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Lleva 34 años al lado de quienes han liderado el movimiento empresarial guayanés. No hay persona que haya visitado la Cámara de Comercio de Caroní y no se haya topado con Mercedes Rojas de Díaz, una dama siempre sonriente, pero de carácter férreo que vive para su trabajo y su familia. Hoy en la sección Gente, Mercedes cuenta su historia y habla de su amor por Guayana.
 Sin necesidad de haber comido sapoara, Mercedes Rojas asegura que Guayana es su ciudad Desde hace 34 años una misma mujer ha dado los buenos días y ha solucionado de forma diligente todos los requerimientos de la cámara empresarial pionera de Guayana: la Cámara de Comercio de Caroní. Ella es Mercedes Rojas de Díaz, una dama sensible y enamorada de Guayana. Nació en el estado Sucre, en una población que se llama Santa María de Los Angeles del Guácharo, cerca de Caripe El Guácharo, pero hoy admite que sin necesidad de haber comido sapoara, se siente guayanesa como el que más y recalca que de esta tierra no se marcha. Desde su oficina en la sede de la Cámara de Comercio de Caroní, ubicada en un quinto piso, ella puede ver todos los edificios de Alta Vista y una ciudad que fue creciendo poco a poco y que la fue enamorando cada vez. Afirma con orgullo que tiene 52 años de edad. Es una mujer risueña, coqueta, muy trabajadora y amante de su familia, y al hacer referencia a sus hijos no puede evitar que sus ojos se le inunden de lágrimas por la satisfacción de verlos encaminados y convertidos en hombres de bien. "Cuando era pequeñita nos mudamos a Maturín y ahí pasé casi toda mi vida hasta que nos mudamos a Guayana y aquí tenemos como 43 años. Vine a Guayana sola con una hermana que estaba casada para poder estudiar, estudié en el Colegio Tumeremo sexto grado. Me vine antes que mi mamá". Cuenta que trabajando en la Cámara de Comercio tiene bastantes años, "para ser precisa el próximo 7 de julio cumplo 34 años trabajando aquí, lo que quiere decir que más de la mitad de mi vida ha transcurrido en la Cámara de Comercio, institución que es mi casa, porque uno pasa más tiempo aquí que en la propia. Aquí me casé, he tenido a mis hijos y es una institución que me ha hecho crecer con cada gestión presidencial, porque cada dos años con cada nuevo presidente hay también nuevas metas". Contó que hizo estudios de secretariado en Maturín, en una academia, luego se graduó de secretaria comercial, luego hizo otros cursos y seminarios en Puerto Ordaz. Poquito a poco Ella se inició con el cargo de secretaria mecanógrafa, y aclara que "en esa época, y todavía hoy, hacemos de todo un poquito. Desde manejar un multígrafo y archivar. Nosotros aquí somos un equipo, no nos limitamos a que mi trabajo es sólo esta área, en un momento determinado podemos hacer de todo un poco, porque lo que nos interesa es que las cosas salgan bien". Hoy en día es Secretaria Ejecutiva, y aunque al principio no quería aceptar este cargo, en 1990 le aceptó la propuesta a Manuel Martín Guédez, cuando él ocupaba la presidencia del organismo gremial. "A mí me habían propuesto desde hace muchísimo tiempo antes ejercer la dirección ejecutiva, pero siempre me había negado, porque ese cargo estaba más relacionado con las relaciones públicas, la gerencia, las ventas y yo no me adaptaba a ese ámbito. Yo era más casera, pero una vez que vino el señor Manuel Martín, me insistió y le dimos un nuevo matiz a este cargo, de forma tal que no me obligaran a estar de bonche en bonche... así fue que acepté", jajajaja. - ¿Con cuántos presidentes diferentes ha trabajado? - 12 presidentes. En la actualidad Carlos Gil sería el número trece que espero que no sea un signo malo. - ¿Y cómo acostumbrarse a cada uno, porque todos tienen un ritmo diferente, son