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Miguel Ángel Landa, Carlos Márquez y Aroldo Betancourt ofrecieron testimonios del profesionalismo y la entrega de la señora de la actuación.
Ángel Pirela González  La estrella deslumbró con cada una de sus interpretaciones. Su presencia en la pantalla siempre tuvo un efecto poderoso en las masas Si viviera en esta época quizá sería la madre de la protagonista, la villana de la historia, o mejor aún, la escritora y productora de algún espacio dramático. No podría predecirse, pues así era ella, una eterna inconforme, una estrella que luchaba constantemente por superarse a sí misma. Esta semana, ella, la señora de la actuación, Doris Wells, cumplió dos décadas de haber dejado este mundo. Miguel Ángel Landa fue tal vez el actor que más acompañó a la estrella en la televisión. Juntos conquistaron corazones y se robaron la atención del público televidente. Entre las historias más recordadas que estelarizaron estuvieron Campeones, Pobre Negro y, por supuesto, La Señora de Cárdenas. Correo del Caroní conversó -vía telefónica- con Landa y recordó con mucha nostalgia el primer contacto que tuvo con la estrella. "Nosotros fuimos amigos desde que ella tenía 16 años y yo 21, en aquella época realizamos una fotonovela, que fue la primera que se hizo en el país, en 1962, se llamaba Muerte en el refugio alpino". Expresó que "cuando realizamos esa fotonovela yo acababa de llegar de hacer unos cursos en Italia y Doris y yo formábamos parte de la Organización de Jóvenes Actores". Recordó que también acompañó a Wells en su primera película, rodada en 1964 y dirigida por Clemente de la Cerda. "Se llamaba El rostro oculto y recuerdo que fue estrenada en el extinto Teatro Olimpo". Recalcó que le decía cariñosamente "Dorelia" y que compartió créditos infinidad de veces con ella en las telenovelas producidas por Radio Caracas Televisión. "Después de hacer teatro, nos reencontramos en Renzo el gitano, que era con Eva Moreno y Oscar Martínez, entre 1966 y 1968, y luego perdí la cuenta de la cantidad de veces que trabajamos juntos". Confesó que cada vez que recuerda que ya no está "me viene un frío en el estómago, se trata de una especie de vacío, pero lamentablemente la muerte es parte de la vida y para allá vamos todos". "Era una mujer emprendedora, buena madre, empresaria, excelente actriz, no tengo más que elogios para ella. Lo único malo de Doris Wells es que se nos fue a los 45 años de edad". La eterna Catirrucia Carlos Márquez, también acompañó a Doris en varias producciones dramáticas, y de todas las que hicieron juntos, el actor recuerda especialmente La Fiera, original de Julio César Mármol, grabada a finales de los años 70. En la historia, Eleazar Meléndez -personaje de Márquez- le decía "Catirrucia" a la protagonista de la novela, apelativo que se popularizo en la época para denominar a las mujeres rubias. "En las grabaciones destacó una escena en particular, en la que Doris tenía que romper botellas en medio de una pelea con otra actriz (Romelia Agüero). Luego de finalizada la grabación, todos nos quedamos sorprendidos, porque ella se cortó con los vidrios y fue incapaz de parar el trabajo. Eso nos conmovió a todos y, por supuesto, luego de finalizada la escena la llevaron a la enfermería", precisó el reconocido actor. Aseguró que siempre estuvo estrechamente vinculado a la vida de la estrella, pues "estudiamos juntos en la universidad, en la Escuela de Arte, y ella era egresada de la Escuela de Teatro de Juana Sujo, que fue mi esposa, de manera que siempre estuvimos ligados de alguna u otra forma". "Estuvimos juntos en La Tirana, Renzo el gitano, incluso en unos cuentos para televisión que ella misma escribió. Recuerdo Porcelanas, donde compartí con Rafael Briceño", agregó. Experiencia única Aroldo Betancourt