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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Foto Pablo Ruiz La memoria en ocasiones nos falla o al menos almacena información en lugares del cerebro que asemejan “archivos muertos”. Hoy nos parece imposible que ciertos hechos y situaciones hubiesen ocurrido en un pasado que no es tan lejano.
Revisando las ediciones de Correo del Caroní de los meses de mayo y junio de 1985, encontramos una tanda continua de noticias y de avisos publicitarios que casi nos llevan a escribir para ustedes un “Aunque usted no lo crea”, como aquel de Ripley, en lugar de este dominical Correo de Ayer. Ciertamente, hoy en este 2006 del (valga la redundancia) siglo XXI, en esta Venezuela del petróleo a 50 y 60 dólares el barril, con ingresos petroleros inimaginables, las jóvenes parejas enamoradas, al casarse, no tienen casi ninguna perspectiva cierta o realista de poder adquirir vivienda propia. Ni aún aquellos que han estudiado y ya son profesionales universitarios, ni que consigan empleo estable, pueden ver clara esa posibilidad. Los matrimonios jóvenes en esta Venezuela que -dice la propaganda- “ahora es de todos”, se sienten fatalmente condenados a “vivir arrimados” en casas de familiares. O a pagar medio sueldo en el alquiler de un apartamento insatisfactorio o en el anexo de una casa transformado en apartamento si desean hacer su vida propia. O peor aún, convertirse en “invasores”, instalando una barraca con la esperanza de convertirla en una casa con años y esfuerzo. ¡Que lejana se ve la posibilidad de tener casa propia para esos muchachos y no tan muchachos que empiezan una nueva vida en común! Déficit de millón y medio ¿Por qué las parejas jóvenes sufren esta situación? En Venezuela, el déficit de viviendas alcanza la gigantesca cifra de 1 millón y medio de unidades habitacionales, de acuerdo a las cifras de organismos especializados tanto gubernamentales como privados. Son 1 millón 500 mil casitas o apartamentos, que faltan para cubrir las necesidades de la familia venezolana. Es un problema que se arrastra desde hace unos cuantos años, pero en acelerado crecimiento. Los gobiernos de los últimos 35 años habían construido a un promedio de 65 mil viviendas anuales. Unos más que otros. Algunos de ellos llegaron a tener años de 80 mil viviendas, como en dos de los cinco años del segundo gobierno de Rafael Caldera. La cifra, aunque hoy parezca grande, era insuficiente. No se lograba con eso disminuir suficientemente el déficit. Hay que recordar que cada año, como producto lógico del crecimiento natural de la población, la cantidad de viviendas que hace falta aumenta. Y hacer 65 mil casas al año cubre el aumento de la demanda y ayuda a reducir un poquito el déficit, pero no tanto como para considerar que se puede alcanzar un nivel adecuado a mediano plazo. Hoy tenemos récord negativo En los siete largos años del gobierno actual, presidido por Hugo Chávez la crisis se convirtió en grave. A lo largo de todo el período se han construido un total de 170 mil viviendas, la misma cifra que en promedio los gobiernos anteriores construían en dos años. Eso significa que apenas se sobrepasa un promedio de 20 mil viviendas por año, la cifra más baja de gobierno alguno desde 1960. Todo eso explica el ambiente pesimista que envuelve a la población pero especialmente a la juventud que no vislumbra un futuro con casa propia. Eso explica también el incremento de las invasiones, del reclamo y el descontento. Viviendas “frías” Es aquí cuando nos sorprende la revisión de las ediciones de Correo del Caroní de aquellos meses ya referidos: mayo y junio de 1985. El 28 de mayo, por ejemplo, encontramos una noticia que hoy luce impactante pero que entonces no debía ser sorpresiva ya que no fue de primera página: “31 mil viviendas ‘frías’ en el país”, reza el titular de una información cuya fuente principal es Leopoldo Batista, quien para la época era el presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de la Construcción. Y para quien pueda tener dudas acerca de lo que significa es frase, diremos que en la jerga económica quiere decir, casas o apartamentos que ya están construidos pero que no han sido comprados, es decir, no han tenido suficiente mercado. La información agrega que en Ciudad Guayana el dirigente gremial calcula que las viviendas frías son unas 4 mil. En algunos casos son edificios cuya obra se paralizó o van “a cámara lenta” por falta de mercado. En resumen, se construían más viviendas de las que la gente tenía capacidad o urgencia por comprar, sin que esto signifique que no hubiera déficit de vivienda. Y también en oferta En la edición del 29 de mayo encontramos un aviso totalmente sorprendente. Se ofrecen apartamentos en el edificio “Residencias Upata” con 9 mil 500 bolívares de inicial y mensualidades de 1.283 bolívares. Lo curioso es que el aviso tiene una especie de cintillo superpuesto que reza: “Este aviso vale 10 mil bolívares al momento de comprar”, es decir, al recortar el aviso de prensa y llevarlo el comprador podía obtener un descuento de 10 mil bolívares sobre el precio total del apartamento, lo cual debía significar alrededor del 5%. El mismo día mediante otro aviso, la Asociación Guayanesa de Ahorro y Préstamo (AGAP) antecesora de Del Sur coloca apartamentos “en oferta”, con 6% de interés anual y cuotas desde bolívares 952 con 85 céntimos. Algunos apartamentos son en el sector La Paragua de Ciudad Bolívar con inicial de 7 mil bolívares. Otros en Villa Latina en Puerto Ordaz a un precio total de 190 mil bolívares con 9 mil 500 de cuota inicial, intereses del 7% y mensualidades de 1.399 bolívares. Más ofertas Días antes, en la edición del 10 de mayo, se observa un aviso en el que se ofrecen casas de 4 habitaciones en la urbanización Los Mangos con inicial de 15 mil bolívares e intereses del 7% anual. En el conjunto Residencial Los Raudales se ofrecen apartamentos de 330 mil bolívares con 16 mil 500 de inicial; 8% de interés y cuotas de 2 mil 622 bolívares. ¿Y el petróleo? Los precios del barril de petróleo OPEP, en promedio rondaban entre 20 y 22 dólares. Algunos tipos de crudo venezolanos estaban ligeramente por debajo de ese precio. El dólar se cotizaba a 13 bolívares con 18 céntimos. (Las noticias tal como fueron publicadas en su día y la forma como se ven hoy) |