendio, sino los daños hubiesen sido mayores". Advierten que durante el tiempo de ocurrencia del incendio en diciembre pasado no se observaron funcionarios oficiales, pendientes o combatiendo el fuego a pesar de que CVG Edelca catalogó el área de muy bajo riesgo de incendio. Se calcula que -sólo en ese siniestro- se incendió tres veces la superficie de la zona este del parque, es decir, unas 77 hectáreas fueron afectadas. Hoteles bajo la lupa El informe revela que un impacto importante en la cima del Roraima y en su zona adyacente se produce en los llamados "hoteles", que son áreas en las cuales los excursionistas y viajeros se refugian de las bajas temperaturas -generalmente cuevas- rayos, truenos, radiación solar, altos vientos, neblina y las constantes lluvias. El documento habla de la existencia de ocho "hoteles", la mayoría de ellos ubicados en la parte sur-oeste del tepuy, en el área venezolana y tienen los siguientes nombres: Principal, Indio, San Francisco, Uno, Jacuzzi, Guácharo, Basilio y Coati, este último ubicado en territorio brasileño. En los "hoteles" generalmente se despliegan las carpas para mayor comodidad y resguardo, en esas áreas se duerme y se preparan los alimentos y en sus cercanías también realizan las necesidades fisiológicas los visitantes de esta zona. De acuerdo al informe, en todos los "hoteles" se encontraron desechos sólidos. En el conocido como Basilio se observó una mayor cantidad de desechos sólidos, que están a veces a la vista y otras veces escondidos en rendijas, huecos y grietas. Por lo que queda en evidencia que no todos los desechos sólidos son bajados del tepuy, como lo indica la normativa de Inparques en Paraitepui de Roraima y que el guarda-parques está obligado a hacer cumplir. Se estima que en los "hoteles" Basilio y San Francisco habían acumuladas entre 40 y 20 kilogramos de basura y desechos sólidos constituidos básicamente por envoltorios de papel, metales y plásticos. Un segundo problema, que quedó a la vista en la evaluación de la zona fue la afección de la base y la cima del Roraima con graffitis. En casi todos los "hoteles" se usan restos carbón vegetal proveniente de fogatas para escribir en las formaciones rocosas más antiguas del plantea. "En todos los 'hoteles' se consiguieron huellas de realización de fogatas particularmente en el 'hotel' Indio se hallaron seis puntos de fogata, si esta práctica se realiza utilizando leña de la cima, es un verdadero crimen que se está cometiendo, pues se está usando la escasa y valiosa vegetación existente en la superficie, por lo que es un problema que hay que atender de inmediato". Los miembros del grupo GIDA se encontraron con heces fecales en todos los "hoteles" dispuestas de forma superficial, es decir, "no son enterradas o cubiertas con tierra, la excepción fue el 'hotel' Principal. Lo observado en el 'hotel' Guácharo deja ver la indiferencia con que se ve este problema". "En algunos 'hoteles' se vienen realizando pequeñas excavaciones para ampliar o mejorar las facilidades de alojamiento. En el 'hotel' Principal fue sacada prácticamente una laja que ahora se utiliza como escalón para acceder a la parte superior de dicho 'hotel", alerta el documento. Daños al patrimonio natural Las inscripciones en paredes rocosas mediante graffitis u otras formas, también están presentes en la mayoría de los "hoteles". En el "hotel" Indio hay aproximadamente 30 metros cuadrados de superficie con escritos y la mayoría de estas inscripciones son realizadas con restos de carbón vegetal, casi todas son en castellano y aluden a fechas y personas que llegaron a la cima del tepuy. Refleja el informe que en todos los "hoteles" hay marcas o huellas de haberse hecho fogatas, lo que no lograron determinar es si esa situación corresponde al pasado o al presente, "probablemente sea una práctica para deshacerse de los desechos sólidos o en otros casos para cocción de alimentos o tener sencillamente una fogata para generar calor con uso de leña, lo cual sería sumamente grave pues se estaría deteriorando la escasísima y única vegetación leñosa presente en la cima que precisamente es la más próxima alrededor de los 'hoteles". En cuanto a la excavación en algunos hoteles, el informe confirma que se ha sacado material para mejorar y ampliar las condiciones del albergue, esta situación se evidenció en los "hoteles" Principal, San Francisco y el Guácharo que afectan a áreas de 0.80 m2, 0.8 m2 y 6 m2 respectivamente. Es evidente que la capacidad de los hoteles aumenta con esta práctica. En la cima del Roraima se han abierto o existen 16.062 metros de senderos mayormente sobre roca que comunican los diversos "hoteles" y puntos de interés turístico, así como la llegada a la cima; en términos de superficie serían aproximadamente 9985.12 metros cuadrados, es decir, prácticamente una hectárea. En otras palabras, los senderos presentes en la cima del Roraima en territorio venezolano cubren en estos momentos una superficie aproximada de una hectárea (10.000 m2). Vegetación perdida La pérdida de la vegetación autóctona de esta zona, es otro problema detectado en la cima del Roraima, pues al parecer para abrir los senderos se ha ido destruyendo la vegetación. E incluso, en algunas áreas se detectó la presencia de especies de vegetación exóticas que no pertenecen al ecosistema tepuyano, tal es el caso de algunas plantas de mora. Explica