no compartió mucho con la actriz, pero la única vez que estuvo en un set de grabación con ella, fue más que suficiente, porque marcó la historia de la televisión. "Yo tenía como 24 años de edad, estaba muy joven y fue importante para mí esa gran oportunidad en la que estuve no sólo con Doris Wells, sino también con Marina Baura". Contó que pasaron 15 días en Barquisimeto, estado Lara, grabando La hora menguada, de Rómulo Gallegos y adaptada a la televisión por Laura Antillano. "Fueron días inolvidables, recuerdo que el aporte de esas dos grandes profesionales fue muy importante en el desarrollo de las grabaciones y para mí fue todo un privilegio". Para Betancourt, Doris fue la grande de las grandes y su legado vivirá por siempre no sólo en las nuevas generaciones de actores, sino en un público que la llevará por siempre en su mente y corazón. La estrella es una llama que no se quiere apagar. Debut en TV Luego de haber grabado una cuña de Jabón Luxe para la televisión, RCTV llamó a Doris Wells, en 1964, para que participara en Historia de Tres Hermanas, que fue la primera telenovela con duración de una hora. La actriz compartió roles estelares con Eva Blanco, Eva Moreno, Raúl Amundaray y Guillermo González. En esta primera historia, Doris encarnaba el papel de la menor de las tres hermanas y la mala de la historia. La primera interpretación que hiciera la rubia, desencadenó ira en los televidentes de aquel entonces, pues encarnó el rol con tanto profesionalismo que muchos pensaban que en verdad era una villana en la vida real. Ese primer trabajo le valió a Doris Wells para que la tomaran en cuenta en futuros proyectos como la villana estelar de la historia. Más responsabilidades El primer trabajo de la actriz le valió el reconocimiento, por lo que los ejecutivos del extinto canal 2 le ofrecieron papeles importantes en historias como Renzo el gitano, Amor Salvaje y El Mulato. Nuevos desafíos llegaron, y la actriz que se abría paso tenía que demostrar que podía ser mucho más que la malvada de las telenovelas, entonces los productores de RCTV decidieron darle la oportunidad como la cándida protagonista de las historias. Llegaron telenovelas como Regina Carbonell, Sacrificio de Mujer y Raquel. En esta última, Wells compartió la protagonización con Raúl Amundaray y encarnó a una colegiala que se robó el cariño de toda la teleaudiencia del país. Marcando historia A medida que la talentosa actriz concretaba metas, nuevos retos surgían en su exigente modo de ver el trabajo. La telenovela rosa ya no cubría sus expectativas y nuevos trabajos la encumbraron en la cima. Hizo Campeones, en una adaptación para televisión de la novela de Guillermo Meneses, y, La Trepadora y Pobre Negro, también adaptaciones para la pantalla chica de las historias de Rómulo Gallegos. Eran tiempos en los que la telenovela cultural tenía su sitial en los espacios comerciales. La Señora de Cárdenas de José Ignacio Cabrujas le ofreció una nueva oportunidad a la actriz de demostrar su talento histriónico. Luego vino Soltera y sin Compromiso, ¿Qué pasó con Jacqueline? -donde encarnó el papel de dos hermanas gemelas-, La Comadre y Gómez. Multifacética siempre En ese explorar incesante, a Doris Wells le surgió la faceta de escritora y de productora de espacios. De su inspiración salieron entonces Porcelanas, Celosías, Soledad, su adaptación de Paz en las alturas y Derrota Final. El cine para ella también constituyó un reto que quedó a la mitad de su conquista, no obstante su interpretación en el film de Fina Torres, Oriana, le valieron reconocimientos internacionales. Vida Doris Marina Buonafina había nacido en Caripito, estado Monagas, el 28 de octubre de 1948 y murió en Caracas el 20 de septiembre de 1988. Pereció tras sufrir un extraño tipo de cáncer, denominado síndrome de Foli. |