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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Foto Julacci Brito Aunque la primera noticia con la que el investigador se topa al abrir el libro que contiene las ediciones de Correo del Caroní, correspondientes al mes de noviembre de 1996, está referida a la apertura del núcleo de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Ciudad Guayana, hecho que sin dudas tendría mucha trascendencia para el progreso de la región, la mayor parte del espacio más destacado de los días subsiguientes, estuvo dedicado a temas económicos y políticos como los procesos de privatización de las empresas del acero y el aluminio; la reforma del régimen de prestaciones sociales y las encuestas electorales.
UCAB abre sus puertas La edición de Correo del Caroní del 1 de noviembre de aquel año trae como noticia estelar “Inaugurado núcleo de la UCAB en Ciudad Guayana” y reseña que las nuevas instalaciones, ubicadas en los predios del Colegio Loyola, fueron bendecidas por el entonces obispo de la Diócesis local, monseñor Ubaldo Santana e inauguradas en presencia del rector de la UCAB, padre Luis Ugalde y del vicecanciller de esa universidad Arturo Sosa SJ. Anuncia que en las semanas inmediatas se harán cursos de postgrado pero ya para el año siguiente, es decir, 1997 comenzarían las carreras de Educación, Ingeniería, Derecho, Comunicación Social y Administración, como en efecto ocurrió. De hecho, el año 2005 se graduaron las primeras promociones. Las encuestas dibujaron el futuro próximo En la edición del domingo 3 de noviembre, se publica un trabajo amplio de la encuestadora Datanálisis cuyo título premonitorio es: Salas Romer y Chávez polarizarán el debate electoral si Irene no es candidata presidencial. Se referían al hecho que la entonces alcaldesa de Chacao aparecía con una intención mayoritaria de voto muy clara del 40.9% pero aún no decidía si se lanzaba como candidata. Ante esa eventualidad -como al final ocurrió siendo ella candidata pero desinflada por una cadena de circunstancias- los encuestados se manifestaban en apoyo a Salas 15.9% y Hugo Chávez 12.7%. Aunque eran cifras muy bajas, ya mostraban una tendencia. Es de hacer notar que en la misma encuesta, Claudio Fermín acaparaba un 9% de la intención de voto y Andrés Velásquez un 5.7%. Cuando la pregunta quedaba abierta, es decir, dejando al encuestado nombrar otras personas que no eran candidatos ni precandidatos, sólo aparecía un nombre entre los vinculados al gobierno, el de Teodoro Petkoff y así lo cita el análisis publicado. La historia posterior es conocida. Con esa enorme aceptación popular, Irene Sáez aceptó ser candidata presidencial e incluso organizó su propio grupo político: Irene, pero una pésima campaña electoral, apoyos mal manejados y un bajo desempeño político hicieron desaparecer ese respaldo, mientras Chávez y Salas Romer subían en las encuestas -especialmente el primero- acaparando el deseo de cambio. AD, incluso, decidió no mantener a Fermín de candidato y lanzó sorpresivamente a su caudillo interno pero de pésima imagen pública, Luis Alfaro Ucero y terminó -igual que Copei con Irene- quitándole el apoyo a última hora y respaldando a Salas, movimientos que no mermaron el apoyo a Chávez en los más variados sectores sociales –incluyendo las clases medias y altas- y más bien afianzándolo. Debate sobre privatización. Sidor Para la edición del lunes 4, el titular de abrir es: “Llegan inversionistas interesados en Sidor” y se informa que el presidente de la empresa, Teolindo Yánez será el encargado de recibir a los directivos y representantes de las empresas Hylsamex (México), Usiminas (Brasil), Siderar (Argentina), Kobe Steel (Japón), Sivensa (Venezuela), Imexsa (México) y una media docena más. En efecto, todo ocurrió como se informaba en esa nota y la mañana de ese lunes, el teatro Sidor se llenó de inversionistas interesados quienes, además de visitar las instalaciones industriales de la empresa, recibieron una abundante y muy bien planificada información cuya voz cantante fue de Yánez. Al concluir el acto formal, los periodistas de Correo del Caroní lograron hablar con unos cuantos de los representantes de las empresas visitantes. El más locuaz fue Carlos Gámez de Ahmsa Gan de México quien alabó hasta el cansancio a Sidor, sus instalaciones y potencial, pero al final no presentaron oferta. En cambio, Guillermo Meneses de Siderar de Argentina, empresa líder del futuro consorcio Amazonia que meses después terminó por hacer la oferta ganadora y es la actual propietaria de Sidor fue muy reservado con la prensa. “Nuestra política es no hablar hasta que no concluya el proceso”, dijo escuetamente. Nadie en contra. Todos con dudas Sería imposible en esta página detallar todo lo debatido en aquellos días. Sin embargo, hay que advertir que hubo mucha polémica, muchas declaraciones y numerosas y variadas opiniones. Lo más curioso es que muy pocos hablaron claro y directo a favor de la privatización. Quizás tan sólo se podría citar un largo y detallado documento de la Cámara de Comercio de Caroní que asumió sin complejos el tema, aunque haciendo exigencias en defensa del patrimonio de Guayana. El otro detalle igual de curioso es que tampoco nadie habló claro y directo en contra. Políticos, sindicalistas, dirigentes gremiales, alcaldes, de izquierda y de centro, del sistema o contestatarios. Todos hacían observaciones críticas al proceso, reclamos en torno al precio base o a la forma de privatizar (Sidor como un todo o por partes) e incluso acerca de las condiciones que debían regir, proponían u objetaban, pero nadie hablaba radicalmente en contra. Ninguno de los que hacían objeciones a varias aristas del tema, se pronunciaba en contra de privatizar pero tampoco asumían sin complejos apoyarlo. Que otros asuman la responsabilidad Al parecer todos preferían que los que tenían la responsabilidad de tomar las decisiones fueran los que cargaran con el costo político de actuar. Uno debe suponer que se comprendía que el Estado venezolano no tenía capacidad de conducir un difícil y muy costoso proceso de adecuación tecnológica, de grandes inversiones y reformas internas en la empresa ante la imposibilidad de subsidiar cada vez más a la empresa de cara al futuro no tan lejano. Pero nadie quería asumir la responsabilidad de una medida impopular y dolorosa para la región y el país. Muchos preferían que fuesen otros los que asumieran la tarea, como en efecto fue. Algunos lucharon para lograr que como resultas de la privatización, además de relanzar a Sidor, a Guayana y a los trabajadores le quedaran instrumentos muy valiosos como el Programa de Participación Laboral (PPL) que ha convertido a los trabajadores y ex trabajadores en co propietarios de la empresa. Y también el Fondo Regional Guayana, idea magnífica, instalado con una base de recursos de esa privatización con el objeto de apoyar con créditos blandos a los trabajadores que quedaran cesantes y otros pequeños emprendedores pero que tristemente terminó por ser una “caja negra”, con supuestos créditos otorgados a ricos empresarios. Pero esa es otra historia. |