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El economista Hugo Farías, advierte que el drama que enfrenta Venezuela no es exclusivo de nuestro país, sino que es “una enfermedad que padece toda Latinoamérica, el único país que escapa de esto es Chile, y es que la enfermedad latinoamericana es el mercantilismo, que es esta complicidad entre empresarios ineficientes y el Estado”.
Ivonne M. Rincón Moreno
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Foto Antonio García Jr.  Farías: “Los controles sólo dañan el bienestar de la gente” El ministro de Planificación, Jorge Giordani, aseguró el domingo pasado que el Producto Interno Bruto cerrará el 2006 con un crecimiento de entre el 5 y el 7 %, lo que para el economista y profesor del Iesa, Hugo Farías, no es un reflejo de crecimiento real, pues no es sostenible y no se traduce en mejores condiciones de vida para los ciudadanos. El especialista en ciencias económicas considera que la pregunta que es necesario responder cuando se habla de crecimiento es si esta aceleración económica es sostenible, porque “la experiencia mundial sugiere que cuando hay crecimiento alto y sostenido se reduce la pobreza y se mejora la condición material de los habitantes, que es el caso de la China, la India y los Tigres asiáticos… que contrasta con el caso africano y con América Latina, en donde la pobreza crítica ha ido aumentando porque en promedio la población ha crecido más que la producción”. Farías estuvo de visita en Ciudad Guayana y atendió a Correo del Caroní para ofrecer su visión sobre la situación y las perspectivas del sector económico venezolano. El profesor del Iesa sostiene que llevamos dos años de crecimiento “espectacular, de 17 % en el 2004, 9 % en el 2005 y este año debe ser entre 5 y 6 %. Ahora bien, es importante acotar que algo similar sucedió con Carlos Andrés Pérez en el segundo gobierno y también en el primer gobierno. El presidente Hugo Chávez llegó cortando cañitas con el Puntofijismo, pero resulta que -en mi opinión- está viviendo algo muy similar a lo que se presentó durante el puntofijismo”. Farías asegura que lo que estamos viviendo en este momento en Venezuela es una conjunción de “socialismo con mercantilismo, es socialismo porque el Estado es dueño de los recursos y mercantilismo porque es complicidad del Gobierno con unos empresarios. Y eso nos puede llevar a una mayor pobreza”. Gracias al petróleo El profesor del Iesa considera que lo que está alimentando este crecimiento económico es un “incremento del gasto público, que está financiado por el alza en los precios del petróleo. Entonces, si el gasto público deja de crecer la producción o el ingreso nacional también deja de crecer y lo que financia el incremento del gasto es el incremento de los precios. Entonces yo considero que los precios se van a estabilizar, y si los precios dejan de subir, el gasto deja de subir y el ingreso también deja de subir… eso apunta a la no sostenibilidad de este crecimiento”. El economista agregó que otro elemento que es fundamental para que el crecimiento sea sostenible es que tiene que estar inducido por incrementos de la inversión privada, que se alimenta a su vez de buenas expectativas, que se traduce en la protección a la propiedad privada, lo que en Venezuela en los últimos años ha estado fuertemente cuestionado. “Ese entorno de confianza que inspira la protección a la propiedad privada no existe con este Gobierno, y hay una serie de expresiones que claramente apuntan a la violación de la propiedad privada, como por ejemplo invasiones, la inflación, la devaluación, invasiones de inmuebles urbanos, la complejidad tributaria y la corrupción en el gobierno que conlleva el pago a las diversas alcabalas para poder obtener un permiso… mientras eso exista no puede haber confianza y al no haber confianza no hay alimento de la inversión privada”, aseveró. Inversión privada: puntal del desarrollo Farías explicó que en Venezuela la inversión privada representa el 7 u 8 % del Producto Interno Bruto y “está colapsada desde hace muchos años, pero lo importante es que la administración actual no ha sido capaz de elevar esos niveles de inversión privada, y muy irónicamente por una razón similar a la del pasado; porque no se genera confianza, ni buenas expectativas, porque no hay buenas políticas protectoras de la propiedad privada del ciudadano de a pie”. “Es aún más preocupante que mucha de la retórica presidencial es puro maquillaje, porque Chávez dice: el petróleo ahora es de todos… ¿entonces dónde está mi acción?... dice: el petróleo es de todos, y yo me pregunto ¿cuánto me colocaron en mi cuenta, porque si fuera mío los beneficios también los debo recibir”, dijo. Insiste al señalar que el lenguaje presidencial no es sino una “farsa”, porque “los impuestos que cobran las compañías petroleras ¿por qué tiene que recibirlos el Gobierno?... debemos recibirlos nosotros, y el gobierno debería negociar con los ciudadanos, porque se supone que nosotros somos el soberano”. “El Presidente dice que quiere mucho a los pobres, pero cuando él llegó con 800 bolívares comprabas un dólar, ahora este pobre venezolano tiene que desembolsar más de dos mil bolívares para comprar un dólar. La inflación no baja de dos dígitos y eso afecta es a los pobres… es muy fácil, y lo que me pregunto es ¿por qué los líderes de la oposición no manejan este lenguaje?”