La minería indiscriminada, la contaminación por mercurio y el añejo olvido gubernamental afectan a la comunidad indígena del municipio Sifontes, ubicada a orillas del río Cuyuní, frente al territorio en disputa con Guyana. 

A raíz de la promesa de la Asamblea Nacional de Nicolás Maduro de defender el Esequibo, la gestión del gobernador de Bolívar, Justo Noguera Pietri, comenzó el 2021 enfocada en la población de San Martín de Turumbán, una comunidad indígena del municipio Sifontes, ubicada a orillas del río Cuyuní, frente a la zona del Esequibo.

El 5 de enero, el secretario general de Gobierno en Bolívar, Edgar Delgado Merentes, dio a conocer desde San Martín de Turumbán sobre las visitas al ambulatorio y la Capitanía, para dotar de servicios a 450 familias que habitan en la zona. Además, aseguró que realizarían un abordaje de gobierno de calle en materia de salud, alimentación, deportes y servicios básicos.

En los días siguientes fue Noguera Pietri quien a través de redes sociales y mensajería WhatsApp comunicó sobre su estadía en esta comunidad, que incluyó la instalación de la junta directiva del Consejo Legislativo del estado Bolívar (CLEB), para el período 2021-2022.

“Estamos en la lucha por la recuperación de nuestro territorio Esequibo, porque el sol de Venezuela nace por el Esequibo”, fue el mensaje que repitió Noguera en cada declaración.

El gobierno retomó la atención al conflicto territorial con Guyana desde el pasado 18 de diciembre cuando la Corte Internacional de Justicia se declaró competente para decidir en la disputa por el Esequibo.

Si bien el argumento de la reciente presencia institucional en San Martín de Turumbán se atribuye a la defensa del Esequibo como territorio venezolano, lo cierto es que esta comunidad está entre las más vulnerables y desatendidas al sur de Bolívar.

Desde 2015, al menos, constan los llamados de atención a las autoridades gubernamentales para ser atendidos en materia de servicios básicos, como el agua, transporte público y el deterioro de la carretera.

Presencia de la guerrilla

San Martín de Turumbán no está exenta de la actividad minera en Bolívar, lo que también la hizo atractiva para la presencia de grupos irregulares armados.

Desde hace varios años, el diputado de la Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó, Américo De Grazia (en el exilio), ha denunciado la presencia de grupos guerrilleros que operan en el sur de Bolívar, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el grupo Tres R.

   
La instalación de la directiva del CLEB 2021-2022 se realizó en San Martín de Turumbán | Foto CLEB

“Las necesidades son las mismas, falta de agua, de gas, de gasolina y la precariedad, incluso siempre desalojando a los indígenas de la zona. Lo que está siendo Noguera no es otra cosa que un acto de pantallería sin mayor efecto. Lo que tenían que hacer no lo hicieron y lo que tienen que hacer no lo harán”, sostuvo De Grazia.

En octubre de 2018, una Comisión Mixta de la Asamblea Nacional en Defensa del Esequibo, la isla de Anacoco y la fachada del Atlántico visitó la zona, en cuyo trayecto constataron la presencia de grupos armados irregulares, bajo la mirada cómplice del Ejército venezolano. Los chequeos iniciaron desde la alcabala de Casa Blanca hasta Anacoco, donde les advirtieron que se encontrarían con los grupos guerrilleros, a los que reconocieron por su vestimenta y armamento. Estos estaban a unos 200 metros del puesto del Ejército venezolano.

El diputado de la Asamblea Nacional de Guaidó, Luis Silva, miembro la comisión, recordó que, si bien no llegaron hasta el caserío de San Martín de Turumbán, si pudieron conocer de voz de lugareños sobre las necesidades de esta comunidad.

“No estuvimos en el pueblo, pero un trayecto en carretera que podría hacerse en poco tiempo por ser corta, se lleva alrededor de cuatro horas por el terrible estado de la vía, prácticamente intransitable para vehículos normales, solo vehículos rústicos pueden pasar por allí. No solo carecen de transporte las personas que tienen que viajar hacia San Martín de Turumbán y todos los caseríos agrícolas que por allí hay, sino que también dificulta y encarece el costo de traslado de los productos agrícolas”, destacó.

“Escuchamos que el pueblo está prácticamente sin ningún servicio, donde lo que corre es la moneda guyanesa, el dólar americano y la grama de oro. Una zona con presencia de la guerrilla que tiene una alcabala en las adyacencias de la mina Hoja de Lata. La función de la guerrilla, según nos explicaron lugareños, era evitar que se sacara material aurífero de la mina sin la debida requisa por parte de la guerrilla colombiana, a cambio de un porcentaje de la producción.  Otra cosa que nos dijeron es que tanto militares venezolanos, mercaderes y guerrilla colombiana conviven tranquilamente. La guerrilla está allí con total anuencia del Estado venezolano”, agregó.

Contaminación por mercurio

Una investigación realizada por el periodista Marcos David Valverde, para la alianza Armando.info e Infoamazonia, describe que “la economía de San Martín de Turumbán funciona prácticamente como la vecina Eterimbán. En la orilla del Cuyuní hay dragas que tasajean la superficie en busca de oro y terrenos cercenados como si una cuchara gigantesca los hubiera penetrado a lo largo de varios metros”.

Desde la ruta de San Martín de Turumbán se contempla el tráfico de mercurio desde Guyana, para la extracción del oro. Su consecuencia es la contaminación por mercurio de las aguas de las minas y el río Cuyuní.

La Asociación Civil Kapé Kapé denunció en septiembre de 2019 que “las comunidades indígenas de San Luis de Morichal, Anaitöy, La Cucharilla, Saroma, Contrabando, El Vapor y San Martín de Turumbán están localizadas en las riberas del Kuyuní desde tiempos ancestrales, hoy su permanencia en sus territorios está amenazada por el consumo de agua contaminada producto y consecuencia de actividades auríferas dentro y fuera del río, en violación del  derecho a un ambiente sano y saludable de estos pueblos”.