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Leonardo Carvajal, directivo de la Asociación Civil Asamblea de Educación reiteró que el sentido de la educación no puede ser la formación de clones, sino por el contrario formar a los niños y jóvenes para que tengan las herramientas para ser críticos en la sociedad.
 Carvajal considera que será el próximo año cuando se discuta nuevamente la Ley Orgánica de Educación La historia del proyecto de Ley Orgánica de Educación que adelanta la Asamblea Nacional ha estado llena de baches, progresos y retornos. En agosto del año 2001 los parlamentarios aprobaron por unanimidad en primera discusión un proyecto de Ley Orgánica de Educación, realizado por el diputado José Luis Farías. Pero luego en año 2004 fue presentado a la Asamblea Nacional un segundo proyecto distinto por el parlamentario emeverrista Luis Acuña, que es el que actualmente espera para ser incorporado en la agenda legislativa para su segunda discusión. Entre ambos proyectos hay diferencias de forma y fondo, por ejemplo mientras en el texto aprobado en primera discusión en agosto del 2001 se respeta la descentralización, en el texto planteado por el diputado Acuña se plantea la centralización del sistema educativo. Hay otras diferencias que a juicio de algunos expertos cambian el sentido que tenía la ley en un primer momento. Leonardo Carvajal, directivo de la Asamblea de Educación participó en el proceso de elaboración del proyecto de ley presentado por el diputado de Solidaridad que fue aprobado en primera discusión. "Ese proyecto tiene muchas cosas que me parecen positivas y tiene también muchas imperfecciones o cosas que desarrollar o aclarar mejor. Lo que ocurre es que en lugar de haber utilizado ese texto como base para su mejoramiento, el diputado Acuña se apareció con uno nuevo que estaba muy inspirado en un papel de trabajo del Ministerio de Educación y del Poder Ejecutivo, de Aristóbulo Istúriz". A partir de ese cambio en el texto de la ley hubo una reacción en cadena en los diferentes sectores vinculados al ámbito educativo, lo que llevó al diputado Acuña a presentar un segundo proyecto de ley a la comisión y al público en general en el que se corregían una serie de cosas. "Entonces, tengo claro dos cosas: primero que esa ley se va a discutir es en el año 2006, porque ya en el 2005 no hay tiempo, ni clima para discutir una ley de educación. Ahora, lo que no tengo claro es a partir de qué documento se van a fijar las posiciones en el 2006, porque podría ser el documento del 2001 o cualquiera de las dos versiones de Luis Acuña. Si está la cosa en ese terreno gelatinoso, y todo vuelve a empezar, nosotros vamos a presentar como criterio de principio político, el proyecto que presentamos en el 2001, para partir de cero otra vez". Opiniones divergentes Carvajal inicia el abordaje a este texto presentado en el 2004, refiriéndose a la declaratoria del sistema educativo venezolano como bolivariano, a lo que refuta: "Declarar como bolivariano todo el sistema educativo, todo el proceso educativo es un exceso conceptual, y un abuso político porque hay agrupaciones políticas que apoyan al Gobierno de turno, entonces ese es un sesgo indebido el que al sistema educativo en el que se deben enseñar los valores de una sociedad y a la vez respetarse todas las corrientes del pensamiento, tal y como lo dice la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela... entonces si existe una corriente política que se expresa como círculos bolivarianos, etc., no se puede identificar a todo un sistema educativo con una porción de la población. Nosotros mantenemos esa crítica y a ese planteamiento Luis Acuña le hizo caso, y él recomienda en su segundo escrito eliminar la palabra bolivariano en todos los artículos". En un punto en el que sí converge la opinión de Carvajal con el parlamentario emeverrista es cuando establece en el artículo 14 que el sistema educativo estaría inspirado en los ideales bolivarianos y robinsonianos, con una alusión directa a Simón Bolívar y Simón Rodríguez. "A mí me parece que es absolutamente pertinente decir en el siglo XXI que nuestro sistema educativo se debe inspirar en las ideas de Bolívar y Rodríguez, y creo que también en las ideas de otros venezolanos posteriores, de Gallegos, Luis Beltrán Prieto y otros que no son venezolanos. Cuando uno revisa los postulados bolivarianos y de Rodríguez son libertarios, de dignidad, postulados de búsqueda de una educación para todo el pueblo, una búsqueda de la igualdad por la vía de la ciudadanía", recalcó. El dirigente de la Asociación Civil Asamblea de Educación reiteró que el sentido de la educación no puede ser la formación de