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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Fotos Julacci Brito Era noviembre de 1996. El país y su economía luchaban por salir de una de sus crisis cíclicas. El precio del petróleo no estaba en su nivel más bajo, pero no lograba suplir todas las necesidades de inversión, gasto social y pago de la deuda.
Un pequeño superávit petrolero de tres mil millones de dólares se planificaba para usarlo a fin de pagar algunos de los convenios más onerosos de deuda externa a fin de liberar un poco la carga de dicho servicio de deuda sobre el presupuesto nacional y poder dedicar más recursos a programas sociales y a inversión en obras públicas. Eso, al menos, anunciaba el entonces nuevo ministro de Planificación Teodoro Petkoff, llamado por Caldera para superar la crisis. No obstante las dificultades, inversionistas privados nacionales y extranjeros se asociaron para emprender un nuevo proyecto productivo que significaba creación de riqueza, valor agregado al mineral de hierro y empleo. “Caldera da inicio hoy a obras del Complejo Siderúrgico Guayana”, tituló a ocho columnas Correo del Caroní en su edición del 15 de noviembre de ese año. Era el proyecto Comsigua, ya existente y en plena actividad desde hace varios años, pero en aquel momento empezaba a construirse lo que era tan sólo un proyecto. De acuerdo a la información publicada ese día, se trataba de una sociedad en la que participaban inversionistas japoneses de la Kobe Steel, Marubeni, otras dos empresas de aquel país, la Nabo Steel de Corea, Tamsa de México, una privada venezolana y la estatal venezolana Ferrominera Orinoco. Se trataba de producir pellas y trozos briqueteados para una producción de un millón de toneladas anuales y se esperaba generar unos 280 empleos. El presidente Rafael Caldera estuvo presente para iniciar las obras en cuyos trabajos también encontrarían empleo varios cientos de trabajadores de la industria de la construcción y diversas empresas contratistas. Eran otros tiempos. Alcasianos querían ser copropietarios Ocho días antes, una noticia que no tuvo la misma relevancia, pero que a la luz de las situaciones de hoy tiene gran significado, nos registra que los trabajadores de Alcasa, todos, desde los niveles gerenciales hasta los obreros con oficios más sencillos, participaron de una curiosa votación. No estaban eligiendo sindicato ni directores laborales. No escogían ternas gerenciales como ahora, pero en realidad apuntaban a una cogestión mucho más real que la de hoy, mediante un Programa de Participación Laboral (PPL) que aún estaba a nivel de proyecto y que dependía de que el proceso de privatización tuviera éxito, cosa que luego no ocurrió. Pese a que era tan sólo una idea, numerosos trabajadores participaron en aquella votación en la que se escogerían los representantes para negociar la venta de acciones del 20% y las condiciones de ese proceso, justo en medio de la proyectada privatización. Los alcasianos se entusiasmaron con la idea de que su empresa podía repotenciarse y modernizarse con la inyección de capital privado, incluyendo la construcción de la Línea V que haría de Alcasa una empresa rentable. Se suponía que tales inversiones debían contemplar también la solución de los graves problemas ambientales en varios departamentos como las líneas I y II y la Planta de Carbón. Mediante el PPL se harían copropietarios de la empresa y a la larga recibirían beneficios económicos, aparte de los contemplados en el contrato colectivo. Por eso acudieron muchos a votar. Sin embargo, las distintas licitaciones para privatizar el aluminio fracasaron cuando no se concretaron ofertas adecuadas. Fueron pocas las empresas transnacionales del aluminio interesadas en ese complejo de aluminio que no sólo incluía el “lomito” de Venalum, sino a la propia Alcasa que requería grandes inversiones, Bauxilum y Carbonorca. Las ofertas no cubrían las exigencias del gobierno venezolano y de hecho, en los tres intentos, los inversionistas se fueron retirando por lo que no había competencia. De ese modo, para que no ocurrieran irregularidades, las licitaciones se suspendieron. No hubo privatización. Alcasa siguió igual. Los trabajadores no son copropietarios ni dueños de un porcentaje accionario. Han transcurrido casi 10 años y no se ha hecho la V Línea. Alcasa sigue arrojando pérdidas mil millonarias y no han mejorado mucho las condiciones laborales y ambientales. Carlos Andrés contra la privatización El día 10 de noviembre de ese mismo año, visita Ciudad Bolívar el ex presidente Carlos Andrés Pérez, en ese momento expulsado de AD pero respaldado por un numeroso grupo de los militantes de ese partido.