personalidades distintas, humores distintos, visiones diferentes? - Yo creo que eso es lo que da el dinamismo. Mucha gente me dice que cómo es que me he mantenido tanto tiempo allí, y eso ha sido de repente lo que me ha enganchado a la Cámara. Porque de verdad cada dos años se renuevan las autoridades y eso le ha dado dinamismo. El presidente de la Cámara es alguien que tiene una trayectoria dentro del gremio, pero hasta que no está como presidente no se percata de todas las cosas que deben hacerse y que ocurren. Yo me encargo un poquito, así como una maestra de ir articulándoles las cosas y manteniéndolo al día, para que todo funcione. - ¿Es un trabajo sencillo? - Ni tan sencillo, porque pareciera que como tengo tanto tiempo se hace un tris y todo sale, pero eso no es así. Porque cada quien tiene sus expectativas, cada quien viene con un programa distinto y uno tiene que estar pendiente. A veces se torna difícil, pero todo sale adelante. Considera que uno de los factores que ha incidido en su larga estancia en la Secretaría de la Cámara de Comercio ha sido su carácter, aunque deja clarísimo que cuando tiene que ser recia lo logra sin problemas. Larga historia En 1971, una amiga de Mercedes fue quien le informó que en la Cámara de Comercio estaban buscando una secretaria, y sin pensarlo mucho, ella se separó del cargo que venía ocupando en la Asociación Guayanesa de Ahorro y Préstamo, ahora Del Sur Banco Universal y se incorporó al organismo gremial durante la época en que Hugo Yllaramendy era presidente. Aunque la primera sede de la Cámara de Comercio de Caroní estaba ubicada en San Félix, Mercedes Rojas está trabajando en este organismo empresarial desde que se ubicaba la sede en el Centro Comercial Caroní, en el Centro Cívico de Puerto Ordaz. "Yo estoy trabajando con la Cámara desde que se ubicaba en el quinto piso de ese edificio, luego bajamos al cuarto piso, luego al segundo y de allí nos vinimos al quinto piso de este edificio. Mudarnos para acá fue una excelente idea de Alfredo Natera, quien también es uno de mis presidentes favoritos", jajajaja. - ¿Cuando ingresó usted se imaginó que iba a pasar 34 años de su vida trabajando aquí? - Jamás, jajajaja, en ese momento pensaba que era un trabajo pero nunca pensé que me iba a quedar tanto tiempo. La gente aquí en Guayana siempre piensa en irse a una empresa y no mantenerse por tanto tiempo en una institución como ésta que es sin fines de lucro, y en la que mi expectativa no es tener unas grandes prestaciones. Eso ha influido en que por aquí han pasado cantidades de muchachas que he entrenado y les he dado la mano, algunas siguen siendo mis amigas, pero se han ido a trabajar a otras partes. - ¿Con cuál presidente ha sido más difícil trabajar? - Bueno, hay muchos presidentes que pensé que iba a ser difícil trabajar con ellos pero no fue así, ese es el caso de Gerardo Hoogesteyn. Siempre tengo que resaltar que todos los presidentes son dinámicos y cuando llegan aquí tienen que ser dinámicos, porque esta es una cámara muy activa, es la pionera que está pendiente además del ámbito empresarial del social. Tenemos una alta credibilidad y para nosotros el ámbito social es importante, y hemos implementado programas y planes de ayuda para los sectores más necesitados. - ¿Con cuál ha sido más fácil trabajar? - Yo diría que con Alexis García, fue la persona más llevadera. Alexis García es una persona muy especial, pero en general me he llevado bien con todos, siempre he tratado de ser su mano izquierda o su mano derecha, según lo necesiten. Y siempre he tratado de dar todo por mi trabajo, y quiero que siempre me recuerden por mi responsabilidad. Guayana adorada Guayana le ha dado a Mercedes la oportunidad de formar una familia, su esposo es oriundo del estado