clones, sino por el contrario formar a los niños y jóvenes para que tengan las herramientas para ser críticos en la sociedad. "La intención no es formar clones en materia de pensamiento y de valores, ni ese modelo de amaestramiento mental como es el sistema educativo cubano, en el que aprenden solamente a través de una doctrina, porque así lo establece su Constitución. Eso es opuesto al sistema de educación venezolano que debería ser abierto a todas las corrientes para enseñar a los muchachos a ser preguntones, tener un pensamiento crítico y libre". Retomando lo viejo En lo que se refiere a la reorganización del sistema educativo, retomando el antiguo modelo de educación primaria de primero a sexto grado, y el modelo de la secundaria, Carvajal considera acertado el planteamiento pues eso evitaría el choque natural que se produce por la madurez y el crecimiento entre los niños y los adolescentes. "Yo estoy de acuerdo con retomar ese modelo, porque uno puede defender cosas del pasado. Hace unos años, unos cuantos venezolanos defendimos la vuelta al turno completo en las escuelas que vivimos hasta finales de los 60 y luego se perdió. Nosotros estamos defendiendo esa propuesta no porque nos guste el pasado, sino porque era mejor", dijo. El líder del sector educativo considera que dada la experiencia que se ha registrado en los últimos años en las escuelas y los liceos y "dada la problemática muy intensa que tiene la adolescencia, que puede generar desde problemas sexuales hasta de drogas, creo -como educador- que es más sensato tener planteles para niños de 6 a 12 años y otros planteles para recibir muchachos con edades entre 12 ó 13 hasta los 18. La intención es no tener planteles donde haya niñitos de 7 años y muchachos de 15 años. Esa es simplemente una manera administrativa de dividir los planteles". ¿Centralizar o descentralizar? Leonardo Carvajal es enfático al expresar su desacuerdo con el artículo 6 de la ley propuesta por el diputado Luis Acuña, que se refiere a las competencias del Estado en materia educativa. Al respecto, rechaza que se plantee un "Estado docente centralizado" vulnerando así el mandato constitucional que define a Venezuela como un Estado descentralizado. "La Constitución del 99 no establece el centralismo como sistema de gobierno. Ni en salud, ni educación, ni en servicios básicos se puede admitir la descentralización, pues la Constitución establece que Venezuela es un país federal y descentralizado, y además hay otros artículos como el 62 y el 184 que establecen criterios y principios hacia la máxima descentralización posible". Recalcó que lo malo de los artículos 5 y 6 del proyecto de Acuña es que establece un "montón de prerrogativas o competencias para el Estado Nacional y no dice ni media palabra de cuáles serían las competencias de los poderes estatales y municipales. No establece cuál sería la interacción y el juego compartido de derechos y deberes, la corresponsabilidad de los diferentes actores, es decir, entre el Ministerio, las alcaldías, las gobernaciones, los gremios magisteriales, las comunidades educativas, entre los estudiantes que tienen que ser considerados como sujetos activos del proceso de enseñanza aprendizaje, y no simplemente como ceros a la izquierda". Cerró la idea de descentralización planteando que una Ley Orgánica de Educación debe fijar los lineamientos que determinen el funcionamiento de una democracia participativa. "Este artículo es una vuelta al pasado, porque se supone que la participación en educación es muy importante porque es un proceso que se construye entre todos. Con esa ley se podrían re-estatizar nuevamente todos los planteles del país, entonces, está en contradicción con la Constitución". El Estado docente Artículo 5: El Estado ejerce a través del Ministerio de Educación y Deportes, y el Ministerio de Educación Superior, la rectoría de la educación como función indeclinable en su orientación, dirección y supervisión, en el marco de la vigencia del Estado democrático y social de derecho y de justicia. El Estado garantiza la educación como un derecho humano y un deber social fundamental, asumiendo la educación como servicio público, gratuito, obligatorio, continuo, multifactorial, integral, permanente y de calidad para la creación de una sociedad democrática, basada en la valoración ética del trabajo liberador, justa, participativa, protagónica, multiétnica, pluricultural, plurilingüe y solidaria. En el ejercicio de esta responsabilidad el Estado responderá exclusivamente al interés de la Nación. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana. Ivonne M. Rincón Moreno
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