La reseña de sus actos indica que trató de realizar una especie de mitin en la sede central de AD en la capital del estado, pero las autoridades partidistas cerraron la casa seccional, por lo que el acto se tuvo que hacer en plena calle frente al mencionado local. “CAP: Rescate o desaparición de AD” fue el título que usó Correo del Caroní para reseñar el acto y el discurso del ex presidente. En el que también se refirió al tema de las privatizaciones y se manifestó en contra de privatizar a Sidor y a las empresas del aluminio. Es curioso, pero en ese tema usó el mismo discurso de algunos de sus adversarios políticos y el del chavismo gobernante de hoy. Gana Clinton En la edición del día 6 de ese mes de noviembre de 1996, la noticia principal se produce por el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. “Clinton reelecto con 50% de los votos”, informa Correo del Caroní. En efecto, el presidente Bill Clinton, del partido demócrata supera a sus dos rivales, el republicano Bob Dole (41%) y el independiente Ross Perot (8%), logrando así un segundo período en la Casa Blanca de 4 años adicionales. Brasil quiere electricidad del Caroní Una noticia del 14 de noviembre, que lucía interesante más no muy impactante, se convertiría en causa de numerosos conflictos en los años siguientes. Un acuerdo firmado en Caracas entre Edelca y su similar de Brasil, Electrobras, establece un sistema de interconexión eléctrica entre Guayana y el departamento del Roraima del norte de Brasil para que ese país pueda comprar energía eléctrica del sistema hidroeléctrico del bajo Caroní. La nota habla de un proyecto cuyo costo se estima en 150 millones de dólares que Brasil irá cancelando dentro de la factura eléctrica. Para hacerlo realidad, fue necesario fijar un tendido eléctrico con grandes torres a lo largo de la carretera troncal 10 por la Gran Sabana hasta Santa Elena de Uairén y hasta la línea fronteriza, lo cual ocasionó numerosas protestas tanto de las comunidades indígenas como de los grupos ambientalistas. En el período previo de campaña electoral en 1998, numerosos partidarios del candidato Hugo Chávez y él mismo usaron el tema como parte de la campaña, oponiéndose al tendido eléctrico, pero luego de ganar las elecciones, la necesidad de Chávez de buenas relaciones con el gobierno de Fernando Cardoso lo llevaron a olvidar aquellas críticas al proyecto y el respaldo a las objeciones de las comunidades indígenas y de los ambientalistas. El tendido se completó durante su gobierno y sigue funcionando hasta el sol de hoy, resultando en un buen negocio para el país y en oportunidades de progreso para las poblaciones de la Gran Sabana y en especial para el desarrollo de Santa Elena. Ríos protestaba en nombre de los médicos ¡Las vueltas que da la vida! En los primeros días de noviembre, los médicos al servicio del hospital Ordaz y de la Ferrominera Orinoco andaban en conflicto con el Estado venezolano y con esa empresa CVG por un marcado retraso de algunos meses en la firma del nuevo contrato colectivo. El día 3, el entonces directivo del colegio de Médicos del estado Bolívar, Rafael Ríos declara que tal retraso puede originar un conflicto, es decir, hasta una huelga y defiende el derecho de sus colegas a firmar su nuevo convenio colectivo. No podía imaginar el doctor Ríos que años más tarde, él sería diputado y parte de un gobierno que se ha negado sistemática y totalmente a firmar el contrato colectivo de los médicos venezolanos. Que le ha negado tajantemente aumentos salariales y las mejoras contractuales normales, amenazando constantemente con el despido a los médicos que protesten acusándolos de “terroristas” y “golpistas” por defender ese derecho. Y que cuatro años después de tener el convenio vencido, de forma unilateral el presidente Chávez otorgó un aumento y unas condiciones, las que él quiso, sin aceptar ninguna clase de discusión con los médicos y sus gremios. ¿Qué habría dicho y hecho el doctor Ríos si el gobierno de Caldera, por ejemplo, hubiese adoptado esa conducta? No es muy difícil imaginarlo, ¿verdad? Avisos curiosos Un aviso de media página, anunciaba que la camioneta Jeep Cherokee se vendía en aquellos días en 8 millones 800 mil bolívares, mientras que Movilnet mostraba como una gran innovación que “Usted puede saber quién le llama, incluso antes de hablar”. Para explicar aquello muestran una foto de una pantalla de un teléfono celular en la que se registra el nombre de la persona que hace la llamada. ¡Era algo innovador hace tan sólo 10 años! (Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) |