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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Foto Henry Ortega Una foto que -como reza el lugar común del periodismo- dice más que mil palabras, se lleva toda la atención de la primera plana en la edición del 9 de abril de aquel 1985 de Correo del Caroní.
La gráfica muestra el lecho y las paredes rocosas del Salto La Llovizna, totalmente al desnudo, con apenas unos "hilitos" de agua. Es una visión sorprendente, impactante, triste. "Guayana sin La Llovizna por un año", dice el título de la pequeña nota que explica lo que ocurre. Ya se han iniciado los trabajos de construcción de lo que será la represa de Macagua, bautizada "23 de Enero", cuando fue inaugurada 12 años más tarde por otro gobierno, el de Rafael Caldera. Ese comienzo de los trabajos han obligado a desviar el curso de las aguas mientras se construye la enorme ataguía de rocas, esa misma que ahora vemos al lado de la avenida Sucre Figarella que por entonces, obviamente, no existía. Justamente, el ministro presidente de CVG era Sucre Figarella, organismo que junto a Edelca inicia los trabajos. Días más tarde, Edelca muestra el inicio de otros trabajos: los del parque que complementarán el área de contemplación de La Llovizna. Son las caminerías, puentes y jardines que hoy disfrutamos, ya que hasta aquel año, ir a La llovizna eran tan solo llegar en carro hasta el sector frente al salto a fin de contemplarlo. |