El reportaje  Sidor, para siempre. A 58 años de la primera colada buscó conmemorar a los trabajadores sidorista que aportaron en el desarrollo industrial de la estatal y de Guayana. Incluyó a los trabajadores dentro de la planta y a los que se encargaban de la venta en la oficina internacional de Caracas.
   
Parte de lo documentado fue con apoyo de la Fundación Leopoldo Sucre Figarella

La jubilada Socorro Barón, quien se desempeñó como jefa de relaciones institucionales y prensa Sidor Caracas, luego de un año de compilar archivos de la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (Sidor) presentó el reportaje Sidor, para siempre. A 58 años de la primera colada.

Con el trabajo periodístico buscó reconocer al talento que entregó su vida a la estatal del acero a través de la recopilación de fotos de la visita del papa Juan Pablo II, el expresidente Carlos Andrés Pérez, Leopoldo Sucre Figarella y las vivencias dentro de la planta. “Éramos un modelo industrial ante el mundo”, detalló.

“Era una meta, era un anhelo, una quimera ser sidorista”, detalla el documento, el cual se expone como un homenaje a los trabajadores. Para Socorro debería ser fecha patria la primera colada el 9 de julio de 1962.

De acuerdo con la extrabajadora, actualmente no hay comparación entre la Sidor en la que trabajó y la actualidad de la empresa. Recordó cómo en Sidor se valoraba el recurso humano, la meritocracia y los trabajadores eran formados en el extranjero, algo que para ella hoy no existe.

Socorro resume la importancia de lo estatal en una frase de un periodista extranjero en una de las visitas a la planta: “El verdadero dorado de Venezuela es este emporio industrial de Guayana”, recordó.

La producción de la acería ha venido en caída libre desde 2008 -año de su renacionalización- hasta 2019 en el que no produjo ni una tonelada de acero líquido. Aunque en 2020 arrancaron uno de los hornos de la Acería de Palanquillas, el proceso ha sido intermitente. La estatal está en decadencia y sus trabajadores se mantienen luchando por mantenerla, sin garantías, salarios, ni beneficios laborales para mantener una vida digna.

Guayana además de su potencial industrial y su alternativa no petrolera, la consideraba vital porque era la mayor generadora de empleo y de formación de recurso humano calificado. Calcula que las empresas básicas de Guayana generaban alrededor de 30 mil empleos directos y 100 mil indirectos.

Señaló que los cambios políticos trajeron consigo también un cambio en las políticas del manejo de las industrias del Estado que la mantienen bajo condiciones de deterioro.

La familia sidorista constituida por los trabajadores es una de las cosas que más extraña Socorro, pero expresó: “Hay que rescatar la mística, la vocación de servicio para construir una Guayana de emporio industrial”. Finalizó señalando que aún están las bases para que el desarrollo industrial vuelva a renacer como en otrora fue en Guayana.

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