Sucre, de Río Caribe, pero al igual que ella, adoptó esta región como propia. "Puedo decir que estoy felizmente casada gracias a Dios, y tenemos 4 hijos varones, cuatro hombres ya porque el menor cumple 20 años y tengo una nieta de mi segundo hijo", dijo. - ¿Entre su labor profesional y el rol de madre? - Primordialmente la labor de madre. Una de las cosas que disfruto enormemente es el papel de madre y lo que me mantiene aquí, pues me permite dedicarle más tiempo a mis hijos y mi familia. - ¿Cuántos años lleva en Guayana? - Bueno, en Guayana tengo 43 años más o menos. - Si no se hubiese dedicado a esto, ¿qué le hubiese gustado ser? - Yo siempre he pensado que me gustaría haber sido abogado o periodista, son dos carreras que siempre me gustaron mucho. Y es que me gusta mucho conversar, saber de la gente, las dos son carreras muy humanistas, esas pudieron haber sido mis metas. Pero estoy aquí y de verdad que no puedo quejarme tampoco. - ¿Se siente feliz haciendo lo que hace? - Sí, como no. Me siento bien, porque siento que estoy dando desde este punto del mundo algo por los demás. Además estoy viendo crecer a mi familia, y esos son valores que uno aprecia. - ¿Qué ha sido lo más duro que le ha tocado enfrentar? - Hay situaciones duras, pero uno se sobrepone. Yo pudiera decir que la muerte de mi papá hace 7 años, fue muy duro; pero por lo general creo que han sido más los mejores momentos que los malos. - ¿Qué ha sido lo más positivo, lo más satisfactorio? - Para mí lo más satisfactorio es ver a mis hijos que ya son hombres, formándose en profesiones, que mi matrimonio esté sólido, tener a mi madre viva... es un regalo de Dios. Mi familia es lo más grande y lo más fundamental. Me llena de emoción poder decir que próximamente tendré un hijo ingeniero, abogado -entre lágrimas- eso me llena mucho. Puro amor Mercedes Rojas de Díaz está convencida de que los jóvenes de hoy en día no deben perder la oportunidad de formarse profesionalmente. "Es muy lamentable que haya muchos a quien no les llegue la oportunidad, pero quienes la tienen deben aprovecharla; porque también se da el caso de jóvenes que tienen la oportunidad y la dejan pasar". - ¿Qué le pone el corazón chiquitico? - Ayyy, ver tantas cosas que pasan, tanta injusticia. Ver cómo mataron esta semana a estos muchachos de la universidad en Caracas, eso es terrible, eso que sucedió con los muchachos del Inam... esas cosas no deberían suceder en este país... esas son cosas que me ponen el corazón muy pequeño. Hay tanta necesidad en Venezuela. - ¿Cómo le gustaría ver a su ciudad? - Me gustaría verla limpia en el sentido completo de la palabra, no sólo de basura, sino que me gustaría verla sin pobreza, sin gente triste en la calle. A veces veo unos muchachitos cabizbajos en la calle y entonces me pregunto ¿qué piensa?, suelta entre lágrimas. Yo soy llorona pero estas cosas me pegan mucho, porque me parte el corazón ver tantas injusticias y es que somos tan ricos pero a la vez tan pobres; y uno escucha a tantos funcionarios hablar y sé que sienten el problema pero no terminan de arrancar para solucionarlo. O no sé si es que cuando llegan a un cargo cambia el sentimiento, su visión. - ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre? - Primordialmente disfrutar de mi familia, después me gusta leer historia, García Márquez. Y me encanta limpiar, yo soy fastidiosa limpiando y cargo a mis hijos a azote por eso... a veces me dicen Margareth Thatcher, jajaja. Y es que tener a 5 hombres en la casa, entre mis hijos y mi esposo, no es nada fácil, entonces tengo a veces que tomar el látigo, jajajaja, no solamente sentimiento, a veces hay que ponerse brava, entre risas. Ivonne M. Rincón Moreno
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Foto Marcell Naranjo |