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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Foto Aníbal Barreto Revisando esos 30 días de noticias de septiembre de 1999, se nota una intensa actividad internacional del Presidente.
El miércoles 1 de ese mes, se reseña su visita a Panamá en la que resaltó el tema de su polémica relación con las FARC que por entonces mantenían una dura ofensiva terrorista contra el gobierno de Andrés Pastrana. El asunto había agriado las relaciones con Colombia. Se producían reclamos, a diferencia de hoy en que Chávez ha dejado de lado esas amistades y se ha mostrado muy amistoso con el gobierno de Álvaro Uribe. “Estoy planteando el camino de la paz para Colombia”, declaraba en Panamá y explicaba que “yo no voy a tener injerencia en el conflicto interno de Colombia, pero si un comando de las FARC me pide conversar conmigo tengo el derecho y la soberanía de conversar con ellos si así lo deciden”. Pero si en ese tema ha comprendido que es inaceptable esa clase de injerencias en los asuntos internos de Colombia, en otros aspectos también ha cambiado aunque en retroceso, según se desprende de su discurso y declaraciones con motivo de un viaje a la ONU para hablar ante la Asamblea General. El 22 de ese mes habla en la sede de la ONU en Nueva York y dice algo muy sencillo y humilde: “Con un poco de orden y honestidad, Venezuela saldrá adelante”. Orden y honestidad ¡Cuánto han cambiado las conductas de los jerarcas del gobierno! Al día siguiente (Correo del Caroní lo reseña con gran amplitud en la edición del viernes 24) dice ante periodistas en Nueva York: “Venezuela es y seguirá siendo amiga y socia de los Estados Unidos”. La nota agrega que Chávez “aseguró garantías a la inversión privada extranjera y que su gobierno se mantendrá en el cauce democrático”. También fue rotundo al señalar que “Mi gobierno está abierto a las críticas y no atropella a nadie”. Hace un esfuerzo por convencer a los factores mundiales: “Hemos pagado y seguiremos pagando la deuda externa… hemos reducido el gasto público en 10% y mi gobierno dialoga con todos los sectores”. Para rematar, en el discurso en la ONU había advertido: “Es un cambio absolutamente democrático. Los militares salen a las calles a ayudar, a construir viviendas, ya no salen con los fusiles a asesinar al pueblo”.
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