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Investigación, selección y comentarios Damián Prat C. Fotos Antonio Jr. García y Julacci Brito No hay nada nuevo bajo el sol. La historia se repite una y otra vez. La misma caricatura de los forasteros que se creen sabelotodos y desprecian el éxito de una región y su institución fundamental.
Tal parece que escribir cada semana este Correo de Ayer nos lleva a la misma conclusión. ¿Cuántas veces hemos dicho que "no hay nada nuevo bajo el sol"? En esta ocasión, revisando las ediciones de Correo del Caroní de finales del mes de octubre de 1982, encontramos la misma pretensión y casi idénticos argumentos a los que hoy usa el "revolucionario" ministro Víctor Álvarez para arrebatarle el control de las empresas CVG a Guayana y manejarlas desde un burocrático ministerio en Caracas, lejos de la realidad, del calor de la producción, lejos de los problemas reales. Igual objetivo de colocar muy lejos a los trabajadores, a los técnicos, a los sindicalistas, a los gremios profesionales y a la comunidad el manejo y la decisión sobre sus empresas. La misma pretensión centralista, el mismo desprecio por las regiones, la misma incapacidad para compartir el poder. Cambian tan solo unas pequeñas cosas del lenguaje. Hace 23 años no se hablaba de "reinventar". Eran menos pomposos, menos pretenciosos, pero buscaban lo mismo. ¿A qué me refiero? Veamos. Nuevo presidente de CVG Era el final del gobierno de Luis Herrera Campins. Su último año. ¡Qué casualidad! Sorpresivamente desde Miraflores llega la orden de sacar a Andrés Sucre Eduardo de la presidencia de CVG, un profesional y gerente que sin el impacto de Rafael Alfonzo Ravard o de Leopoldo Sucre Figarella había logrado hacer avanzar los programas de desarrollo y mantener un equipo técnico de alta calidad. ¿Quién lo sustituye? Un general del ejército, totalmente desconocido en Guayana de nombre Bernardo Leal Puchi. ¿Por qué? Nunca se supo. Lo cierto es que muy pocos guayacitanos lo recuerdan. No dejó huella, salvo por el intento (fallido, a Dios gracias) de trasladar el control y manejo de las empresas básicas a Caracas, cosa que muy probablemente no era un plan suyo personal sino que debía responder a ciertos intereses que pujaban en el alto gobierno por ponerle la mano al emporio industrial de Guayana. En la edición del 29 de octubre de ese año de 1982, Correo del Caroní trae la noticia de la designación del nuevo presidente de CVG y sus primeras declaraciones. "Pudieran ser vendidas al Fondo de Inversiones de Venezuela (FIV) las acciones de CVG en las empresas básicas. Eso lo estamos estudiando", dijo el general, apenas pisando el asfalto del aeropuerto Manuel Piar. Ni más ni menos que lo que pretende el ahora ministro Álvarez. Con la sola diferencia que el organismo caraqueño que se apoderaría del control de las empresas no se llama FIV sino Mibam. Apenas una diferencia de nombre. Vean la argumentación restante y creerán que 23 años después, Álvarez repite algo que ya había leído. "CVG debe ser fundamentalmente un organismo de desarrollo regional con prioridad en lo social", fue el argumento de complemento usado por el general Leal Puchi hace 23 años. ¡Bingo! Igualito. La misma excusa de "lo social" para tapar el verdadero interés: llevarse el manejo de las empresas a Caracas. La misma cortina de humo. El mismo caramelito envenenado. Eso está, tal cual, en la primera página de Correo del Caroní del 29 de octubre de 1982. Si el general de aquellos años hubiera usado la otra palabrita engañosa: "endógeno", estaríamos ante una vulgar copia. Por cierto, el general también prometió mudarse a Guayana, "muy pronto". Igual que el actual ministro. |