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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Foto Henry Ortega Casualmente, la única otra gran obra que ha avanzado en Guayana en estos siete años del gobierno de Hugo Chávez, el II puente sobre el río Orinoco, también daba sus primeros pasos en aquel año de 1998, último del período quinquenal de Caldera.
En la edición del lunes 2 de febrero Correo del Caroní destaca el anuncio hecho en rueda de prensa por el presidente de CVG. "Culmina registro de empresas interesadas en obras del II Puente", rezaba el titular acompañado de un plano donde se ve el lugar del Orinoco por el que cruzaría el puente que es el mismo que tiene hoy en día. El entonces ministro de Transporte y Comunicaciones, Moisés Orozco Graterol y el presidente de CVG, Elías Nadim Ynatty encabezaron el comité de recepción de los documentos de aquellas empresas interesadas en participar de lo que entonces se proyectaba como una licitación. Se contabilizaron 31 empresas de Suramérica, Norteamérica y Europa, algunas asociadas o consorciadas con empresas venezolanas. Eran tiempos de precios muy bajos del petróleo en el mercado internacional que incluso habían obligado al gobierno a producir recortes en el presupuesto. Por ello, se proyectaba obtener financiamiento internacional a cambio de un sistema por el cual esas empresas tuviesen derechos sobre el pago del peaje para recuperar su inversión financiera y obtener beneficios. Muchos meses después, el rumbo de la obra se modificó cuando los presidentes de Venezuela del momento (Caldera) y de Brasil (Fernando Cardoso) establecieron un acuerdo de interés para ambas naciones, mediante el cual, Brasil financiaría la obra a través del Bandes, la construcción estaría a cargo de la firma privada brasileña Odebrecht con participación de proveedores y contratistas venezolanos en todo lo que fuera posible y los brasileños mantendrían el control del peaje por un período de varios años hasta recuperar el financiamiento. Poco tiempo después de la llegada al poder de Hugo Chávez y con precios del petróleo muy superiores que le daban mejores ingresos al Estado venezolano, se mantuvo el anterior acuerdo con algunas modificaciones. Una es que Brasil seguiría financiando la obra a través de un crédito general de 1.500 millones de dólares que para varias obras utilizaría el gobierno venezolano pero que Venezuela pagaría tal financiamiento como un crédito de deuda normal sin ceder la concesión ni el cobro de peaje a la empresa brasileña. Así se hizo la construcción cuya finalización está prevista para finales de mayo de este año. |