. El economista cree que la oposición en el país está siendo “víctima de sus propios intereses. Estas han sido políticas que tradicionalmente han generado riqueza y prebendas a empresarios importantes de la oposición que financian estos políticos… entonces es allí donde está el verdadero rollo venezolano, porque el presidente Chávez tiene muchos recursos y es muy carismático, y si se quiere desalojar del poder no basta con esta guerra de desgaste que están haciendo. Es importante hacerle planteamientos novedosos al país, que en materia económica sean consistentes con el bienestar ciudadano”. Acciones a tomar El economista está convencido de que la propuesta que deben manejar los pres candidatos de la oposición debe ser clara y tiene que estar bien coordinada en un plan de desarrollo económico y social. Cita como alternativas económicas para superar la actual coyuntura el permitir que circulen libremente el Dólar y el Euro, y que incluso el sueldo con los empleadores se contrate en estas monedas, porque así se protegen los bienes de los venezolanos. En segundo lugar plantea la implementación de políticas protectoras del trabajo de la gente, políticas de eliminación y simplificación tributaria, eliminar barreras al comercio internacional, unificar los aranceles y reducirlos para abaratarle la vida a la gente y crear una mayor competencia al aparato productivo doméstico para que sea más eficiente y produzca mejores bienes y servicios. “Hay que flexibilizar la ley laboral, porque es un fardo muy grande con el que debe cargar el empresariado y hay que crear leyes laborales que sean más flexibles, abaratar los costos de despido para que aumente el deseo de contratación de trabajadores. Es importante también aliviar la carga fiscal que representa el servicio de la deuda que absorbe 20 puntos del presupuesto de gastos total y eso es muy alto”, argumentó. Advierte que las misiones y los aumentos que ha decretado el Gobierno obedecen a una política “redistribucionista” y “ningún país sale de abajo con redistribución. “No niego que haya que hacer alguna política de distribución, pero lo más importante es implementar políticas que generen incentivos para la industria, porque así se generará riqueza para la región, esa es la clave. Mientras esos incentivos no estén dados y no estemos involucrados en un proceso sostenido de generación de riqueza, no se podrá acabar con la pobreza. Con políticas de redistribución ningún país puede salir de la pobreza”. “Los países que salen de la pobreza es a punta de crecimiento y de creación de riqueza”. - Una estrategia del Gobierno ha sido la regulación, comenzando por la del mercado cambiario, siguiendo con regulación de precios, inmuebles, ¿esos controles servirán de algo? - Eso lo hicieron los adecos y los copeyanos… ¿y los adecos y los copeyanos tienen algo de vigencia?... no, entonces, si no resultó con ellos, por qué va a resultar con estos. Estas son en el fondo medidas que lo que logran es acrecentar el poder del Ejecutivo, que están revestidas por un maquillaje de populismo, pero está claro que los controles no resuelven el problema y más bien lo que hacen es dañar el bienestar de la gente. El control no resuelve el problema de la inflación y el problema de los excluidos del mercado lo aumenta, porque la producción disminuye debido a los precios controlados que no incentivan la producción, sino el acaparamiento. Concluye señalando que este drama que enfrenta Venezuela no es exclusivo de nuestro país, sino que es “una enfermedad que padece toda Latinoamérica, el único país que escapa de esto es Chile, y es que la enfermedad latinoamericana es el mercantilismo, que es esta complicidad entre empresarios ineficientes y el Estado”. Regalos por doquier Para Hugo Farías, los convenios internacionales que ha firmado el gobierno de Hugo Chávez con diferentes países sólo se justifican si benefician a los ciudadanos, es decir cuando se le abarata la vida a los ciudadanos, porque le disminuyen las barreras. “Si de verdad hubiese interés en beneficiar a los ciudadanos, disminuir las barreras del comercio y abaratar la vida… no sería necesario firmar convenios, porque para abaratarle la vida a mi gente yo no necesito pedirle dinero a Colombia, ni a Brasil”, dijo. Farías insiste en que si de verdad lo que se quiere es beneficiar a los venezolanos “debemos tener un aparato productivo eficiente, que genere bienestar, hay que someterlo a la competencia y al ciudadano hay que abaratarle la vida eliminando todos estos impedimentos”. |