el documento que "el sendero que conduce al punto triple en el tramo que va paralelo al río Arabopo se produce el mayor pisoteo de vegetación, siendo la Orectanthe sceptrum la especie vegetal más afectada. Se cuantificó un área aproximada de 450 m2 de vegetación afectada por actividades antrópicas desarrolladas en los 'hoteles' y en los senderos". Los ecologistas calculan que en los "hoteles" se han perdido aproximadamente 240 metros cuadrados de vegetación como consecuencia de la instalación de carpas, rutina de actividades culinarias y emplazamiento de pequeñas caminerías; y en los senderos se tendría una superficie aproximada de 208.81 m2 de vegetación pisoteada. La realización de fogatas en la cima del tepuy es una actividad sumamente destructiva, por lo que no puede constituirse como una salida al manejo de los desechos sólidos, ni puede aceptarse como fuente de calor, más si se tiene como insumo la vegetación leñosa presente en la cima, menoscabando la valiosa flora tepuyana y generando daños severos a este patrimonio natural. Los guías que llevan o conducen a los excursionistas al Roraima son sumamente importantes en cuanto a la información y control ambiental que pueda llevar a cabo para minimizar los impactos al tepuy, son ellos los que están todo el tiempo con los visitantes y son los más indicados para evitar o minimizar el deterioro ambiental que viene sufriendo Roraima. Recomendaciones Pero como no se trata únicamente de denunciar, sino también de aportar soluciones, los miembros del Grupo GIDA de la UCV, hicieron una serie de recomendaciones a fin de controlar y minimizar el impacto de los visitantes en el ecosistema del Roraima y de otras formaciones tepuyanas. "El Instituto Nacional de Parques debe sincerar la situación del tepuy Roraima en lo que se refiere a su zonificación, es decir, si continúa como Zona de Recuperación Natural, que en la práctica no es así, o por el contrario se permite de manera legal que las personas pueden ascender a sus espacios de acuerdo a ciertos condicionamientos y a la nueva zonificación". Advierte el grupo que si se abre legalmente el acceso Inparques debe realizar de inmediato un estudio para determinar la capacidad de carga del tepuy Roraima a fin de garantizar la permanencia de los frágiles ecosistemas presentes en la cima, y así fomentar la recuperación de aquellos ecosistemas que hayan sido vulnerados. Apuntan que una vez determinada la capacidad de carga, Inparques debe preparar a los guías con cursos de formación ambiental, a fin de que ellos sean los guarda-parques en la cima del Roraima. Recalcaron que no debe permitirse la construcción de infraestructuras en la base del Roraima, río Kukenan, río Tök o en cualquier otro sitio en el eje Paraitepui de Roraima-cima de Roraima, por cuanto ellas afianzan e incrementan la afluencia de excursionistas hacia el Roraima. Prohibiciones importantes En la investigación se advierte que hay algunas actividades que, para garantizar la salud del ecosistema tepuyano, será necesario prohibir, tales como la extracción de cristales de cuarzo o cualquier otro tipo de material geológico, vegetal o animal de la cima del tepuy y la realización de fogatas tanto en la cima del Roraima como en los distintos campamentos que se establecen durante la travesía. "Los excursionistas deben contar con un buen equipo de cocina y combustible suficiente para la preparación de sus alimentos y bebidas; lo cual debe ser chequeado por el guarda-parque de Paraitepui de Roraima, en ningún caso está permitida la utilización de leña para hacer fogatas". Recalcan la necesidad de no realizar inscripciones de ningún tipo, en piedras, árboles, o en cualquier otro elemento natural. Impedir el uso de armas de fuego y fuegos artificiales en la cima del Roraima por parte de los visitantes, pues pueden generar incendios de vegetación. De igual forma, puntualizaron la necesidad de disminuir de manera drástica el número de visitantes al año a la cima del tepuy, para que así pueda recuperarse esta zona. Concluye el informe emplazando a la comunidad del Paraitepui de Roraima, las operadoras turísticas y ONG e Inparques, a buscar otras alternativas de turismo que sean ofrecidas a los excursionistas a fin de bajar la presión que hay sobre el tepuy. ¿Qué es el GIDA? GIDA son las siglas que identifican al grupo conservacionista de la UCV, denominado Grupo de Ingeniería de Arborización. En ese grupo participan estudiantes de distintas facultades de la Universidad Central de Venezuela y tiene como misión realizar estudios, como el presente análisis de la situación del Roraima, que no hacían desde el año 1991. Los jóvenes que subieron a la cima del Roraima para realizar este estudio en diciembre del año 2004, justo cuando se cumplían 120 años del primer ascenso al tepuy en 1884 por parte de los exploradores ingleses Everard In Thurn y Harry Perkins acompañado de indios de la etnia pemón, fueron: Virgilio Abreu, Ismael Godoy, Alejandro Figueroa, Gabriela Réquiz, Adriana Millán, Luis Palma, Víctor Osechas, Christian Hernández, George Randolph y Augusto Castillo. Los resultados del estudio del 2004 revelaron una dramática situación que ha empeorado por la falta de conciencia ambiental por parte de los excursionistas y falta de vigilancia por parte de Inparques. Ivonne M. Rincón Moreno
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
|